lunes, febrero 02, 2026

El Vítor de Santo Toribio de Mogrovejo en Compostela: José Manuel García Iglesias

El Vítor de Santo Toribio de Mogrovejo en Compostela: José Manuel García Iglesias

https://museovirtual.usc.gal/es/bienes/vitor-de-santo-toribio-de-mogroviejo

Santo Toribio de Mogrovejo (1538-1606) recibió el grado de licenciado en Cánones en Santiago en 1568. A partir de 1767 cuenta con un retablo propio en la iglesia de los jesuitas, hoy de la Universidad. Su vítor se dispuso sobe la puerta que enlaza con el templo desde el claustro universitario. Un escudo de armas enaltecido por un dosel y el vuelos de unos ángeles, así como la mitra, el palio y el báculo, alusivos a condición de prelado, y la escribanía y unos documentos, relativos a su papel de escritor, completan la composición con largo epígrafe, relativo a su persona. Guarda afinidades con obras del pintor José Garabal Louzao y otros vítores realizados en torno a 1850.

El personaje

Toribio de Mogrovejo (1538-1606) nació en la villa de Mayorga, diócesis de León. Estudió Derecho Canónico en Valladolid y Santiago a donde llegó en peregrinación, después de vestir la loba del colegio de S. Salvador de Oviedo, en Salamanca. Ha de ponerse en relación lo que aquí se dice con su visita al Sepulcro del Apóstol, en 1568, en que viene a Compostela y que es, por lo demás, Año Santo (A. López Ferreiro, 1905, p. 423). En cualquier caso esta venida de Toribio a Santiago tiene como objeto la realización de una "peregrinatio academica" que se concreta en que el 10 de septiembre de 1568 solicita su incorporación, que le es concedida (Vid. G. Montiel Roig, E. Martínez García, 2004, pp. 25-28 .

Recibió el grado de licenciado en Cánones el 6 de Octubre de 1568, en la capilla de Don Lope de la Catedral Compostelana, lo que supone, únicamente, una estancia de veintiséis días en Compostela. En 18 de septiembre tuvo el ejercicio de repetición pública y el aprobado, "nemine discrepante". Para su ejercicio público fue elegida la siguiente proposición "Sustentia Pastoris juxta vel injuxta timenda est". De Decretales razonó sobre el punto siguiente "De fide instrumentorum". Escribió una obra en latín sobre los Concilios. Fue obispo de Lima en donde se distinguió por su ciencia y caridad. La Iglesia le ha colocado en el número de sus canonizados (A. Neira de Mosquera, 1850, p, 210; C. Pérez de Bustamante, 1926, pp. 22-26). Fue reconocido entre los hijos Ilustres de la Universidad en 1880 ( M. Ovilo y Otero, 1880, pp. 7-9. Vid. R. Levillier, 1920; F. Redondo Cadenas, 1954; V. Rodríguez Valencia, 1956; N. Sánchez Prieto, 1986).

También se le vincula con la universidad de Coimbra y en la de Salamanca llegó a ser profesor. Fue propuesto por el rey Felipe II a Gregorio XIII para el arzobispado de Lima en donde fundó seminario en el año 1590. Llegó a celebrar trece sínodos. Se le reconoce su labor de misionero y de protector de los indígenas. Fue beatificado en 1679 y considerado santo en 1726. Juan Pablo II lo proclamó Patrono del Episcopado latinoamericano (Vid. V. Rodríguez Valencia, 1956; N. Sánchez Prieto, 1986; A. Nieto Vélez, 1992). Su corto paso por la Universidad de Santiago le hizo, en todo caso, acreedor a que, en esta ciudad, se guardase aquí su memoria (Vid. C. Pérez de Bustamante, 1926).

El vítor

Cuenta este vítor, en la parte baja, con el siguiente epígrafe: TORIBIUS ALPHONSUS MOGROVEJUS, CUM COMPOSTELLAN PEREGRINUS ADIRET/ IN HÁC UNIVERSITATE LITERARIA GRADU LICENCIATI IN JURE CANONICO/ PRIDIE NONAS OCTOBRIS ANNI DOMINI MDLXVIII INSIGNATUS EST. OB EJUS/ SAPITENTIAM ET PIETATE AD DESEDEM ARCHIEPISCOPALEM LIMENSEM ELATUS/ EST. SACRO RESCRIPTO IDUUM DECEMBRIS ANNI MDCCXXVI A PONTIFICE/ BENEDICTO XIII IN NUMERUM SANCTORUM RELATUS EST. ¡O FELIX/ UNIVERSIAS, QUAE TANTUM BIRUM IN HISPANIAE HONOREM PRODIDISTI! (Se aporta una traducción al castellano en J. M. Fernández Sánchez, F. Freire Barreiro, 1885, p. 231).

Cabe comparar, desde un punto de vista formal, este vítor con los realizados en relación con Luis Folgueras Sión (1849) y José Rodríguez González (ca. 1856), dado el grado de afinidad entre ellos. También, en lo compositivo, con el que concierne a Florencio Rodríguez Vaamonde (ca.1863). Prácticamente nada sabemos sobre la autoría de este tipo de obras. Se vinculan dos de los realizados por este tiempo – los relativos a los hermanos Calderón y Collantes (Saturnino, ca. 1863; Fernando, ca. 1877) - al pintor José Garabal Louzao, con taller abierto en Compostela (J. Couselo Bouzas, 1950, p. 77). Dicho artista fue nombrado "pintor de la Real Casa" en 1877 (Diario de Santiago, 19, XI, 1877). También impartía clases de dibujo y pintura (Diario de Santiago, 6, XI, 1878) . Tales circunstancias pueden sugerir una posible presencia, en esta obra, de este autor, fallecido en 1907, o de su taller (J. Couselo Bouzas, 1950, p. 79). La labor de José Garabal es, en cualquier caso, muy variada; así, en 1882, se encarga, por ejemplo, de la pintura y decorado del denominado "Café Suizo" (Gaceta de Galicia. Diario de Santiago, 23, X, 1882). Y, en 1892, pinta "… el techo del salón de juego de la Sociedad Recreo Artístico" (Gaceta de Galicia. Diario de Santiago, 8, X, 1892).

