lunes, junio 24, 2013

SEMBLANZA POÉTICA DE SANTO TORIBIO por PEDRO DE VILLAGÓMEZ, su sobrino y sucesor como arzobispo de Lima. 1653

SEMBLANZA POÉTICA DE SANTO TORIBIO por  PEDRO DE VILLAGÓMEZ, su sobrino y sucesor como arzobispo de Lima. 1653. (Traducción de Julio Picasso)

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DEL ILUSTRISIMO Y REVERENDISIMO SEÑOR DON PEDRO DE VILLAGOMEZ, ARZOBISPO DE LIMA, SOBRE LA VIDA Y ALABANZAS DEL IGUALMENTE ILUSTRISIMO Y REVERENDISIMO SEÑOR TORIBIO ALFONSO DE MOGROVEJO, ANTECESOR VENERABLE EN LA MISMA SEDE[1],

 

Poesía

La piedad que Lima conserva hacia su padre me impulsa

a referir brevemente las gestas de Toribio Alfonso.

Él fue el primero en presidir la Sede de Lima,

la cual yo ahora presido aunque indigno.

Me urge narrar con estilo sincero sus piadosísimos hechos

para que, lo ruego, se escuchen mis francas palabras.

La villa de Mayorga lo engendró de ilustre prosapia.

Su alta conciudadana León la gobierna.

Al llegar su verde adolescencia, fue trasplantado

a Valladolid, que lo alimentó e instruyó.

Luego fue asociado a los colegios de Salamanca que se llaman

de Oviedo, y allí fue honrado con la toga.

Fue hecho juez de la fe en Granada y allí pronto fue elegido

para que rigiera dignamente los pueblos limeños.

Rigió con blando gobierno al pueblo a él encargado,

plácido con los sometidos y piadoso con los pobres.

Ahora lleva el nombre y el título de padre común

porque favoreció a todos en todos los oficios.

Su devoción levantó muchos palacios a Cristo,

a los que también ofreció muchos dones.

Construyó una casa a la que ordenó enseñar

los preceptos sagrados del Concilio de Trento a los niños;

y también otra casa para las mal casadas y un cenobio de Hermanas

para que consagren al Señor como clarisas sus personas y sus bienes.

Su generosa mano reconstruyó los techos sagrados de Cristo,

es decir, los mendigos, bajo los cuales él mismo habita.

El indígena, el español, el peregrino, el agricultor,

el mísero y pobre indio, la virgen sagrada llorosa,

el pobre, el niño, la viuda y la joven mal casada

participaron de sus dones y servicios.

Él no escondió el oro, la moneda o los bolsillos.

Todo lo que tenía, lo tiene cualquier pobre.

A veces se desprendió de los vestidos externos del cuerpo

para proteger el cuerpo externo del pobre.

Era todo para todos. También pródigo de su santa vida:

nada retenía para sí, era todo para todos.

Tenía solo a Cristo, todo en su pecho.

Para él toda demora era pereza; el ocio era indolencia.

El amor divino actuaba en su interior, en sus vísceras, hirviendo

en sus huesos: el amor actuaba en su interior.

Este lo impulsó a dejar los solares de su querida casa

y, a menudo, a abandonar su hogar de Lima.

A menudo le hizo probar por doquier caminos no hollados;

como un pastor, para que todas sus ovejas vivieran en su ovil,

a menudo lo hizo arrastrarse por las insólitas cuevas de fieras,

ir por estrechos senderos y sufrir los peñascos.

Las abruptas cumbres no holladas de los montes no lo aterran,

no se le esconden las colinas ni los valles profundos.

No lo retienen las ciénagas pantanosas ni las aguas torrentosas del río,

ni el tormentoso temporal con sus túrbidas aguas.

ni el invierno glacial ni la cruel ira del granizo,

ni la tierra sepultada bajo nieve.

No lo arredran ni la cruda hambre, y su débil cuerpo

No se asusta de la aspereza del frío o del calor.

Solo le importan los daños al nombre de Cristo;

para evitarlos todo le es más que dulce.

