lunes, junio 12, 2017

FIESTA DE SANTO TORIBIO EN MADRID POR LOS RESIDENTES DE MAYORGA, FAMILIARES Y DEVOTOS DE SANTO TORIBIO: P. ISIDRO DE LA VIUDA


Como todos los años (en la fecha más próxima al 23 de marzo o 27 de abril, este año por distintas razones se ha postergado  el domingo 11 de junio del 2017)  los mayorganos residentes en Madrid, junto a familiares y otros devotos del santo, celebraron la Misa a Santo Toribio Mogrovejo en la capilla de las Madres Concepcionistas de calle Toledo. Comenzó con la monición de entrada por parte de Antonio Arnal Tamurejo, coordinador actual, a quien conocí por internet gracias a un milagro que recibió del Santo, y quien agradeció nuestra presencia y nos dio la bienvenida.  La misa fue presidida por el P. Isidro de la Viuda, agustino de Mayorga que ha sido provincial de la orden en España y ahora reside en El Escoria. Entre los presentes cabe destacar el Alcalde Don Alberto Magdaleno quien se sintió feliz por participar de la liturgia y animó a seguir aglutinando a más naturales de Mayorga y devotos del Santo para seguir su huella. Al final, me concedieron un espacio para hablarles de la vida y misión del Santo, la devoción de los "naturales de Castilla  y León" a través de la "Congregación de fieles" creada desde la canonización, en torno a la capilla del Consejo de Indias, el Carmen de la Antigua Observancia, luego los Trinitarios Descalzos, hasta llegar a la capilla del Arzobispado Castrense donde luce un precioso retablo toribiano…y en este momento en las MM. Concepcionistas donde se custodia la reliquia venida del Convento San Pedro Mártir de Mayorga. Finalizó todo con la veneración de la reliquia y el canto emotivo del himno al Santo.

Les comparto la  HOMILÍA pronunciada por el P. Isidro de la Viuda, OSA


Fotos: Algunos de los participantes, al terminar la Misa. Alcalde. Predicador, P. Isidro. Dra. Susana Cabrera, abogada residente en Valladolid, egresada de la PUCP


MISA EN HONOR DE SANTO TORIBIO: 11.06.2017.

FIESTA DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD.

         La gracia de nuestro Señor Jesucristo, el amor de Dios Padre y la comunión del Espíritu Santo estén siempre con vosotros. Como ya habéis oído al principio, en este domingo de la Santísima Trinidad también hemos comenzado nuestra eucaristía con estas palabras que san Pablo dirigió a los fieles de Corinto, deseándoles la Gracia de Cristo, el Amor de Dios Padre, y la Comunión del Espíritu Santo. Y es que el Dios en el que creemos los cristianos es Gracia, es Amor y es Comunión, es un Dios familia. Nos deseamos la gracia de Cristo porque Cristo es todo gracia, nos deseamos el amor del Padre, porque el Padre nos ama a todos como a hijos suyos, y nos deseamos la comunión del Espíritu Santo, porque el Espíritu Santo siempre nos une y reconcilia con Dios y con los hermanos.

         Santo Toribio trató no solo de creer en Dios Padre, en Dios Hijo y en Dios Espíritu Santo, sino de imitarles en su vida amando a todos como nos ama Dios Padre, siendo generoso y haciendo el bien a todos como lo hizo Dios Hijo, Jesucristo, y creando comunión y fraternidad como la hace Dios Espíritu Santo. Y tratando de crear un ambiente amigable y familiar como el goza la Santísima Trinidad, cuya fiesta hoy celebramos.

Nace Toribio un 16 de noviembre de 1538 en Mayorga (Valladolid). Fueron los padres de Toribio, don Luis Mogrovejo (1504-1569), bachiller en Derecho y regidor perpetuo de la Villa de Mayorga desde 1550 a 1568 y doña Ana de Robledo y Morán (1508-1592). Los restos de la familia Mogrovejo fueron enterrados en el convento de San Francisco, que estaba ubicado donde se encuentran actualmente las Escuelas.

Hizo muchas cosas Santo Toribio. Respondió a lo que el Papa Juan Pablo II pedía a los obispos: el Obispo, decía el Papa Juan Pablo II, debe desempeñar el triple cargo de enseñar, santificar y regir. Y esto lo hizo muy bien Santo Toribio a través de los sínodos, concilios, seminario, catecismos y sus visitas pastorales. Pero hoy queremos fijarnos en su solidaridad y en su caridad para con los demás y nos vamos a centrar en una anécdota contada por su sobrina Mariana de Guzmán Quiñones, cuando le tocó informar en el proceso de beatificación de su tío, y en el Milagro de la Fuente de Macate.

