viernes, septiembre 23, 2022

SANTO TORIBIO DE MOGROVEJO EN LAS EDADES DEL HOMBRE DE LA PLASENCIA, 2022

Se expone en la muestra TRANSITUS, Las Edades del Hombre, Plasencia, 2022, n.167, en el capítulo 7 "Transmissio Evangelii. La obra de la evangelización". Madera tallada, dorada y policromada, añadidos de tela y vidrio, 185x210x105 cm. Su autor es Salvador Gutiérrez de León «El Viejo», que lo realizó entre los años 1803-1805.

1.   Se incluye en la clásica obra de V. Rodríguez Valencia, Santo Toribio de Mogrovejo, organizador y apóstol de Suramérica (CSIC, Madrid 1956), II, p.49

2.   También el 27 Abr, 2014 Retratos Daniel Siero Pastor nos envía esta foto de la imagen de Santo Toribio de Mogrovejo que está en la Catedral de Málaga, conocida allí como "La Manquita". El autor de este grupo escultórico es Salvador Gutiérrez de León «El Viejo», que lo realizó entre los años 1803-1805. Está esculpido en madera policromada y se encuentra situado en el lateral derecho del trascoro de la Catedral malagueña.

http://fotosdemayorga.com/santo-toribio-en-la-catedral-de-malaga/

3.   La última sala de la exposición Misericordia, en ArsMálaga Palacio Episcopal, está dedicada a los "Testigos del amor de Dios" (los santos). Nos detenemos en una magnífica escultura del siglo XVIII que representa a santo Toribio de Mogrovejo.

El director de ArsMálaga palacio Episcopal, el sacerdote Miguel Gamero, explica que «esta sala está dedicada a los testigos del amor de Dios o los santos, que han tenido un encuentro con el Señor y este les ha llevado a vivir el don de la misericordia y del amor».

Obispo de Lima

«Aquí destacamos la figura de santo Toribio, un sacerdote que fue nombrado obispo de la Diócesis de Lima, en Perú. Este grupo escultórico representa un momento en el que este santo se desprende de los atributos episcopales y se inclina hacia un hombre de avanzada edad y enfermo, que está siendo sostenido por un joven. Ambos van ataviados con vestimentas de plumas, para mostrar que
eran indígenas, ya que esta era la manera de expresarlo en el arte del siglo XVIII», afirma Gamero.

Mientras que el joven sujeta a este anciano «que expresa muy bien lo que la enfermedad y el paso de los años han hecho con él, santo Toribio se quita la mitra y su guante y se los entrega a un muchacho que se los sostiene para acercarse y bendecir a este hombre que se encuentra mal».

Con este grupo escultórico, afirma Miguel Gamero, «hemos querido recrear la famosa cita de Mateo 25, que está en conexión con la pieza y está escrita en las paredes de esta estancia: "Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recibisteis; estaba desnudo,
y me vestisteis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a mí"». (Mt 25,35-36).

Ficha de la obra

Título: Santo Toribio de Mogroviejo

Fecha: Siglo XVIII

Material: Madera policromada

Procedencia: Catedral de Málaga

martes, septiembre 06, 2022

CRESPO, Agustín. El Padre Serapio Rivero Nicolás O.S.A. «Padre Riverito»: El agustino que hizo de la sencillez camino de santidad.

CRESPO, Agustín. El Padre Serapio Rivero Nicolás O.S.A. «Padre Riverito»: El agustino que hizo de la sencillez camino de santidad. Lima, Orden de San Agustín: Provincia Nuestra Señora de Gracia del Perú 2022, 147 pp.

 

El Padre Serapio Rivero Nicolás O.S.A. «Padre Riverito»: El agustino que hizo de la sencillez camino de santidad es una biografía del "padre Riverito" (1917-2002), un fraile y sacerdote agustino, que en el día de su funeral, una multitud de personas se hicieron presentes y manifestaron la certeza de estar sepultando a un santo. Nos encontramos ante la biografía de un hombre cuya causa de beatificación está en curso.

 

El libro está estructurado en cuatro partes, con un prólogo escrito por Fr. Hernanis Díaz Guzmán (actual Prior Provincial de los agustinos), y una presentación del propio autor, al comienzo, y un anexo documental al final. Cabe mencionar que tanto Fr. Hernanis Guzmán como Fr. Agustín Crespo conocieron en vida a nuestro biografiado. Los tres comparten el hábito agustino. El estilo de la redacción es ágil, de fácil lectura, cautivante. Nuestro autor ha contado con el testimonio oral y escrito de personas que lo conocieron, material epistolar del propio P. Serapio que su familia conservó, otras biografías y semblanzas escritos por otros frailes agustinos, el texto de una entrevista que en 1991 Luis Urrutia (exalumno de Chosica) hizo al padre Riverito en el contexto de la celebración de las bodas de plata de la promoción que lleva su nombre, y por último, los recuerdos personales del autor. En la portada del libro, una fotografía del P. Serapio; en la contraportada, una carta de puño y letra del mismo; y a lo largo del libro, fotos que ilustran lugares, personas y acontecimientos de la vida del padre Riverito.