Santo Toribio Mogrovejo y la Iglesia de la Universidad

Tras la expulsión de los jesuitas, su iglesia pasará a manos de la Universidad quien va a levantar, en el espacio del antiguo colegio, un nuevo edificio. Por Real Cédula de 19 de agosto de 1769 se ordena que tanto la Universidad como el Colegio de San Jerónimo se trasladen al Colegio de los Jesuitas pudiendo, de este modo, ampliar el de Fonseca, ocupado por el citado Colegio de San Jerónimo.

Pues bien, en la primera planificación, llevada a cabo por Domingo Antonio Lois Monteagudo, se entienden como espacios independientes, a nivel de planta baja, el específico de la Real Universidad, a construir, y el de la iglesia adjunta, que, desde esta propuesta, habría de acortarse en la parte de los pies; se dispone, en cambio, una puerta, que enlaza ambos edificios, en la altura correspondiente a la planta baja.

Cabe decir que las líneas generales del nuevo edificio están implícitas en el proyecto del ala norte, que se desarrolla entre 1776 y 1781. Por otra parte está documentado que el claustro se ha concluido, por 1798, en sus lados norte, este y una mínima parte del sur; en el plano de Miguel Ferro Caaveiro, fechado en ese año, puede verse como se soluciona lo que se describe como "pared que divide la Univ. de la Ygla", en la que se contempla, y se señala, una "puerta de comunicación" (A.Goy Diz, F. Pérez Rodríguez, 1996, p. 202 ). Es, sobre esta puerta, en donde se dispondrá el vítor en cuestión ( J. M. Fernández Sánchez, F. Freire Barreiro, 1885, p. 231. Vid. J. M. Monterroso Montero, 2002b, p. 164; M. P. Casas Gil 2007, pp. 116-118).

La destrucción del antiguo colegio de la Compañía, para hacer en su solar el actual edificio de la Universidad, dejó en pié su iglesia, en la que tenía culto Toribio de Mogrovejo, santo reconocido, por lo demás, como propio, en la Universidad Compostelana.

En las Actas Capitulares de la Catedral de Santiago del 22 de abril de 1727 se leyó un Memorial, enviado por Antonio Alfonso Mogrovejo, en el que manifestaba su deseo de "hacer la función de la Canonización de santo Toribio Alfonso Mogrobejo en el Colegio de la Compañía "; para ello solicitaba: "que se forme la Procesión en esta santa Yglesia y se toquen las campanas y permita (el Cabildo) Capilla donde se ponga la imagen del Santo". Ante esta petición se decidió que "por la especial circunstancia de auer el santo benir a visitar el sepulcro de Nuestro Santo Apóstol y Patrón señor Santiago se permita la prozesión y que se toquen las campanas. Y la ymagen del Santo se ponga en el plano de la capilla maior con quatro blandones" (R. Otero Túñez , 1986, p. 61). Debe recordarse que, tan solo un año antes, este santo había sido reconocido como tal.

Llama la atención que el acceso de Toribio a su reconocimiento, posterior en la Universidad de Compostela, se haya realizado ubicando su imagen en la iglesia, colegial, de los jesuitas, que se había construido entre 1643 y 1673 (R. Otero Túñez, 1986, pp. 25-30. Vid. J. M. Monterroso Montero, 2002a). En tal lugar se dispondría, inicialmente, en una posición próxima a la ocupada por el fundador, Ignacio de Loyola, en el retablo del lado del evangelio, en el crucero (La ubicación resulta aquí un tanto imprecisa. Otero apunta que recibió culto en la capilla de San Ignacio… "pero no en el retablo, donde no cabe...". En R. Otero Túñez, 1986, p. 61).

Un retablo propio

Sabemos, por lo demás, que María Riobóo y Seixas, viuda de Alfonso de Mogrovejo, se hace cargo de los costes del retablo de Santo Toribio que, por 1747, asume realizar el taller de Manuel de Leys para levantar en la segunda capilla del lado del evangelio. Cuenta, para ello, tal como se dice, con el asesoramiento de Andrés de Aguilar y Herce, Lectoral de Escritura de la Catedral compostelana; se entendía que la finalidad de ese retablo era colocar, en él, "… la imagen de santo Toribio que está en el (retablo) del glorioso Patriarca San Ygnacio de Loyola" (J. Couselo Bouzas, 1933, p. 415). La posibilidad de que la imagen de Santo Toribio estuviese colocada en uno de los espacios con que dicho retablo cuenta para otras devociones nos parece la más probable ya que el mismo problema presentaban otras esculturas que se encontraban sitas en el de de San Francisco Javier. Poco más tarde, en 1751, el canónigo e historiador Antonio Rioboo y Seixas, hermano de la viuda, es quien encarga su pintura, "…según y de la forma en que se hallan los otros colaterales que hay en dicha iglesia".

Es su retablo, a Toribio de Mogrovejo -vestido con la ropa propia de un estudiante, evocándose, de este modo su paso por Compostela- se le reconoce como un gran impulsor de las misiones en América del Sur, labor en la que los jesuitas tuvieron, también, un papel importante. El retablo está rematado, por otra parte, por una devoción mariana tan propiamente americana como es la de la Virgen de Guadalupe. Teniendo en cuenta el contexto en que se ha de entender este retablo -a relacionar con el de enfrente- los dos jóvenes estudiantes que le acompañan, a los lados, bien pueden ser el portugués Inácio de Azevedo y Esteban de Zudaire (1548-1570), dos de los cuarenta misioneros -treinta portugueses y diez españoles, la mayoría de ellos estudiantes, que tenían entre veinte y treinta años- que embarcaron para irse a las misiones del Brasil, en un buque que respondía al nombre de Santiago, y que fueron asesinados por la tripulación de un barco liderado por Jacques de Sores, pirata hugonote, en la costa canaria de Tazacorte. Con el nombre de los mártires del Brasil pasaron a la historia (M. Moutinho, 2001, pp. 2538-2540. Vid. M. C. Osswald, 2012). Tal martirio sería reconocido como tal por una Bula del Papa Benedicto XIV de 21 de septiembre de 1742, aún cuando habría que esperar hasta 1862 para su beatificación.