                    Siendo niño ya era solidario y respetuoso con los demás. Mariana de Guzmán Quiñones, sobrina del santo, nos proporciona valiosos datos sobre la infancia de su tío cuando le toca informar en el proceso de beatificación, a la edad de 80 años. Entre otras cosas nos cuenta una anécdota que "se la oyó decir a su madre muchas veces: Siendo el siervo de Dios de 9 ó 10 años, animado por los muchachos de la vecindad de su casa, salió una sola noche a jugar con ellos a la plaza a la luna". Parece ser que los traviesos mozalbetes vieron a unas vendedoras con canastas de comida, "y las arrebataron todo lo que pudieron", por lo que, ellas, indignadas, comenzaron a maldecir y a decirles palabrotas, escandalizando al inocente Toribio. El cual ni corto, ni perezoso amonestó a las mujeres y les rogó que cesasen de pronunciar maldiciones e insultos,  pues ofendían a Dios, y les pidió que valorasen las pérdidas y él iría a su casa para resarcir lo robado por sus compañeros. Tal como se lo dijo, con la ayuda de su madre, lo hizo, "y de allí en adelante nunca quiso salir a jugar a la luna con aquellos, con  ni otros muchachos".

               Uno de los dos milagros que fueron elegidos para el proceso de su beatificación fue el milagro de la Fuente de Macate. Así lo cuenta la crónica de 1683: "En la Provincia de los Huaylas hay un lugar, que se llama Macate de la Doctrina de San Luis, que administran los Religiosos de Santo Domingo, donde sobre el pueblo se levanta un monte, de cuya falda nacía, distante un cuarto de legua, una abundante fuente de agua viva, pura y saludable, con que sus vecinos, no sólo se sustentaban, mas también proveían copiosamente a sus sementeras (sus sembrados) de oportuno riego. Fue disminuyendo de calidad aquella vena, que ya más goteaba, que corría, llegando al punto de no ser suficiente para beber. Los principales del pueblo, viendo que las tierras se esterilizaban, que los ganados morían, y que a los hombres les costaba muchos sudores y fatigas el conseguir un poco de agua, trataron de mudarse al pueblo de San Blas, que distaba casi una legua, porque aunque era de mal aire, tenía bastante agua para las conveniencias de la vida. A esta sazón llegó allí visitando el glorioso Toribio, a quien el Doctrinero y los vecinos dieron parte de su necesidad y determinación. Se compadeció de su miseria, y les disuadió la mudanza, diciéndoles, que confiasen en Dios, porque él esperaba, que su Divina Majestad los socorrería. Dicho esto mandó, que junto a la fuente se levantase un altar, donde, asistiendo todos los del lugar, celebró el Santo Sacrificio de la Misa; y al tiempo de acabarla, echó la bendición al pueblo, y a la fuente, que al instante comenzó por multiplicadas bocas a brotar tanta abundancia de agua, que hasta hoy con sus corrientes fructifican abundantes frutos aquellas tierras, beben los hombres y los ganados y quedan raudales para moler el trigo y para labrar la plata. Aclamó toda aquella gente la maravilla, y dando las gracias á Toribio, él las restituía al cielo, a quien declaraba único autor de semejantes obras. En memoria de este prodigio se erigió una Cruz sobre la fuente, cuyas aguas con la sombra de este árbol de la vida, preservan a los que la beben, sanándolos de diversas enfermedades, que todos atribuyen á los merecimientos de su Santo Arzobispo, por cuya mano les hizo Nuestro Señor tan singulares favores. Ha sido siempre muy famoso y celebrado el prodigio de esta fuente, visitándola por devoción en romería los Arzobispos sucesores, con que la piedad acreditada de tan superior ejemplo, fomenta cada día nuevos progresos a nuestra Santa Fe."

 

         La figura del segundo arzobispo de Lima, auténtico Santo Padre de América, va cobrando el puesto histórico que le corresponde. Tenemos la mejor prueba con motivo del IV Centenario de su muerte, celebrado el pasado 27 de abril del 2006. Entre los diversos aspectos de la rica personalidad de Santo Toribio de Mogrovejo sobresale  su gran preocupación por los nativos, los indios, los pobres más pobres de todos los pobres de su tiempo. A ellos se entregaría con denodada pasión de pastor ("con olor a oveja", yendo a la "periferia" como dice el Papa Francisco), celo misionero y ardor de santo, convirtiéndose en su auténtico padre y defensor, pero sin olvidar a los blancos, a los mestizos y a los negros. Lo que él sembró hace 400 años con su evangelización,  podemos recogerlo ahora nosotros en sazonados frutos, si respondemos al desafío de la Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe celebrada en Aparecida- Brasil del 13 al 31 de mayo del 2007 y respondemos como discípulos y misioneros de la nueva evangelización.

                                                  

                               

                                Jornada Pro Orantibus 2017

         Estamos celebrando esta Eucaristía, esta Misa, en el Convento de las Madres Franciscanas Concepcionistas. Hoy se la Jornada pro Orantibus 2017 en torno al lema: "Contemplad el mundo con la mirada de Dios". Los objetivos principales de esta jornada son orar a favor de los consagrados y consagradas en la vida contemplativa, dar a conocer la vocación específicamente contemplativa. Pidamos al Señor, por medio de Santo Toribio,  por las vocaciones a la Vida Consagradas, y de un modo especial por las Religiosas de este Convento.  

 

 



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