 

La primera parte Familia - Agustino - Sacerdote - Destino es una presentación biográfica clásica, dividida en 6 apartados, que van desde el nacimiento de Serapio Rivero Nicolás en 1917, hasta su llegada a la comunidad de Chosica en 1944, pasando por su familia de origen, su educación, formación, incorporación y primeros años de su vida en la Orden de San Agustín.

Su vida en Chosica es la etapa de su vida que ocupa la mayor cantidad de páginas de la obra, y están distribuidas entre la segunda y la tercera parte del libro, que distanciándose de una cronológica clásica, son como dos ventanas para que el lector pueda asomarse al "alma" del hombre. En la segunda parte Sus cartas y recuerdos, dividida en 12 apartados, el lector, de la mano del autor, hace un recorrido por fragmentos de las cartas que el P. Serapio enviaba a sus familiares, al tiempo que se aproxima a las entrañas del corazón de este hombre, de lo que amaba, lo que pensaba y lo que le afectaba, de su sensibilidad transparentadas en sus palabras, recuerdos, su modo de expresarse. Como muestra de ello, citamos unas líneas de una carta del 6 abril de 1993:

 

"Después de todo, gracias Señor. Gracias por unos padres tan buenos, aunque pobres. Gracias por el amor a la Santísima Virgen. Recuerdo el crucifijo que me obsequió mi madre (y que aún conservo) precisamente al cruzar la Ermita, después de rezar la Salve a la Virgen de Perales. Me vino tanta emoción que rompí a llorar como un niño" (p. 50)

 

Así como Jesús preguntó a sus discípulos "¿Quién dice la gente que es el hijo del hombre?", en la tercera parte Cómo lo recuerdan quienes lo conocieron, en la cuarta parte Salud y última enfermedad, y en los anexos documentales, se busca responder a la pregunta ¿quién dice la gente que fue el padre Riverito? La tercera parte se encuentra estructurada en una 13 apartados tematizados según los distintos grupos humanos con quienes se relacionó (comunidad religiosa, alumnos, fieles en general, legión de María, penitentes, enfermos, pobres y necesitados) o ámbitos específicos de su vida (vida cotidiana, vida religiosa, vida sacerdotal). Así, nuestro autor continúa delineando la figura del padre Riverito y el lector se asoma por esta "segunda ventana" al interior de la personalidad del padre Riverito.

 

A semejanza de los discípulos que respondieron cuando Cristo les preguntó quién decía la gente que era el hijo del hombre, nuestro autor, en las primeras páginas de esta parte, nos ofrece una aproximación de respuesta a la pregunta ¿quién dice la gente que fue el padre Riverito?

 

"Por los testimonios que nos han llegado, probablemente lo que más admiraban en él era la sencillez y humildad que, para muchos, era el rasgo que más le caracterizaba: la sencillez unida a la humildad. La suya era una santidad que no tocaba trompetas, que no buscaba placas de mármol. Era como una hormiguita silenciosa, poquito a poquito y sin parar y sin pretender destacarse. No buscaba triunfos, ni grandeza, ni aplausos. Pasó por el mundo como de puntillas, silenciosamente. Haciendo del día a día algo común y sencillo, presentando una santidad asequible". (pp. 67-68)

 

Estas y otras muchas líneas nos trajeron a la memoria la enseñanza del Papa Francisco acerca de los santos de la puerta del al lado:

 

"En esta constancia para seguir adelante día a día, veo la santidad de la Iglesia militante. Esa es muchas veces la santidad «de la puerta de al lado», de aquellos que viven cerca de nosotros y son un reflejo de la presencia de Dios, o, para usar otra expresión, «la clase media de la santidad»". (GS 7)

 

Fue grata nuestra sorpresa al constatar que nuestro autor hace esta misma vinculación, aunque hubo que esperar a llegar a la cuarta parte cuando dice:

 

"Si hoy necesitamos -como dice el Papa Francisco- al santo de la puerta de al lado… También nos es necesario el frailecito santo de la habitación de al lado". (p. 126)

Otra enseñanza muchas veces repetidas por el Papa Francisco es que el estilo de Jesús está marcado por tres actitudes fundamentales: la cercanía, la ternura y la compasión. Actitudes que también hemos encontrado en el P. Serapio.