Otras presencias del santo en Compostela

También en el Seminario, antigua Universidad Pontificia, en San Martiño Pinario, aquí iba a tener su lugar el culto a Toribio de Mogrovejo, con una indumentaria semejante a la que tiene en la iglesia de la Compañía (hoy, de la Universidad), aún cuando, ahora, lleva la beca de un color morado sobre el hábito de buriel; se trata de una escultura que ha sido datado a finales del siglo XIX y que, según parece, tuvo el azul como el original de su beca ( M. A. Caulonga Fernández, 1999, p. 350). Dicho color es el propio de los estudiantes de colegio de San Jerónimo; el que tiene actualmente la beca recuerda al que mostraban las de los seminaristas compostelanos, en sus paseos por la Compostela de los primeros años del XX; Francisco Vázquez Díaz – "Compostela"- lo dibuja de tal modo en 1935 (J. M. B. López Vázquez, 2002, p. 35).

Por otra parte el vincular a Santo Toribio con la Catedral Compostelana resulta usual en la Compostela de finales del siglo XIX. Así, al tratar sobre la Capilla de Don Lope, en la Catedral, se recuerda que "… En 6 de Octubre de 1568 recibió en esta Capilla el grado de Licenciado en SS. Cánones Santo Toribio de Mogrovejo" (TOBIO (1880), p. 47).

Además, el nombre de Toribio de Mogrovejo aparece entre los personajes que se destacan tanto en el primer paraninfo de la Real Universidad, sito en la planta baja, como en el actual (Vid. J. M. García Iglesias, 2016, pp. 77, 87-88, 379).

El vítor como exponente de honra universitaria

Ya desde los primeros tiempos de la puesta en marcha del colegio de Fonseca se debió de honrar a personajes de relieve que tuvieron relación con él mediante un vítor; aún se conservan en la fachada principal, hacia el lado sur, restos de uno antiguo del que puede verse en caracteres de gran formato parte de un nombre.

Se hace, de tal modo, mención a alguien concreto al que se quiere reconocer, ya que esa es la finalidad de las aclamaciones, siguiéndose en este sentido por el modo de pintar los caracteres en rojo, formas semejantes a las utilizadas entre otras instituciones por la Universidad de Salamanca, en la que esta costumbre va a tener una honda y perseverante tradición.

Pero la factura de vítores se iba a plasmar a partir del primero tercio del siglo XIX en obras pictóricas en las que se conjugan el reconocimiento a un determinado personaje a través de una imagen, de cariz alegórico, y una leyenda con el testimonio de sus méritos personales. Se conservan tres entre los que guardó el Colegio de Santiago Alfeo, o "Mayor de Fonseca": los de Benito Ramón Hermida, Manuel Pardo Ribadeneira y Jacobo María de Parga y Puga, citados por orden de antigüedad.

Bibliografía

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M. A. Caulonga Fernández, 1999: M. A. Caulonga Fernández, "Santo Toribio de Mogrovejo", en (cátalogo de exposición) Santiago. San Martiño Pinario, Santiago de Compostela (Xunta de Galicia), 1999, pp. 349-350.

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J. M. Monterroso Montero, 2002b: J. M. Monterroso Montero, "Vítor de Santo Toribio de Mogrovejo", en (Catálogo de Exposición) Los Arzobispos de Toledo y la Universidad Española, Toledo (Universidad de Castilla-La Mancha), 2002, pp. 164-165.

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L. Tobio Campos, 1880: L. Tobio Campos, Colección de inscripciones de La Catedral de Compostela. Santiago de Compostela (La Gaceta de Galicia), 1880.

Ficha técnica

Número de referencia: IBC0000074

Autoría: Autoría descoñecida

Título: Vítor de Santo Toribio de Mogroviejo

Temas: Conmemorativo

Datos: ca 1850

Técnicas: Óleo

Dimensiones:  Alto: 139 cm Ancho: 113 cm

Materiales: Tabla

Localización: Facultad de Geografía e Historia

viernes, enero 30, 2026

¡Vivir como los apóstoles es vivir como santo Toribio, que afrontó peligros y sufrimientos por un sólo motivo: amor a las almas, para llevar el amor de Cristo hasta los lugares más inaccesibles!

León XIV a los obispos del Perú: Vivan como los Apóstoles con sencillez

Durante la audiencia a los prelados peruanos en el marco de la visita ad limina apostolorum, el Papa expresó su afecto por la Iglesia peruana y animó a los obispos a renovar la fidelidad al Evangelio siguiendo el ejemplo de santo Toribio de Mogrovejo, promoviendo comunión, cercanía pastoral y un anuncio valiente.

Sebastián Sansón Ferrari – Ciudad del Vaticano

El Perú ocupa un lugar especial en el corazón del Papa León XIV. Durante la audiencia con los obispos peruanos en visita ad limina apostolorum, este viernes 30 de enero de 2026, el Pontífice recordó con afecto las experiencias compartidas con los fieles y pastores de ese país: "Allí compartí con ustedes alegrías y fatigas, aprendí la fe sencilla de su gente y experimenté la fuerza de una Iglesia que sabe esperar aún en medio de las pruebas". Por tal motivo, los incentivó a hacer fructificar en el hoy de la Iglesia del Perú "la herencia que han recibido de los santos Toribio, Rosa, Martín y Juan, entre tantos otros".

A la luz de santo Toribio de Mogrovejo

El discurso se situó en el contexto del 300º aniversario de la canonización de santo Toribio de Mogrovejo, cuya labor evangelizadora marcó la historia del Perú. 

"Ustedes, queridos hermanos, son fruto de la semilla evangélica que este santo obispo sembró en esas tierras. Por eso quiero proponerles que, apoyándonos en su ejemplo, leamos con mirada de fe la realidad que hoy afrontamos, la cual ha sido bien recogida en los informes que me han hecho llegar. Tengan la seguridad de que han sido leídos con atención."

León XIV sugirió como guía el principio de vivir ad instar Apostolorum, es decir, actuar "a la manera de los Apóstoles", con sencillez, valentía y total disponibilidad al Señor, para responder a los múltiples desafíos de la evangelización en el país.

Comunión y unidad como signo de credibilidad

El Santo Padre subrayó que vivir a la manera apostólica requiere custodiar y promover la comunión. 

"También hoy, la credibilidad de nuestro anuncio pasa por una comunión real y afectiva entre los pastores, y entre estos y el Pueblo de Dios, superando divisiones, protagonismos y toda forma de aislamiento. Una comunión como aquella que buscaba santo Toribio al impulsar los Concilios de Lima. Este encuentro es un signo elocuente de la comunión viva que nos une en la fe y en la misión, y me permite acoger con gratitud la adhesión a Cristo y al Sucesor de Pedro que ustedes expresan en su ministerio."