Nada le es difícil ni duro con tal que como pastor vigilante

reúna a su disperso rebaño en las divinas redes de Cristo

y dispense a su pueblo el sagrado alimento

visitando sus viles techos y cabañas.

Aprendió con entusiasmo las palabras de su exótica lengua

para que sus ovejas reconozcan el silbido del pastor.

A muchos indios lavó con el sagrado bautismo

dándoles un nombre cristiano y un oficio.

Ungió innumerables frentes con el sacro crisma

para que, si la situación lo exigiese, soportaren el martirio.

Enseñó en concilios a los peruanos el dogma de la salvación,

convertido en espejo y norma de los Pontífices.

Su fe ancestral lo impulsó a menudo a celebrar misas

con frecuencia y a buscar sufrir el martirio.

También tuvo firme esperanza, prudencia en los grandes asuntos,

cultivo de la justicia y una admirable sobriedad.

Siempre demostró gran constancia en la adversidad,

devoción piadosa y verdadera elocuencia,

sencillez y candor; de alma indemne de crimen,

cuerpo y alma virginal.

En sequías, abría fuentes y desde entonces

estas fluyeron abundantes

y se llaman con su nombre

así como Ícaro llamó Icarias a sus aguas.

El elegido no tocó sus aguas

ya que el elegido hizo mojar a los otros con las aguas.

A punto ya de caer de la abrupta cumbre de un monte,

un indio desconocido detiene su caballo:

el indio apareció de improviso y de improviso desapareció,

por lo que se cree que era un indígena del cielo.

Con igual gracia de Cristo se salvó

cuando cayó de una alta montaña.

Para salvarse de un toro, tomó una piedra; luego un árbol

creció y prosperó de la árida piedra.

En una situación parecida salvó de un toro a un criado,

deteniendo al toro con el signo de la cruz.

Como Moyobamba se estremecía frecuentemente por el rayo,

él consagra una campana y cuando ella sonaba, callaba el rayo.

Dos veces hizo hablar a los mudos, otras tantas dio salud a los enfermos

y, en vida, dio incluso vida a una difunta.

Entonces nos lo sustrajo la fatal muerte, que nos envidiaba,

y que nos niega ver el dulce bien perdido.

Pero la imagen del pastor ausente está presente,

y el amor hace sufrir el pecho de nuestro amor por él.

Entonces se lamentan la juventud y la canosa vejez en Lima,

el pueblo sufre por su amigo, la huérfana por su padre.

Pero la suerte, que fue inicua con nosotros, como dijimos,

fue fecunda, fausta y cariñosa con él,

pues, desde entonces pisa los astros del cielo

para alabar alegre al Eterno por gracia divina.

El camino y el sendero tan andados por sus piadosas plantas

cuando visitaba a sus encomendadas ovejas;

el trabajo dispensado en la protección de su rebaño, el alimento

dispensado rectamente a su grey, son aquí delicias.

Ahora se alimenta de las auras eternas de vida

el que soportó ayunos frecuentes.

Blancas guirnaldas ciñen la cabeza virginal

de quien conservó níveo el pudor de su cuerpo y alma.

Recibe riquezas imperecederas y beatas

quien consideró por Cristo las riquezas como estiércol.

Para él los dones celestiales permanecen inalterables

en lugar de las terrenales, y Dios siempre permanece.

Así la fe operante y la esperanza firme lo coronan,

así la virtud mayor, el amor, el mismo Dios.

Oh muerte fértil, de la que surge el origen de la vida

cuya herencia es y siempre será Dios por la eternidad.

En la muerte y después, realizó cosas extraordinarias.

Me gustaría narrar algunas.

Al morir con alegría y deponer los vínculos de la carne,

la luna sufrió un gran eclipse

y una cruz roja se manifestó en el cielo sereno.

Su barba renació después de morir,

y después de quince meses, carente de corrupción,

su cuerpo difunto despreció los lívidos derechos de la muerte,

incluso despedía un admirable aroma.

Se habría dicho que la canela estaba escondida en su tumba.