 

  1. Cercanía: Todo esto le hacía un sacerdote algo diferente, distinto. Un sacerdote de lo cotidiano y del día a día, que venía a resultar algo grande. Era el padrecito de la gran cercanía entrañable pero desprendida a la vez" (p. 68)

 

  1. Ternura: "Siempre paseaba por los recreos y cuando veía a algún alumno solitario se acercaba para dialogar con él y saber qué era lo que pasaba, con la finalidad de escuchar, aconsejar y ayudar al muchacho". (Testimonio de María Marcela Chup Quispe, p. 81).

 

  1. Compasión: "Recuerdo que en las Misas -aunque estaba mal escoger al sacerdote con quien confesarse-, siempre había cola para confesarse con el P. Riverito, ya que desde que escuchaba la confesión no te juzgaba, prestaba atención y, a la vez, sabía cómo llegar al punto central o principal para reflexionar y darnos cuenta de nuestros errores. Su calma, su mirada, daban paz". (Testimonio de Andrea Fernández, p. 84).

 

La cuarta parte Salud y última enfermedad está dividida en 9 apartados que podemos agrupar en 3 secciones. Una primera abarca el último tramo de su vida en esta tierra. De esta, destacamos una pieza de oro: El emotivo testimonio de la enfermera Gladys Ramos Acasiete (pp. 112-116), en especial, las palabras y el gesto que el P. Serapio tuvo para con su comunidad en la celebración de su último cumpleaños, otro detalle significativo que tuvo para con el Hermano Severino Mayo, y su deseo satisfecho de modo sorprende por el Señor, de morir el día de Cristo Rey. A esto le sigue un segundo conjunto de apartados que corresponden al tiempo posterior a su muerte, desde el día de su sepultura hasta testimonios de personas que han recibido gracias de parte de Dios y atribuidas a la intercesión del padre Riverito. De este conjunto destacamos aquel subtítulo Velatorio, funeral, entierro y fama de santidad (pp. 118-120); y unas líneas que, a los pocos días después de la muerte del P. Serapio, escribió el P. Senén, Prior provincial de ese entonces, además de su amigo y confesor (p. 122 y en el anexo documental). La tercera y última sección de esta parte, una síntesis del autor de quién no fue y quién sí fue el P. Serapio Rivero Nicolás, y la oración privada para su beatificación. Si citamos textualmente todos los fragmentos de oro que encontramos en esta parte, haríamos muy extenso nuestro escrito. Unas lágrimas quisieron brotar de nuestros ojos al leer el gesto que tuvo el padre Riverito para con el hermano Severino:

 

"A inicios del mes de noviembre del 2002 decidió cambiar un poco su rutina, pidió que sus tardes, antes de las 6:00 pm lo llevaran a la habitación de uno de sus hermanos para rezar el rosario junto con él. Él decía que el Hermano Severino Mayo era uno de sus grandes hermanos que lo acompañó siempre cuando él vivía en Chosica y que quería disfrutar de su compañía. Me acuerdo mucho que cuando entramos a la habitación del Hermano Severino el P. Riverito le dijo: «Aquí estoy Severino y quiero compartir contigo estos últimos días que me quedan rezando contigo el rosario como lo hacíamos en Chosica»." (Testimonio de Gladys Ramos, p. 114)

 

El anexo documental contiene 5 referencias significativas y citadas en distintas oportunidades a lo largo de la obra: 3 cartas (del 10 de noviembre de 1986, del 6 de abril de 1993 y de septiembre de 1978), el texto de una entrevista del 3 de agosto de 1991, y una semblanza del P. Riverito escrito por el P. Senén González Martín, del 26 de noviembre de 2002.

 

Algunas consideraciones que no se encuentran escritas son ciertas felices coincidencias que encontramos entre el autor y el autobiografiado, entre el P. Serapio Rivero y el P. Agustín Crespo. Españoles, frailes, agustinos, sacerdotes, enviados al Perú. Ciertamente nuestro autor ha estado en diversas comunidades, mientras que el P. Riverito estuvo casi todo el tiempo en la comunidad de Chosica. Con todo, el P. Agustín estuvo viviendo en la comunidad de Chosica hasta que, en el 2021, por razones de salud fue trasladado a la comunidad del colegio San Agustín de Lima, al igual que el padre Riverito. La providencia de Dios nos ha permitido ser testigos de que nuestro autor replica los gestos como el que el P. Riverito tuvo para con el hermano Severino, es decir, el de visitar a sus hermanos de comunidad que se encuentran también bajo un especial cuidado médico.