Recordó también la importancia de los Concilios de Lima impulsados por santo Toribio, que buscaban consolidar la unidad eclesial y fortalecer la misión evangelizadora, destacando la visita ad limina como "un signo elocuente de la comunión viva que nos une en la fe y en la misión".

Fidelidad al Evangelio y anuncio valiente

León XIV insistió en la necesidad de anunciar el Evangelio de manera íntegra: "Santo Toribio no proclamó una palabra propia, sino una Palabra recibida", subrayando que la fidelidad implica un anuncio claro, valiente y gozoso, capaz de dialogar con la cultura sin perder la identidad cristiana.

Cercanía pastoral y entrega total

El Pontífice acotó que vivir como los Apóstoles implica también una entrega total al ministerio confiado. 

"Ellos no se reservaron nada para sí, llegando incluso al martirio. En esta misma línea se sitúa el testimonio de santo Toribio, que afrontó peligros y sufrimientos por un sólo motivo: amor a las almas, para llevar el amor de Cristo hasta los lugares más inaccesibles."

Esta entrega se traduce en cercanía pastoral: "Estamos llamados a salir al encuentro, a escuchar, a acompañar y a comprender para llevar a todos hacia Dios", citando a san Pablo: "me hice todo para todos" (cf. 1 Co 9,22). La cercanía abarca al presbiterio, a los seminaristas, a la vida consagrada y a todo el Pueblo de Dios, con atención especial a los más frágiles y necesitados.

Al final de su alocución, el Sucesor de Pedro les agradeció el encuentro "y todo lo que hacen para que la Buena Noticia resuene en cada corazón". Asimismo, los encomendó a la intercesión maternal de la Santísima Virgen María de la Merced e impartió complacido sobre los prelados la Bendición Apostólica, "que extiendo a los sacerdotes, a la vida consagrada y a todo el querido pueblo peruano, especialmente a quienes más necesitan fortaleza y consuelo. Muchas gracias", dijo el Papa.

DISCURSO DEL PAPA LÉON XIV
A LOS OBISPOS DE PERÚ EN VISITA "AD LIMINA APOSTOLORUM"

https://www.vatican.va/content/leo-xiv/es/speeches/2026/january/documents/20260130-peru-ad-limina.html

Sala del Consistorio
Viernes, 30 de enero de 2026

Queridos hermanos en el episcopado:

Quiero darles la más cordial bienvenida a todos ustedes que han llegado a Roma para realizar la Visita ad limina Apostolorum. [Agradezco las gentiles palabras que el presidente de la Conferencia Episcopal me ha dirigido en nombre de todos.] Les suplico que les recuerden a mis queridos hijos del Perú que el Papa los lleva en su corazón y los recuerda con afecto, de modo especial en la oración.

Me parece providencial que esta visita se realice en el contexto del 300° aniversario de la canonización de santo Toribio de Mogrovejo. Ustedes, queridos hermanos, son fruto de la semilla evangélica que este santo obispo sembró en esas tierras. Por eso quiero proponerles que, apoyándonos en su ejemplo, leamos con mirada de fe la realidad que hoy afrontamos, la cual ha sido bien recogida en los informes que me han hecho llegar. Tengan la seguridad de que han sido leídos con atención.

¿Cómo responder a los múltiples desafíos que hoy se presentan a la Iglesia peruana en su tarea evangelizadora? La respuesta puede ser aquella que aparece en muchos escritos de los primeros misioneros en América: vivir ad instar Apostolorum, es decir, a la manera de los Apóstoles, con sencillez, valentía y total disponibilidad para dejarnos conducir por el Señor.

Vivir así significa, ante todo, custodiar y promover la unidad y la comunión. Los Apóstoles, dispersos por el mundo, permanecían unidos en un mismo sentir y en una misma misión. También hoy, la credibilidad de nuestro anuncio pasa por una comunión real y afectiva entre los pastores, y entre estos y el Pueblo de Dios, superando divisiones, protagonismos y toda forma de aislamiento. Una comunión como aquella que buscaba santo Toribio al impulsar los Concilios de Lima. Este encuentro es un signo elocuente de la comunión viva que nos une en la fe y en la misión, y me permite acoger con gratitud la adhesión a Cristo y al Sucesor de Pedro que ustedes expresan en su ministerio.

Al mismo tiempo, los desafíos actuales exigen una renovada fidelidad al Evangelio, que ha de ser anunciado de manera íntegra. Santo Toribio no proclamó una palabra propia, sino una Palabra recibida, confiando en su fuerza transformadora. Esa misma fidelidad nos pide hoy un anuncio claro, valiente y gozoso, capaz de dialogar con la cultura sin perder la identidad cristiana.

Vivir a la manera de los Apóstoles implica también una entrega total al ministerio que se nos ha confiado. Ellos no se reservaron nada para sí, llegando incluso al martirio. En esta misma línea se sitúa el testimonio de santo Toribio, que afrontó peligros y sufrimientos por un sólo motivo: amor a las almas, para llevar el amor de Cristo hasta los lugares más inaccesibles.

Vivir ad instar Apostolorum significa hacerse cercanos a cuantos nos fueron confiados, interesándonos por ellos, compartiendo su vida y su camino. Como san Pablo, que se hizo todo para todos con tal de ganarlos a todos (cf. 1 Co 9,22), estamos llamados a salir al encuentro, a escuchar, a acompañar y a comprender para llevar a todos hacia Dios.

Esta cercanía abraza al presbiterio, a los seminaristas, a la vida consagrada y a todo el Pueblo de Dios, con una especial predilección por los más frágiles y necesitados. Una cercanía tan profunda que pueda decirse de ustedes lo que se decía de santo Toribio: que sentía por todos "tanto amor, que los llevaba en sus entrañas como si fuera padre de cada uno" (cf. Pos. sup. virt., 503).

Queridos hermanos en el episcopado, el Perú ocupa un lugar especial en mi corazón. Allí compartí con ustedes alegrías y fatigas, aprendí la fe sencilla de su gente y experimenté la fuerza de una Iglesia que sabe esperar aún en medio de las pruebas. Por ese gran afecto, los animo a hacer fructificar en el hoy de la Iglesia del Perú la herencia que han recibido de los santos Toribio, Rosa, Martín y Juan, entre tantos otros.