Hizo conducir su cadáver por el río en un lecho fúnebre

para que el agua refluya a sus fuentes.

El contacto de su cuerpo sana a un esclavo y a un niño;

sus vestidos tocados sanan a dos cojas.

Queda una gran parte de gente salvada de otros peligros

que este corto papel no puede abarcar por escrito.

Pero ya es tiempo de virar la vieja proa

y acortar las velas de mi pequeña nave.

No amontonemos más palabras, pues nos urge

una materia más amplia y seremos cubiertos por las aguas de las alabanzas.

Adonde vayamos está por doquier el vasto padre océano,

pero este es el único puerto seguro adonde ir.

 


[1] Antonio de LEON PINELO, Vida del Ilmo. y Rmo. D. Toribio Alfonso

Mogrovejo Arzobispo de Lima, Madrid, 1653

domingo, junio 23, 2013

SANTO TORIBIO EN SANTIAGO DE COMPOSTELA

El P. Javier Campos me envía esta foto del Paraninfo de la Universidad de Santiago de Compostela en el que se recuerda a Santo Toribio, licenciado en Derecho Canónico por aquella universidad.

Les presento un aspecto fundamental en la vida de Santo Toribio, el de empedernido caminante, o, mejor, el de incansable misionero itinerante. Aquí, reivindico su rol de peregrino ilustre a Compostela. Es una pena que no se le mencione en ningún libro compostelano ni en los múltiples rótulos a lo largo del camino. Lo ilustro con alguna foto perdida de mi peregrinación en el 2004, acompañado por mi hermano Juan Luis, y sin atuendo jacobeo como el que lleva mi amigo el de la foto junto a la Torre del Gallo en Salamanca. He querido publicarlo en COMPOSTELA para que quede bien claro. Todo el artículo está en"Santo Toribio, siempre en camino" Compostellanum, Santiago de Compostela, Vol. LIII, Nn.3-4, julio-diciembre, pp.431-450.

 

http://jabenito.blogspot.com/2008/12/santo-toribio-en-compostela_20.html

miércoles, junio 19, 2013

Santo Toribio de Mogrovejo, “luz” de América. Poema de Luis Ernesto Chacón

27 abril 2013 de bigsplash

Santo Toribio de Mogrovejo

Oh; Santo Toribio de Mogrovejo; vos,
sois el hijo del Dios de la vida y
su amado santo, y aunque abrazasteis
la Cruz de Cristo en el continente
viejo; vuestro corazón extendisteis,
a la morena América, y, como si el
espíritu de San Pablo, en vos, viviese,
de palmo a palmo la recorristeis,
expandiendo la palabra del Dios vivo,
entre la gente de vuestro tiempo. Y,
sabéis vos, que no habrá dicha más
grande, que, la que Dios, os concedió,
al confirmar en la fe de Nuestro Señor
Jesús; a los que hoy, santos ya, como
vos, la gloria de los cielos comparten:
Santa Rosa de Lima, San Francisco Solano
y Martín de Porres, "santo de la escoba".
"De gozo se llenó mi corazón cuando
escuché una voz: iremos a la Casa del
Señor. Que alegría cuando me dijeron:
vamos a la Casa del Señor". Fueron
vuestras últimas palabras. ¿Qué premio
podríais tener vos, si la tarea vuestra,
fue hecha tan perfecta? Sin duda, alguna:
¡vida eterna y corona de luz!, que lucís
hoy, como premio justo a vuestro amor y
entrega totales, que alumbran y guían;
Oh; Santo Toribio de Mogrovejo, "luz".
© 2013 by Luis Ernesto Chacón Delgado

http://bigsplash.wordpress.com/2013/04/27/santo-toribio-de-mogrovejo-5/#comment-1353 

sábado, junio 15, 2013

EL CORAZÓN DE SANTO TORIBIO EN EL MONASTERIO DE SANTA CLARA. ILUSTRACIONES

EL CORAZÓN DE SANTO TORIBIO EN EL MONASTERIO DE SANTA CLARA

Como testimonio de su cordial afecto donó su corazón que aun hoy guardan como preciada reliquia. Envuelto en un blanco lino y amorosamente guardado en una pequeña y sencilla custodia de bronce bañado en oro, desde cuando cesó de latir hace 400 años, el corazón de Santo Toribio de Mogrovejo sigue presente entre nosotros, en la iglesia del Convento limeño de Santa Clara, fundado por él en Barrios Altos, a pocas cuadras de la Catedral que lo tuvo como segundo Arzobispo de Lima.