 

Nuestra recensión ha tenido lugar en el contexto del curso de "cátedra de Santo Toribio". De ahí que juzguemos pertinente hacer una última consideración, a saber, una cierta vinculación entre el padre Riverito y Santo Toribio. Este, luego de haberse alojado unos días antes en un convento agustino en Trujillo, muere en Zaña, lugar de fuerte presencia agustiniana en aquella época. Parece pues, que aquí no acabaría el vínculo entre el Patrono del Episcopado Latinoamericano y los agustinos, pues la parroquia que está unida a la comunidad de Chosica en la que vivió el padre Riverito tiene como patrono a Santo Toribio.

 

A modo de conclusión, hacemos nuestras las palabras con las que Fr. Hernanis Díaz concluye el prólogo: "Que la lectura de este libro nos haga capaces de entender que la santidad es un camino en la presencia de Dios que debo hacer yo y que no puede hacerlo otro en mi nombre". (p. 14)

André Noborikawa

domingo, septiembre 04, 2022

“Toribio de Mogrovejo, el Arzobispo de los Reyes, un Santo para nuestro tiempo" . Vdeo de Pablo Pilco, Producciones San José, Lima 1992

"Toribio de Mogrovejo, el Arzobispo de los Reyes, un Santo para nuestro tiempo"

Comentario al video de Pablo Pilco, Producciones San José, Lima 1992

El video hace una presentación de algunos de los aspectos esenciales de la vida y obra de Santo Toribio de Mogrovejo.

Respecto a su vida, destaca su infancia de niño inquieto que estudió primero en Valladolid y luego en Salamanca. Valladolid era residencia real y por tanto lugar de grandes decisiones y promulgación de leyes. Salamanca era el centro intelectual de España y allí se discutía acerca de lo que sucedía en América, especialmente en el convento dominico de San Esteban donde destaca la figura de Francisco de Vitoria quien desarrolla sus tesis acerca de la guerra justa, del derecho de gentes y especialmente destaca su relección de 1539, Relectio de Indis, en la cual trata sobre los deberes y derechos de indígenas y españoles.

El video resalta la figura del obispo como pastor y su preocupación por llevar el evangelio a todas sus ovejas, así, las imágenes que recrean la vida de Santo Toribio son predominantemente aquellas donde se le ve en camino, acompañado siempre de su infatigable compañero de viaje Sancho Dávila, ya sea en la costa o en los Andes, y por los caminos más escarpados.

La voz del narrador permite saber que más de la mitad de su tiempo como obispo lo pasó viajando por el territorio variadísimo de su diócesis llegando a lugares tan distantes y disímiles como los Andes en Ancash, los desiertos de la costa peruana en Trujillo, Chiclayo o Ica, e incluso en la selva como Moyobamba. Se calcula que el perímetro de su di9cósesissuperaba los 3000 km.  

Asimismo, se hace ver el cuidado que tuvo por el mundo indígena. Tanto el narrador –Orlando Sacha- como el testigo que va escribiendo la carta al papa Inocencio, y la voz "en off" dan una serie de datos al respecto: El conocimiento de Santo Toribio de las lenguas nativas, especialmente el quechua, su interés por conocer las costumbres indígenas, el buscar una prédica en la lengua local, el catecismo trilingüe, la inculturación, la no imposición de las costumbres europeas, etc. Incluso, hacia el final del video se hace ver cómo el vio los abusos que se cometían contra los indígenas y la manera cómo él podía contribuir a poner remedio.

Finalmente la muerte de Santo Toribio es descrita como fue, muerte de un verdadero santo, en la cual sólo él cantaba cuando los demás lloraban. Un dato que hay que mencionar es que se indica que la muerte de Santo Toribio fue el 23 de mayo de 1606 (minuto 28:03) cuando fue el 23 de marzo de ese año.

La participación de destacados personajes, mayormente historiadores, clarifican varios aspectos de la vida del santo. Especialmente interesante me pareció la del Dr. Luciano Pereña, Historiador de Salamanca, la del P. Antonio García y García, también salmantino, así como las del R.P. Armando Nieto. Aparecen también Monseñor Augusto Vargas Alzamora, Arzobispo de Lima y D. José Ramírez, Canciller del Arzobispado de Madrid. 

Los lugares donde se han filmado las escenas son interesantes. Además de algunos paisajes de la costa y la sierra, en Lima se ha filmado en el Convento de San Francisco: claustro, segundo piso, biblioteca, así como la Catedral (Sala Capitular). Es interesante ver a Santo Toribio caminando en un claustro barroco como el de San Francisco.

 

Inicia el video indicando que es marzo de 1587, apenas seis años después de la llegada del santo obispo a Lima, en que se supone Don Diego de Morales está escribiendo una carta al papa Inocencio (quien lo sería entre 1676 y 1689).

Como comentario, diré que se nota que el video ha sido hecho en el ámbito de una realidad eclesial peruana fácilmente reconocible por los términos que utiliza: "el don de la Reconciliación", "Fe en el Señor Jesús", "Jesús el Hijo de Santa María", "Jesús el Hijo de María" etc.