Les agradezco este encuentro y todo lo que hacen para que la Buena Noticia resuene en cada corazón. Los encomiendo a la intercesión maternal de la Santísima Virgen María de la Merced e imparto complacido sobre ustedes la Bendición Apostólica, que extiendo a los sacerdotes, a la vida consagrada y a todo el querido pueblo peruano, especialmente a quienes más necesitan fortaleza y consuelo. Muchas gracias.

 

miércoles, enero 28, 2026

El castellano-leonés que abrazó todas las razas: Santo Toribio Mogrovejo. Prólogo de Juan José Lucas, Junta de Castilla y León, 1995

CUANDO LA JUNTA DE CASTILLA Y LEÓN PUBLICÓ MI PRIMER LIBRO SOBRE TANTO TORIBIO

 

El castellano-leonés que abrazó todas las razas: Santo Toribio Mogrovejo. Valladolid, Junta de Castilla y León, 1995, 41 pp.

 

Hoy 28 de enero del 2026, 30 años después en que se publicó mi primer libro sobre Santo Toribio me he encontrado providencialmente con quien escribió el prólogo de la obra, Juan José Lucas a la sazón, presidente de la Junta de Castilla y León (1991-2001). Justo un día después en que se ha reeditado mi última obra -de momento- sobre el santo 2026. Santo Toribio Mogrovejo, forjador de la iglesia de América. Fundación Emmanuel Mounier. Colección "Sinergia", Madrid, 114 pp, que fue publicado en primera edición por iniciativa de Carlos Díaz, fundador del Instituto Mounier, a quien acabo de ver.

Les comparto el texto de este folleto que sirvió para dar a conocer al Santo al calor de los fastos del V Centenario del Descubrimiento y Evangelización de América. 

sábado, enero 17, 2026

EL CRÁNEO DE SANTO TORIBIO Y SUS RELIQUIAS EN EL PALACIO ARZOBISPAL DE LIMA

EL CRÁNEO DE SANTO TORIBIO Y SUS RELIQUIAS EN EL PALACIO ARZOBISPAL DE LIMA

 

Desde el 2006, cuarto centenario del tránsito a la gloria de Santo Toribio se expone a la veneración pública, en la capilla del Palacio Arzobispal de Lima, la urna donde reposan sus reliquias más destacados: el cráneo y varios de sus huesos.

Como es sabido, Toribio falleció en Zaña el 23 de marzo de 1606.  Al año siguiente, sus restos fueron trasladados a Lima, siendo inhumados en la cripta de Catedral el 27 de abril de 1607. Con motivo del proceso de su beatificación, fueron exhumados en 1661 para ser trasladados a la capilla que lleva su nombre al interior de la misma Catedral.

Contamos con la detallada relación de la" Visita del cuerpo y sepulcro del siervo de Dios"[1] realizada en enero de 1661 según la declaración de los sacerdotes Gregorio Montero y Juan Sánchez de la Madrid, presbítero capellán del monasterio de Santa Clara.

Recuerdo que el número de huesos en personas adultas es de aproximadamente 206, y que en esta visita sólo contaron 106.

Veamos la pormenorizada relación de los médicos de la Universidad de San Marcos

 

"Doctor Pedro de Requena presbítero, protomédico deste Reyno y catedrático de Prima de Medicina en esta Real Universidad y Agustín García Cabeza de Vaca, cirujano, dijeron que eran los siguientes: La cabeza que parecía haber sido aserrada por medio para embalsamarla, y la mandíbula baja dividida de la mandíbula de arriba con 7 dientes en la de abajo, que los dos eran colmillos y la una muela próxima a el colmillo y la dicha cabeza tenía algunos cabellos sobre el hueso occipital y laterales y estaba con una mitra de raso blanco bordada de hilo de oro con Romanos y forrada en raso carmesí. Las dos clavículas, los dos omoplatos, dos pedazos del hueso esternón, 21 costillas. Los dos huesos oxitorios de los molledos. Los dos tosiles de un brazo. Y del otro el tocil menor. Uno de los huesos ileones y de los espóndiles doce divididos. Y de los que pertenecen al hueso sacro se hallaron cuatro unidos.

Asimismo, dentro de una mediade sedal cabellada, al parecer, se hallaron 29 huesos de la una pierna. Y en otra media de la misma seda y color que estaba con su liga de tafetán cuyo color no se pudo distinguir se hallaron otros 29 huesos de la otro pierna con el hueso fémur de cada una que por todos habiéndose contado se hallaron 106.

Y asimismo los dichos protomédicos y cirujano dijeron que faltaban los huesos siguientes. De las piernas, las dos choquesuelas, tres costillas, un pedazo del hueso externón, 55 huesos de los brazos y manos, uno de los huesos ileones, todos los dientes,

y muelas menos los referidos que están en dicha mandíbula.

Y no hicieron mención de los sesaminos y otras minucias que por su pequeñez y facilidad de corromperse o estarían deshechas o no se hallaron. Y, habiéndose reconocido, visto y contado en la forma referida se volvieron a poner los dichos huesos en la misma caja donde estaban ante y se cerró y clavó por mano del dicho Francisco de la Peña, carpintero y estando hecho se llevó 'la dicha caja y se puso en el mismo nicho en que estaba con las tablas y tablones según y en la forma que se halló. Todo lo cual pasó en mi presencia y de los dichos subpromotor apostólico y fiscal eclesiástico y de los dichos testigos de que doy fe y Su Señoría Ilustrísima. Y dichos señores jueces apostólicos lo firmaron juntamente con los dichos subpromotor apostólico y fiscal eclesiástico".

 

Durante muchos años la urna estuvo bajo llave y tan sólo se podía ver y venerar con permiso del Señor Arzobispo o su delegado.

A raíz de la celebración del IV Centenario de su muerte, en el 2006, se renovó y mejoró la urna exponiéndola públicamente a la devoción de los fieles en la actual capilla del Palacio Arzobispal.

 

Se encomendó al arqueólogo Edwin Raúl Greenwich Centeno un estudio arqueológico y gracias a su gentileza, les comparto lo fundamental del Informe Técnico sobre el Proyecto Especial de Bioarqueología: Las Criptas de la Catedral de Lima y sus Personajes Históricos – "PEB – CCL". Estudios Bioantropológico de los Restos de Santo Toribio Alfonso de Mogrovejo y Robledo (Lima 2012)

 

Los restos se encuentran en buen estado de conservación, sin embargo, el esqueleto está incompleto y algunas de las piezas óseas presentan improntas de cortes post-mortem ya que siendo consideradas reliquias eran grandemente veneradas y deseadas por los fieles devotos. En la actualidad se custodian en un atractivo relicario de la capilla del Palacio Arzobispal de Lima, constituyendo el conjunto más valioso de todas las reliquias del Santo y que debe ser motivo de mayor devoción y peregrinación por ser prácticamente el cuerpo de Santo Toribio Mogrovejo, padre de América y patrono del episcopado latinoamericano.