Imagen del documento que comprueba la donación y entrega del corazón; custodia que contiene los restos de las cenizas y la tierra en la que estuvo depositado el corazón.

Este corazón, que probó los esfuerzos del andar por los caminos de la Cordillera, subiendo hasta más de 4500 metros sobre el nivel del mar y bajando luego al fondo de valles y quebradas sobrecogedoras, para volver inmediatamente a alcanzar grandes alturas, y así por leguas y leguas, año tras año, y que antes de la aventura andina acompañó ardoroso al incansable misionero por los arenales del desierto costero, ha dejado de latir. Pero ha sido escogido por Dios para que permaneciera al lado de las MM: Clarisas como la más preciada reliquia de su gran apóstol, símbolo del indefectible amor con el que sigue a cada uno de nosotros desde la Casa del Padre.

Así lo recuerdan en una canción original del propio monasterio, que con aire ingenuo y rima fácil revelan un particular afecto por el que consideran su padre protector:
Apóstol del Perú padre Toribio de Mogrovejo
a ti gloria y honor por tu entrega al servicio de tu grey.
Del clero tú te preocupaste un seminario tú fundaste
obispo tienes sacerdotes reconocemos tienes grandes dotes
A Dios con fe y gran esperanza serviste dentro de su pueblo
después el mismo te escogió para servirle como arzobispo
Tus manos andan encallecidas un monasterio tú fundaste
para que recen por los pobres por los que sufren y por los sacerdotes.
Tu corazón nos regalaste tu amor quedó en este suelo
que Dios por medio de tu mano bendiga al pueblo entero.

El sucesor en la silla arzobispal, colegial también de San Salvador de Oviedo en Salamanca, natural de Castroverde de Campos (Zamora) y sobrino del santo, Pedro Villagómez, tuvo la suerte de tramitar la beatificación, para la que escribió una "Vida de Santo Toribio" en verso heroico. En el Convento de Santa Clara de Lima, donde se conserva su corazón, figuran estas sentidas palabras de su sobrino y sucesor en la silla arzobispal: Al Corazón del Ilustrísimo y Revdo. Sr. Toribio Alfonso Mogrovejo que debe ser adscrito por sus méritos entre los dioses, sepultado en Lima en convento de Santa Clara. Toribio mandó que su propio corazón fuese entregado a esta urna hasta que (como un espíritu) alcance los astros.

Al que la villa de Mayorga engendró noble por su sangre
Valladolid crió y educó. Desde aquí (fue) acogido por los salmantinos que se llaman del Colegio de Oviedo,
fue digno del honor de la toga,
en Granada fue inquisidor de la fe;
por el prudente Felipe es elegido
para regir al pueblo de Lima.
Gobernó con suave gobierno
la sede que le había sido entregada,
agradable para sus súbditos y piadoso
con los pobres. En concilio enseñó
el dogma de salvación a los peruanos
transformado en un espejo y en norma
de los pontífices.
Y fundó para enseñar a los niños la escuela
que el Sagrado concilio de Trento
había mandado erigir.
Construyó este monasterio
y consagró a las monjas
para que se dedicaran a Dios
de noche y los días malos.


De su preocupación por este sector cualificado del mundo religioso nos habla la carta al Rey Felipe II en 1591, donde expone las necesidades de los monasterios:

"(Las monjas)que dejaron el mundo y a sus padre y deudos y están
siempre encomendándonos a Dios en perpetua clausura y cerramiento,
privadas de los contentos y regalos de fuera, ocupadas en oraciones y
divinos oficios y no dándoseles lugar por orden y mandato mío a
admitir visitas de nadie sino fuere de padres y hermanos con expresa
licencia por escrito y a los padres y hermanos de mes a mes tan
solamente; atendiendo en esta parte al sosiego y quietud de las monjas
que yo tengo, he deseado y deseo ya que no sean molestadas ni
fatigadas con visitas inoportunas de clérigos ni legos" (Regla y
ordenanzas del Monasterio de la Encarnación T.III, p.628).