Un video que permite aproximarse a la vida del Santo Obispo y que ofrece información importante de modo atractivo.

Producciones San José, Pablo Pilco. Cuenta con la locución del actor Orlando Sacha

 

Luis Villacorta Santamato

Facultad de Teología Pontificia y Civil de Lima

sábado, agosto 27, 2022

SANTO TORIBIO MOGROVEJO EN EL COLEGIO GUADALUPE

El cuadro luce en la capilla del emblemático Colegio Nuestra Señora de Guadalupe, en tiempos del director Dr. Gustavo Ries, 7 de julio 1917

El artista fue el pintor Juan Guillermo Samanez Ocampo (1.890 –1.950) natural de Andahuaylas). 

Además de pintor, fue escritor de varias novelas y folklorista. Al ser destacado profesor de arte del Colegio Nuestra Señora de Guadalupe parece que ejecutó varias obras como la de los santos de la capilla.

Se formó como pintor en la Escuela Nacional de Bellas Artes de Lima. Destacan sus cuadros "Nisunquichu,nisunkichu", Achachilla", "Tullopiscco", "Yaykupakuy"

Además, pinta el retrato del obispo Pedro José Tordoya, así como de los obispos Juan Antonio Falcón y Fray José Gregorio Castro. Hay alguna obra que se halla en la hacienda Marcahuasi y ha legado una valiosa colección de pinturas.

 

lunes, julio 11, 2022

Mayorga: la llama que alumbra el camino del forastero

Mayorga: la llama que alumbra el camino del forastero

Hospitalidad. El recibimiento de las reliquias de Santo Toribio, el vecino más ilustre de Mayorga, se ha convertido en un motivo para celebrar y acoger a los visitantes en la noche del 27 de septiembre

Miguel García Marbán
MIGUEL GARCÍA MARBÁNLunes, 11 julio 2022, 00:10

Brillante sol de América del Sur, Mayorga fue la cuna de tu luz, dos mundos, pues tu lumbre recorrió la misma fe que fulguró en la cruz». Son los versos iniciales que cada año cientos de mayorganos cantan en la procesión cívica del Vítor en honor a su vecino más ilustre y universal, Santo Toribio Alfonso de Mogrovejo.

Este ilustre terracampino nació en Mayorga un 16 de noviembre de 1538, de una antigua familia noble, muy distinguida en la comarca. Hijo de Luis, el bachiller Mogrovejo, regidor perpetuo de la villa, y de Ana de Robledo, a los 12 años estudia en Valladolid Gramática y Retórica, y a los 21 años, en 1562, lo hace en Salamanca, una de las universidades principales de la época.

Felipe II le nombra Inquisidor de Granada; monarca que años después solicita al Papa Gregorio XIII que lo nombrara arzobispo de Lima, aunque aún era laico, nombramiento que se hace realidad en 1579. Tras recibir las órdenes sacerdotales, llega a Lima en 1581 haciéndose cargo de una arquidiócesis que abarca casi toda Sudamérica y Centroamérica hasta su muerte.

Como arzobispo de Lima convocó entre 1582 y 1583 el III Concilio Limense, en el que se redacta el catecismo en castellano, quechua y aimara (los primeros libros impresos en Sudamérica), y en 1591 fundó el primer seminario de América en Lima.

Falleció en el último de sus viajes por el norte peruano en la entonces próspera ciudad de Saña, un Jueves Santo, el 23 de marzo de 1606. Fue beatificado en 1679 por el Papa Inocencio XI y canonizado en 1726 por el Papa Benedicto XIII.

Sus santos restos son venerados en su capilla de la Basílica Catedral de Lima. Los anales de la villa de Mayorga recordarán el 2006 como el año del 400 aniversario de la muerte de su hijo más ilustre y universal. Por esta razón el papa Benedicto XVI proclamó ese año como Año Santo Jubilar en honor al santo patrono de Mayorga y del Episcopado Latinoamericano.

El 27 de septiembre de 1752, Mayorga recibía la segunda reliquia del santo. Debido a que durante el avance de la comitiva cayó la noche, los vecinos salieron con teas y antorchas para poder iluminar el camino. Esas antorchas improvisadas eran pellejos de vino en desuso, que se colgaron de varales para iluminar aquella noche, naciendo así lo que hoy se conoce como la Fiesta del Vítor.

FECHAS CLAVE

  • Siglo XV: Desde 1430 formó parte de las posesiones concedidas por el monarca Juan II a don Rodrigo Alonso de Pimentel, conde de Benavente.