 

Entre las piezas óseas presentes tenemos:

 

1.     Cráneo con corte que separa la calota del resto del cráneo, ausencia de mandíbula y diente.

2.      octava costilla derecha con corte post-mortem en su tercio axial,

3.     primera vértebra lumbar que presenta ausencia de la mitad izquierda por corte post-mortem.

4.     Coxal izquierdo

5.     Sacro.

6.     Fémur izquierdo con presencia de corte post-mortem en cuello femoral (ausencia de cabeza femoral) y en la porción proximal del trocánter mayor, así también presenta corte post-mortem en la porción posteroinferior del cóndilo medial.

7.     Fémur derecho con presencia de corte post-mortem en tercio proximal del hueso (ausencia total de cabeza femoral, cuello, trocánter mayor y menor), también presenta corte en la porción posteroinferior del cóndilo medial.

8.     Tibia derecha,

9.     Tibia izquierda

10.   Peroné izquierdo.

 

A pesar de la ausencia de varias piezas óseas importantes, las que se encuentran presentes aportaron gran cantidad de información vital para hacer una lectura adecuada de la osamenta.

 

Acerca de los estudios sobre la patología sufrida el estudio macroscópico no ubicó ningún tipo de patología anómala o algún tipo de patología terminal que pueda reflejarse en los huesos. Sin embargo, están presentes los procesos degenerativos por la edad. Zonas de articulación de huesos largos con presencia de osteofitosis o leve actividad ósea que indica algunas forma de artrosis. Sin embargo, en general el cuerpo presenta una apariencia saludable, denota el buen cuidado que el individuo le ha dado a su cuerpo en vida y un estilo de vida adecuado con relación a otros individuos de la misma época.

Este jubileo con motivo del Tercer Centenario de su canonización, 10 de diciembre de 1726, es una buena oportunidad para acercarse y venerar los sagrados restos del que es forjador del Perú y santo Padre de América.

Dios quiera que la peregrinación a este santuario no quede en jubileos y aniversarios, sino que sea lo ordinario, como la visita a un familiar, a un amigo. Así sea.

 

José Antonio Benito



[1] Archivo Arzobispal de Lima. Libro V del Proceso de Beatificación. Folio 28v-34v. 

jueves, enero 15, 2026

"Santo Toribio Mogrovejo" con prólogo de Monseñor Luis Argüello y auspicio del Ayuntamiento de Mayorga, reeditado por Mounier, Colección Sinergia

Como primicia del libro, les comparto la nueva INTRODUCCIÓN por el Año Jubilar por el tercer centenario de su canonización 

El pasado domingo 29 de diciembre del 2024, me encontraba embelesado frente al lienzo de Ribera en la iglesia de la Purísima, dispuesto a procesionar con los fieles de la diócesis de Salamanca para cruzar la puerta santa de la Catedral y lucrar la indulgencia del Año Jubilar 2025 de la esperanza.

Habían pasado 30 años de mi estancia en el Perú y casi 300 de la canonización de santo Toribio Mogrovejo. Y fue en este templo precisamente –por su proximidad al Colegio Mayor de Oviedo en el que se había formado- donde Salamanca lo celebró mediante un concurrido octavario acompañado de cohetes artificiales y hasta dos corridas de toros en la Plaza Mayor.

Cuando el 10 de diciembre de 1726 el Papa Benedicto XIII por la bula Quoniam Spiritus canonizó a Santo Toribio, la noticia conmovió la vasta sede metropolitana de Lima y a toda la Iglesia de Hispanoamérica, denominada por su pastor como la "nueva cristiandad de las Indias".  Salamanca vibró de entusiasmo porque sentía vivamente la huella de su paso por las aulas y el Colegio Mayor de San Salvador de Oviedo con su Rector al frente se encargó de celebrar y contar el acontecimiento en el solemne marco de fiestas barrocas. El 21 de julio de 1727 –unos ocho meses después de la canonización, en diciembre de 1726- Salamanca organizó el más espléndido espectáculo académico de carácter religioso. Todos los colegios mayores, la Universidad, el clero secular, las órdenes religiosas se unieron para aclamar al santo en la iglesia de la Purísima. Durante dos horas y media, cuatro pirotécnicos ayudados de espontáneos estuvieron disparando cohetes. Se trasladó la imagen del santo colegial desde su capilla del Colegio Mayor de Oviedo hasta las Madres Agustinas frente al Palacio Monterrey. Fue una profesión solemne en la que todas las fuerzas vivas de la ciudad tomaron parte. La estatua de santo Toribio, en hábito de colegial con la beca morada de terciopelo fue precedida por las de san Juan de Sahagún y santo Tomás de Villanueva.

300 años después. Con el Papa León XIV, que fue obispo de Chiclayo (Perú), lugar donde murió Santo Toribio ¿Quién conoce a Santo Toribio Mogrovejo, padre de América, forjador de la Iglesia del Perú, el Borromeo de los Andes, patrono de la iglesia de América, el Nuevo Moisés del mundo postmoderno, en frase del Papa Francisco, que supo cruzar orillas, las geográficas, culturales y, sobre todo, ¿la del amor fraterno? La cruda respuesta es que son muy pocos. Haced vosotros la prueba preguntando a la gente. En la empresa americana seguimos hablando de Colón, Pizarro, Cortés, Las Casas. Todos ellos "grandes", pero de algún modo polémicos, alimentando leyendas, negras o rosas. Santo Toribio nos lo pone fácil, crea lazos, tiende puentes, crea familia, forja un pueblo, siembra fraternidad. Dar a conocer su vida, misión y trascendencia es el propósito de la obra que se reedita gracias a la generosa acogida de los lectores que agotaron la primera edición y a la solicitud de los promotores de la celebración del Tercer Centenario de la canonización entre los que se encuentra el Ayuntamiento de Mayorga. La primera edición salió en plena pandemia y, con las prisas, sin prólogo ni introducción. La presente, por el jubileo del tercer centenario de su canonización, incorpora este texto y el sugerente prólogo de Monseñor Luis Argüello, a quien agradezco muy de veras.