Francisco Echave y Assu en su obra La estrella de Lima convertida en sol (230-8) nos revela íntimos y elocuentes datos:

El Monasterio de Santa Clara, esclarecido más por su fundador el Beato Toribio que amante de sus hijos los hizo herederos de su corazón, como de su espíritu, sustenta más de 220 monjas de velo negro y por todas las estrellas que brillan en este cielo de Clara, exceden el número de mil. Esmérase en observancia y penitencia alentado de las ejemplares señoras que han dejado en su muerte el buen olor de sus virtudes, como son Sorores Angela Delgado, Úrsula de Jesús, Juana de Christo, María de los Ángeles, Francisca de Alfaro, Mariana Machuca, Agustina de San Francisco, Ana de la Cruz, Luciana Centeno y Úrsula de Cristo, morena. Este Monasterio como los demás de esta ciudad están sujetos al Ordinario".

F. Pini en su popular obra Padre de los pobres, santo y amigo de Dios (Lima 1994) recoge de labios de la abadesa del Monasterio, cómo aún hoy se profesa un gran afecto al jardín de este claustro virreinal en el que la tradición popular ubica el encuentro de los jóvenes y santos, la criolla Rosa de Lima y el mulato Martín de Porres.

 Allí se venera también con especial afecto el Pozo de Santo Toribio en el interior de la huerta. De igual modo, hay una casulla usada por el santo y que cada año, en el día de su fiesta, viste el sacerdote que preside la ceremonia Igual recuerdo guarda el capellán de santa Clara de Lima, Juan Sánchez de la Madrid, natural de Jerez de la Frontera. Como fuese campanero de la Catedral, conversó con el arzobispo, quien le estimuló a que aprendiese bien el catecismo y que sería bueno que se hiciera clérigo para que desempeñase su función de campanero de cuadro con la más firme tradición de la Iglesia. Francisco de Saldaña, administrador del Monasterio de Santa Clara, declarará en 1595: "este testigo le ha visto que hace una vida como un apóstol y ha caminado con él cuando andaba en la visita y le veía el modo con que visitaba y  a caridad con que regalaba y acariciaba a sus ovejas y él propio los iba a buscar y si estaba algún indio enfermo que no podía acudir a la confirmación, iba él propio a su casa a hacerle confirmar porque no le hiciese daño el salir fuera".

miércoles, junio 05, 2013

SANTO TORIBIO DE MOGROVEJO, APÓSTOL DE LOS INDIOS. Nuevo libro del P. Ángel Peña, O.A.R

Amigos: Tengo el gusto de presentarles el 131 libro del P. ÁNGEL PEÑA O.A.R.; SANTO  TORIBIO  DE  MOGROVEJO,  APÓSTOL  DE  LOS  INDIOS, de 70 pp. y colgado en su web: http://www.libroscatolicos.org/index2.htm

Ha tenido la deferencia de dármelo a leer y de recibir mis sugerencias que ha tenido en cuenta. Resulta una síntesis muy bien elaborada, enfatizando sobre todo su espiritualidad y celo misionero. Estupendo. El autor lo ha hecho para mostrar el afecto por nuestro Santo Misionero. Ojalá que nosotros lo mostremos leyéndolo y viviéndolo con su mismo fervor. 

 

SANTO  TORIBIO  DE  MOGROVEJO, APÓSTOL  DE   LOS  INDIOS

 

LIMA – PERÚ

La vida de santo Toribio es una vida apasionante, llena de aventuras. Era un padre para todos, especialmente para los indios y negros, que encontraban en él un padre amable que los acogía con cariño y les ayudaba en todas sus dificultades. Su celo por la salvación de las almas lo llevó a los lugares más remotos de la gran geografía del Perú.