  • Siglo XVI: En 1538 nace Santo Toribio Alfonso de Mogrovejo en Mayorga. Su vida y trayectoria marcará la historia de la villa hasta la actualidad

Desde entonces, cada 27 de septiembre, los mayorganos se reúnen a las 10 de la noche en la ermita de Santo Toribio ataviados con ropas viejas, guantes y sombreros, para proteger la piel de 'la pez' que cae ardiendo de sus pellejos colgados de varales. En el año 2003 fue declarada Fiesta de Interés Turístico Nacional.

Cada 27 de abril, los mayorganos festejan la llegada de los restos del santo desde la localidad peruana de Saña, donde había muerto, a la cripta de la Catedral de Lima el 27 de abril de 1607.

«Mayorga mira con orgullo a su hijo Santo Toribio» Alberto Magdaleno, alcalde

«Mayorga mira con orgullo a su hijo Santo Toribio»

«Santo Toribio Alfonso de Mogrovejo es la figura más relevante en nuestra historia como pueblo y en la de la Iglesia en Sudamérica»

alberto magdaleno. alcalde de mayorga
ALBERTO MAGDALENO. ALCALDE DE MAYORGALunes, 11 julio 2022, 00:11

Sin duda alguna, al hablar de los personajes históricos de Mayorga, no podemos dejar de fijar la mirada en el hijo más ilustre que ha parido nuestro pueblo y que no es otro que Santo Toribio Alfonso de Mogrovejo. Una figura relevante en nuestra historia como pueblo y en la de la Iglesia en Sudamérica, que fue tal que llevo al Papa Juan Pablo II a nombrarle patrono del Episcopado Latinoamericano en 1983.

Nacido en Mayorga y de buena familia, Santo Toribio ya desde joven destacó por sus cualidades como estudiante y por su talante. Pero si algo hay que destacar de su meteórico ascenso en la curia, fue su nombramiento como segundo arzobispo de Lima, incluso antes de ser ordenado sacerdote.

Destaca la gran labor al frente de la Iglesia del nuevo mundo, pero siempre del lado de los nativos, incluso en contra de los poderes de la Ciudad de los Reyes que siempre le afearon no estar en el palacio arzobispal.

Así y por la escarpada geografía de Perú, en el tiempo que duró su episcopado, recorrió más de 30.000 kilómetros andando y en mula, fundó seminarios, celebró concilios y puso los cimientos de la fe cristiana en el nuevo mundo publicando catecismos en las lenguas oriundas en una demostración de ese respeto por los indígenas y por una evangelización que no debía de ser una apisonadora.

Todo este incansable trabajo le valió para ser santo en 1726 y el orgullo de todo un pueblo para el resto de los días, que le mira como ejemplo y le honra como hijo predilecto.

Otros personajes a destacar en la historia de nuestro pueblo son el historiador Modesto Lafuente y la vinculación que tuvo toda su vida con Mayorga y que hizo que uno de sus hijos llegase a ser regidor de la villa y que sus restos mortales descansen en nuestro cementerio municipal; y el biólogo y naturalista Casto de Elera Canillas, director del Museo de Historia Natural de la Universidad Santo Tomas de Manila, y que dejó para la historia importantes publicaciones.

sábado, junio 25, 2022

Antonio de León Pinelo, el primer biógrafo de Santo Toribio

Antonio de León Pinelo

Biografía

León Pinelo, Antonio de. Valladolid, 1590-1591 – Madrid, 21.VII.1660. Letrado, cronista mayor de Indias, polígrafo, bibliógrafo y bibliófilo.

En la introducción a la Historia de Lima, Antonio de León Pinelo consigna que es originario de Valladolid, y lo ratifica en sus Anales de Madrid y en las informaciones para obtención de los hábitos de Órdenes Militares.

Finalmente, el obispo poblano Palafox en una epístola fechada en enero de 1645 también precisa que León Pinelo había nacido en Valladolid. Sin embargo, José Toribio Medina, gran estudioso de la historiografía americana, afirma que su origen estaba en Lisboa, pues sus padres —Diego López de Lisboa y Catalina de Esperanza Pinelo— eran de allí, donde residieron hasta que tuvieron que huir de Portugal en dirección a España, por temor a ser juzgados y condenados por la Inquisición portuguesa, ya que tenían origen judío.

Diego López de Lisboa, su esposa y su hijo mayor, Juan, se dirigieron a Valladolid, donde nació Antonio y en esta ciudad castellana habitaban, cuando el padre decidió pasar a las Indias en busca de mejor fortuna.

Fue en Valladolid donde Antonio de León Pinelo inició los estudios de Humanidades bajo la tutela de su tío el carmelita fray Antonio López. Posteriormente, tras obtener la licencia regia, extendida en Valladolid el 28 de enero de 1604, pasó al Río de la Plata, en compañía de su madre, hermano y una tía.