Con ocasión del IV centenario del Seminario Mayor Arquidiocesano "San Carlos y San Marcelo" de Trujillo, el Papa León XIV escribió una carta llena de afecto, el 17 de septiembre del 2025, agradeciendo al Señor por los cuatro siglos de historia y recordando también su propio paso por esa casa de formación, donde sirvió como profesor y director de estudios. El Pontífice destacó que la tarea esencial del seminario sigue siendo la misma de siempre: "estar con el Señor, dejar que Él los forme, conocerlo y amarlo, para poder parecerse a Él".

Al final de su carta se refirió a santo Toribio: "Queridos hijos, al concluir quiero asegurarles que tienen un lugar en el corazón del Sucesor de Pedro. El seminario es un don inmenso y exigente, pero nunca están solos en este camino. Dios, los santos y toda la Iglesia caminan con ustedes, y de modo particular su obispo y sus formadores, que los ayudan a crecer «hasta que Cristo sea formado en ustedes» (Ga 4,19). Reciban de ellos la guía y la corrección como gestos de amor. Recuerden también la sabiduría de santo Toribio de Mogrovejo, tan querido en Trujillo, que amaba decir: "No es nuestro el tiempo, es muy breve, y Dios nos tomará estricta cuenta del modo como lo hemos empleado" (cf. C. García Irigoyen, Sto. Toribio, Lima 1908, 141). Aprovechen, pues, cada día como un tesoro irrepetible".

Providencialmente coincide el tercer centenario de la canonización del ilustre universitario salmantino Toribio Mogrovejo -en 1726- con el quinto centenario de la incorporación del dominico Francisco de Vitoria a la Universidad salmantina, en 1526. Lo entiendo y asumo como la mejor lección de su alma mater que también es la mía. Si Alfonso X el Sabio, en Las siete partidas definió la universidad como "Ayuntamiento de maestros y de escolares, que es hecho en algún lugar con voluntad y entendimiento de aprender [todos] los saberes", Mogrovejo no sólo los aprendió de modo notable, sino que los vivió y compartió de modo sobresaliente, santamente.

Te invito cordialmente a que goces de su compañía con la lectura de esta resumida pero documentada y entretenida de su vida y misión. 

martes, enero 13, 2026

MONSEÑOR EDUARDO VELÁSQUEZ, OBISPO EMÉRITO DE HUARAZ (1947-2026)

MONSEÑOR EDUARDO VELÁSQUEZ, OBISPO EMÉRITO DE HUARAZ (1947-2026)

 

Mi querido amigo Monseñor José Eduardo Velásquez Tarazona, Obispo Emérito de Huaraz, acaba de partir a la Casa del Padre este 12 de enero del 2026.

 

Recuerdo de modo vívido y entrañable su acogida en su casa de Huaraz, en el 2006, con motivo del IV Centenario del tránsito de Santo Toribio. Allí pude gozar de su hospitalidad y celo pastoral a lo Toribio y el Papa Francisco, un auténtico pastor con olor a oveja, querido por sus fieles. Inolvidable su gesto de traducir al quechua mis palabras sobre la vida y misión de Santo Toribio y que los fieles recibían con tanto fervor. Quedé cautivado cuando, después de hablarles del Sínodo de Yungay, salieron en procesión con el Santísimo y dos abuelitos iban sembrando de flores el paso del Señor. Uno sentía la santa presencia de Santo Toribio que sembró a manos llenas el Evangelio y yo era testigo de ese fruto de reverencia por el Señor y hermandad entre los fieles.

Grabamos con la UCSS un delicioso testimonio de Monseñor Eduardo para el documental "Pasos de Toribio" en Puente Arzobispo y recorrimos algunos lugares de la diócesis para dar a conocer la misión evangelizadora de Santo Toribio, especialmente en la región de Ancash.  

De su gran interés por la historia quiero rescatar su estupendo artículo "Con las huellas de Santo Toribio Alfonso de Mogrovejo"[1] en el que estudió la Primera Visita de Santo Toribio (1584-1591) reconstruyéndola a través de diferentes fuentes pues el propio Santo no la consigna, sólo la cita, en su célebre "Libro de Visitas". Tuvo lugar, tras el tormentoso pero fecundo Concilio III Limense, en diciembre de 1583. Antes de nada, convocó el sínodo de 1584 para dar cuenta a los clérigos de Lima de lo ordenado en el Concilio. Hasta abril se ocupó en ordenar sacerdotes y confirmar en la iglesia limeña. Y, tras los intensos días de Pascua, a fines de abril de 1584, emprende una visita de siete años de duración, hasta 1591. En julio de 1584 se encuentra en la costa norte, Arnedo o Chancay, y el 19 de diciembre en Cajacay, más allá de Pativilca, y en dirección al Callejón de Huaylas o Ancash. En enero de 1585 visita toda la zona, deteniéndose para celebrar en Yungay, en plenos Andes, el Tercer Sínodo Diocesano. A fines de enero regresa a Lima, pero en abril ya lo tenemos en Huaraz, en mayo en Recuay y en junio nuevamente en Huaraz. Fue al norte por Pallasca y los Conchucos, entrando en Cajamarca, de donde continuó hasta Chachapoyas, cruzando el río Marañón posiblemente por el puente de Balsas. Se dirige hacia Huacrachuco en mayo de 1587 y en diciembre entra en la zona de Huánuco. En enero de 1588 se encuentra en Conchamarca y en abril regresa a Lima para consagrar al obispo de Panamá. Vuelve a Junín y en junio lo vemos en Sicaya, pasa a Huarochirí y en diciembre llega a San Damián. Durante los meses de febrero y abril de 1589 recorre Cajatambo y Checra, para arribar de nuevo a la Ciudad de los Reyes en enero de 1591, donde inaugura las sesiones del cuarto concilio limense.

Debo hacer constar mi gratitud por su generosa colaboración en mi edición crítica sobre el "Libro de visitas", ya que verificó los nombres antiguos referidos por los secretarios de santo Toribio comparándolos con los actuales. Su pericia con el quechua, así como el conocimiento académico y vivencial de Ancash me sacó de muchos apuros.  