 

A pie o a mula, hizo grandes esfuerzos y se expuso a muchos peligros para encontrar a los indígenas. Tan pronto estaba junto al mar en la costa peruana como estaba subiendo a 3.000 metros de altura en la Sierra. Dormía sobre un jergón de paja en cualquier bohío de paredes de adobe. Muchas jornadas las pasaba sin comer, porque no había. Se expuso a las inclemencias del tiempo con lluvias, tempestades, fríos y calores, hasta sufrir agotamiento en algunas oportunidades o caerse en aquellas agrestes quebradas, pero nada lo arredraba con tal de salvar las almas de sus fieles.

 

Fue un modelo de pastor y un santo extraordinario, que no se contentaba con visitar a sus ovejas, sino también oraba y hacía penitencia por ellas. Su vida nos deja un ejemplo de humildad, caridad y amabilidad con  todos, pero también de fortaleza con las malas autoridades.

 

Celebró concilios y sínodos, organizó la arquidiócesis que abarcaba desde Nicaragua hasta Chile y Argentina. Las normas surgidas de estos concilios y sínodos tuvieron validez hasta el concilio plenario latinoamericano de 1899.

 

Realmente fue un modelo de pastor y, por ello, ha sido proclamado como patrono de los obispos latinoamericanos.

 

CONCLUSIÓN

 

Santo Toribio de Mogrovejo, durante sus 25 años de arzobispo de Lima, de 1581 a 1606, recorrió la mayor parte de los pueblos de su diócesis. Sus viajes contabilizan 17 años de recorridos misionales. En total recorrió unos 40.000 kilómetros (como una vuelta el mundo) por caminos más bien para gamos y cabras que para los hombres, hospedándose en lugares que más eran corrales de ovejas y establos que moradas dignas de la especie humana.

 

Realmente manifestó que su gran celo por la salvación de los naturales no lo dejaba tranquilo y entraba a visitarlos hasta los lugares más difíciles, incluso donde vivían indios de guerra, que eran belicosos. Él no tenía miedo a los peligros de hombres o animales, de climas o terrenos, él iba cantando, confiando en la providencia de Dios.

 

En todo momento fue considerado por todos como un padre para los indios y negros. Los más pobres siempre encontraron en él un padre y un pastor amable que los acogía con amor.

 

            Leer su vida es encontrarse con un santo amable, humano y cariñoso con todos. Su vida no ha pasado al olvido. En la catedral de Lima, donde están sus restos, cientos de devotos lo visitan cada día para pedirle favores y obtener muchas bendiciones de Dios por su intercesión.

 

 

 

Tu hermano y amigo del Perú.

P. Ángel Peña O.A.R.

Parroquia La Caridad

Pueblo Libre - Lima - Perú

Teléfono 00(511)461-5894

 

 

 

 

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Pueden leer todos los libros del autor en

www.libroscatolicos.org

 

 

ÍNDICE GENERAL

INTRODUCCIÓN

1. Un poco de historia.

2. Su infancia.

3. Sus estudios.

4. Inquisidor en Granada.

5. El viaje.

6. Tercer concilio limense.

7. Doctrinas de indios.

8. Eucaristía para todos.

9. Trabajo diario en Lima.

10. Visitas pastorales.

11. Aventuras misionales.

12. Dones sobrenaturales:

a) Profecía.

b) Don de lenguas.

c) Don de sanar enfermos.

d) Don de hacer milagros.

e) Resplandores sobrenaturales.

13. Sumaria información.

14. Memorial de l598.

15. Limosnero.

16. Hombre de oración.

17. Penitencia.

18. Seminario.

19. Problemas con las autoridades.

20. El milagro de la Virgen de Copacabana.

21. Muerte del santo.

22. Milagros después de su muerte.

23. Traslado a Lima.

24. Milagros en su traslado.

25. Llegada a Lima.

26. Algunas virtudes.

27. Beatificación y canonización.

 

CONCLUSIÓN

BIBLIOGRAFÍA

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