Después de haber vivido unos años en Buenos Aires y en Córdoba del Tucumán, en 1612 Antonio de León Pinelo fue enviado a Lima, con el fin de que cursara estudios superiores, en compañía de su hermano Juan, al que ya se le había admitido en las órdenes menores. Comenzó estudiando Leyes en el colegio de San Marcos, donde recibió clase de Cánones y Derecho Civil. Al terminar el curso de 1613, consiguió aprobar Artes (Lógica, Física y Metafísica); tres años más tarde obtuvo las insignias de bachiller en Cánones y Teología. Finalmente consiguió la licenciatura de Derecho en 1619. Tanto destacó en sus estudios que, inmediatamente fue contratado en calidad de catedrático sustituto de Derecho Canónico.

De estos últimos años de estudiante es su obra sobre la Relación de las fiestas que a la Inmaculada Concepción de la Virgen se hicieron el Lima, un poema impreso en 1618.

León Pinelo posteriormente recorrió una gran parte del sur peruano, ya que tras licenciarse obtuvo la plaza de alcalde mayor de Oruro, de donde pasó después a ser asesor letrado del corregidor de Potosí. De su estancia en tan riquísima villa surgió la obra sobre su historia, sobre el hallazgo del cerro y sus importantes extracciones; obra que quedó inédita, como la similar Historia de Lima.

Sin embargo Antonio de León aspiraba a no quedarse en el virreinato del Perú, sino que deseaba pasar a la Corte, donde pudiera llevar a cabo sus ambiciosos ideales, entre los que figuraba la elaboración de un código de la legislación indiana. Igualmente su viaje a la Corte estaría marcado por los problemas de su familia en Buenos Aires, donde su padre, que participaba en el comercio ilícito de mercancías y esclavos que desde Angola, Portugal y Brasil llegaban hasta Potosí, temía que las autoridades le sometiesen a juicio, como había ocurrido con muchos otros, a no ser que su hijo, experto en leyes, le defendiese ante el Consejo de Indias. Así mismo el Cabildo de Buenos Aires le encargó la misión en agosto de 1621, de defender los intereses locales, actuando como procurador general de las provincias rioplatenses.

A principios de 1622 León Pinelo llegó a Madrid, donde estaba asentada la Corte y donde residirá hasta su muerte. En primer lugar, revalidó el titulo de abogado a fin de poder ejercer sus actividades forenses también en España. Pero también se dedicó a publicar los memoriales de las solicitudes que le habían encomendado al partir de las Indias. De este modo, en 1623, publicó un memorial para respaldar la solicitud de Potosí, La Serena, Córdoba de Tucumán y Buenos Aires, para que se les autorizara el comercio de esclavos, procedentes de Guinea, a través del puerto bonaerense. En enero de 1624, preparó otro memorial para argumentar la libertad de comercio por el puerto de Buenos Aires, de donde se exportarían, con un cupo determinado, las mercancías propias del área hasta Sevilla, Brasil y Angola.

Igualmente en este año de 1624 elaboró otro magnífico informe sobre el procedimiento seguro para portear los caudales beneficiados en Potosí, evitando la ruta de Tierra Firme, a través de Buenos Aires, de esta forma se evitarían los piratas holandeses que infestaban las costas de Chile y Perú. En todas estas obras se pone de manifiesto la gran versatilidad de León Pinelo, tratando bien temas de rentas fiscales, industria, producción y comercio en la amplísima área del Alto Perú y las comarcas rioplatenses. En 1624 también publicó un discurso en que pregonaba la necesidad que entendía de instituirse una Audiencia que en las provincias del Río de la Plata, Tucumán y Paraguay, con capital en Buenos Aires. No obstante, también relazara la importancia de la Audiencia de Santiago de Chile, oponiéndose de este modo a su traslado a Concepción.

Sin embargo, tampoco desatendió su papel de abogado en defensa de los comerciantes bonaerenses encartados en los procesos por actividades ilícitas. En particular, tuvo a su cargo la procuraduría del capitán Diego de Veiga, socio de su padre en el comercio ilícito de mercancías y esclavos procedentes de Portugal y Brasil, y encausado junto a él. El descargo de Veiga también forma parte de las obras impresas del autor.

Y continuando con su papel de abogado defensor de los intereses indianos, a principios de 1629 salió en defensa de la Universidad de San Marcos, rebatiendo en nombre de ella las pretensiones de las jerarquías eclesiásticas y autoridades seculares de La Plata y Potosí, para que en el colegio fundado por los jesuitas, pudiera obtenerse grados académicos. León Pinelo solicitaba que de acuerdo con las sentencias libradas por el Consejo de Indias se ordenara la clausura del colegio competidor de la Universidad de San Marcos de Lima.

