martes, noviembre 11, 2014

El sacramento de la Penitencia en el contexto de la pastoral post tridentina y el III Concilio Limense. Gloria Cristina Flórez


CÁTEDRA DE SANTO TORIBIO DE MOGROVEJO

 

El sacramento de la Penitencia en el contexto de la pastoral post tridentina y el III Concilio Limense

Miércoles 12 de noviembre 2014

8.30 a.m.

Facultad de Teología

Aula I 

Dra. Gloria Cristina Flórez

Esquema.-

1)    Introducción: el fenómeno religioso: características e importancia en la investigación histórica

2)    El Sacramento de la Penitencia: Aspectos teóricos, metodológicos e historiográficos.

3)    La penitencia en su evolución histórica

4)    La pastoral post tridentina y el Tercer Concilio Limense: la situación en Europa occidental y el mundo americano

5)    Conclusiones

 

BIBLIOGRAFÍA

Fuentes de época.-

ACTAS CONCILIO TRENTO (sección confesión)

ACTAS CONCILIO LIMENSE (sección confesión)

Mc NEILL, John T, Helena M. GAMER, Medieval Book of penance, New York: Columbia University Press, 1990.

 

Bibliografía General.-

CHELINI, Jean, Histoire religieuse de l'Occident médiéval, Paris : Armand Colin, 1968.

----------------------, L'Aube du Moyen Age Naissance de a chrétienté occidentale, Paris : Picard, 1991.

DELUMEAU, Jean,  Rassurer et protéger. Le sentiment d'insécurité en Occident, Paris : Fayard, 1989.

---------------------------,. "Mentalidades religiosas en el Occidente moderno", En: Lienzo, Revista de la Universidad de Lima, N° 18, Lima, 1997

Id. El miedo en Occidente, México: Taurus, 2012

ESTENSSORO, Juan Carlos, Del paganismo a la santidad. La incorporación de los indios del Perú al catolicismo 1532-1750, Lima. PUCP/IFEA, 2003.

ORLANDIS, José, Historia de la Iglesia, Tomo I, La historia Antigua y Medieval. Madrid: Palabra, 2012.

RAPP, Francis, L'Église et la vie religieuse à la fin du Moyen  Âge, Paris. PUF, 1971

Bibliografía Específica.-

AZOULAI, Martine, Les péchés du Nouveau Monde. Les manuels pour la confession des indiens (XVIe-XVIIe siècle), Paris: Albin Michel, 1993. 

DELUMEAU, Jean, L'aveu et le pardon. Les difficultés de la confession XIII-XVIII, Paris: Fayard, 1990.

---------------------------, Le péché et la peur. La culpabilisation en Occident XIIIe-XVIIIe siècles : Paris : Fayard, 1983,

LISI, Francesco Leonardo, El Tercer Concilio Limense y la aculturación de los indígenas sudamericanos, Salamanca; Universidad de Salamanca, 1990.

TINEO, Primitivo, Los Concilios Limenses en la evangelización latinoamericana, Pamplona: Universidad de Navarra, 1990.

 

 

ANEXO I

IV CONCILIO DE LETRAN 1215

Canon 21.- Todo cristiano de u otro sexo llegado a la edad de discreción  debe confesar lealmente todos sus pecados, al menos una vez al año a su párroco, cumplir con cuidado, en la medida de sus posibilidades, la penitencia impuesta, recibir con respeto, al menos en Pascua, el sacramento de la Eucaristía, salvo si por consejo del sacerdote y por razón valedera, juzgase que debiera abstenerse durante cierto tiempo.  Si no, que le sea prohibido ab ingressu ecclesiae  mientras viva y privado de la sepultura cristiana después de muerto. Este decreto beneficioso se publicará frecuentemente en las iglesias, de manera que nadie  pueda ocultar su ceguera con el velo de la ignorancia. Cualquiera que desee, por razones legítimas, confesar sus pecados a otro sacerdote, debe previamente solicitar y obtener la autorización de su párroco; de otro modo, ese sacerdote no puede válidamente absolverlo o vincularlo. En cuanto al sacerdote, debe actuar con discernimiento  y prudencia, para saber, como médico experimentado, "verter el vino y el aceite" (Luc. 10, 34) en las heridas del lesionado, preguntar con cuidado la situación del pecador y las circunstancias  del pecado, para discernir con total prudencia el consejo oportuno y aplicar el remedio apropiado, siendo los  medios susceptibles de curar al enfermo. Que tenga cuidado de traicionar, sea como sea al pecador, por una palabra, por  un signo o de cualquier otra manera. . Si él tiene necesidad de un consejo instruido que lo solicite prudentemente, sin descubrir a  la persona: cualquiera que revele el pecado denunciado en el tribunal de la penitencia, nosotros estatuimos que él debe ser no solamente depuesto del ministerio sacerdotal sino también condenando al estado de penitente a perpetuidad y en un monasterio de estricta observancia. 

 

ANEXO II

Fasciculus Morum: Un libro de prédica medieval del siglo XIV

Cristo viene como un buen médico a curarnos. Cristo actúa como un médico de la siguiente forma: Un doctor investiga la condición de la persona enferma y la naturaleza de su enfermedad con métodos tales como: la toma del pulso y la inspección de su orina. Así, cuando Cristo visita al pecador, él primero le ilumina con su gracia para comprenderse a sí mismo y a su propio pecado, así el pecador  puede arrepentirse de sus pecados y puede apartarse de ellos[…] Segundo, después del diagnóstico de la enfermedad, el médico da a la persona enferma una dieta como lo requiere y le prescribe lo que debe comer y lo que debe evitar; esto significa que Cristo nos enseña a evitar las ocasiones de pecar y buscar las ocasiones de practicar las virtudes. Tercero, después que el médico ha  prescrito y elaborado una dieta, le da a la persona algún jarabe, un  electuario  o alguna otra medicina contra la enfermedad para expelerla; así Cristo le da al pecador la contrición por sus pecados, la que está hecha con hierbas desagradables […]. Cuarto, cuando la persona enferma está curada, el médico le previene de una recaída, y le enseña cómo vivir, de modo que alimenta en el paciente la buena intención que lo conduce a una buena vida. Cristo además nos cura de muchas maneras adicionales a lo que son las enfermedades físicas: Primero, a través del ansia de contrición, lo que uno consigue mediante duro ejercicio […] Segundo, por la sangría de la confesión […] Tercero, mediante la dieta de ayuno y penitencia, por la cual según San Jerónimo las enfermedades del cuerpo son curadas. Cuarto, con el emplasto o ungüento de la oración devota. Quinto, mediante el drenaje de los  fluidos excesivos del cuerpo, lo que significa dar limosna de todos nuestros bienes […] Sexto, gracias la extirpación quirúrgica de las malas compañías, mediante la cauterización de la caridad

RADCLIFFE. Carole, Medicine and Society in later Medieval England, Gloucestershire: Alan Sutton Publishing, 1995, p. 58 (Traducido por Cristina Flórez)

 






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