Otra de las grandes iniciativas y que confirman su compromiso con la cultura y patrimonio fue la creación del archivo diocesano que como tantos otros contó con la profesionalidad y generosidad de Melecio Tineo. Gracias a su empeño, la documentación arrumada hasta el mes de julio del 2008 en un ambiente del seminario de Francisco de Sales hoy es un centro académico al servicio de la historia y la vida cristiana, pues se pueden consultar de modo práctico los libros parroquiales, expedientes matrimoniales y otros documentos de todas sus parroquias desde el año 1600: - Santiago de Auja. - San Francisco de Asís de Chiquián - San Pedro de Ticllos - San Francisco de Asís de Mangas - San Agustino de Cajacay - Nuestra Señora de Belén - San Sebastián de Huaraz - San Ildefonso de Caraz - San Jacinto de Mato - San Lorenzo de Huato - Santo Domingo de Guzmán de Ocras - San Juan Evangelista de Cochas - San Pedro de Arcas - San Ildefonso de Recuay - San Pedro De Cetaparaco - San Juan Bautista de Pararín y - Santo Domingo de Guzmán de Yungay, Además se han ordenado las siguientes series documentales: - Visitas pastorales - Curatos - Estadísticas parroquiales - Cofradías - Divorcios - Nulidad de matrimonios - Rectificaciones e inscripciones de partidas de bautizos, matrimonios y defunciones. - Comunicaciones - Seminario - Ordenaciones sacerdotales.

Gracias a la correspondencia epistolar puedo dar fe de su compromiso con la historia y su pasión pastoral, sin olvidar los riquísimos quesos de Huaraz con los que solía sorprender a sus amigos en sus escasas visitas a Lima. En espera de que alguno de sus sacerdotes rescate su significativa trayectoria, culmino mi testimonio compartiendo una de sus cartas.

Estimado José Antonio: Gracias por las noticias que me envías, así me entero de todo los que acontece y tiene que ver con la historia de la Iglesia en nuestro Perú de hoy.

espero que te encuentres bien de la salud, como también de la juventud para seguir produciendo obras o dando conferencias académicas.

Por aquí sigo descubriendo la presencia de Santo Toribio, por la zona sur de la Diócesis, hace tres meses atrás estuve por la Parroquia de San Pedro de Ticllos y llegué a conocer con suma satisfacción encontrar la imagen de Santo Toribio de maguey muy antiguo, aunque con la fisonomía muy rara, pues me traje y a ser  restaurada, esto fue en el pueblo de Llipa, luego  más en el fondo en el centro poblado de Guangri, pienso hacer traer a través del párroco  su imagen para su restauración, como siempre su figura está anexada al agua, ya que son pueblos que tienen poca agua.

Con afecto en Jesucristo, María Santìsima y San José.

+ Mons. José Eduardo Velàsquez T.

Obispo de Huaraz

 Biografía

Monseñor José Eduardo Velásquez Tarazona, nació el 2 de septiembre de 1947.  Como estudiante estuvo en el Seminario de San Jerónimo en Arequipa, también asistió a la Universidad Católica de Santa María y a la Escuela Normal Superior de los Hermanos de las Escuelas Cristianas. Durante estos años además de terminar sus estudios eclesiásticos, logró recibir el título de Profesor de Filosofía y Ciencias sociales.

Ya el 1 de julio de 1973 fue ordenado sacerdote para la Diócesis de Huaraz, por el entonces obispo "monseñor" Fernando Vargas Ruiz de Somocurcio.

Una vez ordenado, ejerció su ministerio pastoral como pastor en la Parroquia del Distrito de Chiquián y en Carhuaz, ha sido Rector del Seminario Mayor de Huaraz y pro vicario general diocesano.

El 15 de marzo de 1994 fue nombrado por Su Santidad el Papa Juan Pablo II como Obispo auxiliar de Huaraz y Obispo titular de la antigua Sede de Obba.

Recibió la consagración episcopal el 14 de mayo del mismo año, a manos del entonces Obispo de Huaraz "monseñor" José Ramón Gurruchaga Ezama actuando como consagrante principal y como co-consagrantes tuvo al entonces Prelado de Huari "monseñor" Dante Frasnelli Tarter y al Prelado de Huamachuco "monseñor" Sebastián Ramis Torrens.

Luego el 1 de julio del 2000 fue nombrado Obispo coadjutor de la Diócesis de Tacna y Moquegua y a partir del 5 de abril de 2003, también pasó a ser Administrador Apostólico de Huacho.

Desde el 4 de febrero de 2004 asumió como Obispo titular de Huaraz, tomando posesión del cargo el día 27 de abril, durante una ceremonia celebrada en la Catedral Diocesana de San Sebastián y la Inmaculada Concepción.

Durante su gestión, Monseñor Velásquez Tarazona se destacó por su compromiso con la fe y la justicia social, dejando un legado de amor y servicio a la comunidad.

Fue aceptada su renuncia el 27 de septiembre del 2024, al tiempo que fue nombrado su sucesor, Monseñor José Antonio Alarcón Gómez, capuchino, párroco de Chorrillos en Lima. .

NOTA DE LA C.E.P.

Con gran pesar, pero con esperanza en la resurrección, la Conferencia Episcopal Peruana comunica a todo el Pueblo de Dios el sensible fallecimiento de Monseñor José Eduardo Velásquez Tarazona, Obispo Emérito de Huaraz, quien partió a la Casa del Padre este lunes 12 de enero en Lima. El Episcopado Peruano se une en oración al actual Obispo de Huaraz, Monseñor José Antonio Alarcón Gómez, así como al clero, religiosos, religiosas, a los fieles de la Diócesis y a su familia, pidiendo al Señor de la Vida que reciba en su Reino de luz y de paz a quien fuera un abnegado servidor de su Iglesia. Se informa a la comunidad que los detalles referidos al velorio y la misa de exequias se comunicarán oportunamente a través de los canales oficiales de la Diócesis de Huaraz.Elevamos nuestras plegarias por su eterno descanso y por el consuelo de su familia, bajo el amparo de la Santísima Virgen María.    

 https://noticias.iglesia.org.pe/conferencia-episcopal-peruana-expresa-su-pesar-por-el-fallecimiento-de-mons-jose-eduardo-velasquez-tarazona-obispo-emerito-de-huaraz/

https://www.facebook.com/p/Di%C3%B3cesis-de-Huaraz-100064729446928/



[1] VVAA " Diócesis de Huaraz. Cien años de vida diocesana 1999, pp.160-202

 

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