El 7 de octubre de 1629 Antonio de León Pinedo contrajo matrimonio, con previa dispensa pontificia, con una remota pariente suya, María de Ugarte y Grimaldo.

De esta unión nacieron cinco hijos: Francisca María, Diego Antonio, Pedro, Isabel María y Diego Antonio. Vivió junto a su esposa e hijos en Madrid, hasta que ella falleció el 28 de agosto de 1654. León Pinelo fallecerá seis años más tarde, el 21 de julio de 1660, siendo enterrado en el convento de Santa María Magdalena, donde él había solicitado ser enterrado.

De todos los ámbitos en los que destacó León Pinelo cabe resaltar su tarea en la elaboración de un código que contuviera las leyes fundamentales expedidas para el gobierno de América. De ahí su magnífica labor en la recopilación de la Legislación del Consejo de Indias, organismo en el que trabajará con una gran vocación y donde va a ser nombrado en abril de 1624 ayudante del licenciado Aguiar y Acuña, encargado oficialmente de llevar a cabo la Recopilación. Para dicho nombramiento se tuvo bien en cuenta su obra elaborada en el virreinato peruano. No obstante, nada más arribar a la Corte ya había publicado un opúsculo que contenía el decálogo de las normas a que, a su entender, debía arreglarse la estructura de dicho repertorio legal: Discurso sobre la importancia, forma y disposición de la Recopilación de Leyes de las Indias Occidentales, una detallada metodología sobre la forma y disposición que afectaría el proyectado cuerpo legal indiano. En su propuesta la recopilación constaría de varios libros (como después se hizo), en los que se tratarían las diferentes materias que incidían en el ámbito indiano, así como los distintos organismos a ambos lados del Atlántico. En su riguroso trabajo en el Consejo de Indias y tras haber realizado el examen de las leyes, provisiones, cédulas y ordenanzas custodiadas en el archivo del Consejo, preparó a mediados de 1625 el folleto Libros Reales de Gobierno y Gracia de la Secretaría del Perú.

A principios de octubre de 1626 se le encomendó realizar a sus expensas, investigaciones en el Archivo de Simancas y extraer una copia de cuanto estimara de interés. En dicha comisión debía estudiar todos los papeles del archivo que tuvieran relación con la legislación indiana, reunir las disposiciones emanadas de la Santa Sede referentes al régimen eclesiástico y religioso de las posesiones en Ultramar y, por último, estudiar los documentos que pudieran servir al cronista Tribaldos de Toledo para proseguir su historia de Chile.

Durante los años siguientes cooperó con el licenciado Aguiar de Acuña en llevar a buen término el código indiano, de tal forma que en 1628 aparecieron los sumarios de la proyectada recopilación, que aunque fue obra de Pinelo, figuraban a nombre de Aguiar y Acuña En febrero de 1629 se le agració con una futura aplaza de relator, debiendo en consecuencia abstenerse de continuar en las gestiones propias de su cargo de abogado y ocupándose exclusivamente en la preparación de la Recopilación de las Leyes, que tan importante era para el gobierno de las posesiones ultramarinas. El 20 de octubre de 1635 depositaba en la Secretaría del Consejo su borrador del código, con una serie de interrogantes que examinó el consejero Solórzano Pereira, cuya aprobación definitiva la dictó el 30 de mayo de 1636. Su informe favorable ayudó a que el 7 de noviembre de 1636 entrara a servir en propiedad la plaza de relator.

Su labor de expurgo y recopilación de la abundante legislación indiana fue enorme y repasó íntegramente los cedularios; leyó más de doscientas mil cédulas y ordenanzas reales en quinientos libros originales de los que sacó treinta mil que redujo a diez mil disposiciones legales. Dicha Recopilación de leyes, provisiones, cédulas y ordenanzas de las Indias Occidentales, Islas y Tierra Firme del Mar Océano, constaba de tres volúmenes en folio, que al imprimirse, harían unos mil pliegos. En 1640 había obtenido la licencia y privilegio de edición. El proyecto comprendía nueve libros.

El primero trataba materias eclesiásticas; el segundo se refería al Consejo y a la Casa de la Contratación; el tercero a la navegación a Indias; el cuarto contenía las disposiciones a los virreyes; el quinto a las Audiencias; el sexto a los jueces ordinarios; el séptimo sobre el régimen de las poblaciones, el octavo sobre los indios y el noveno sobre cuestiones fiscales y hacendísticas.

León Pinelo desde 1636 hasta 1658 continuó acumulando las nuevas disposiciones que aparecieron entre tanto, e hizo con todas ellas trescientas veintitrés leyes generales, recogidas posteriormente en la Recopilación de 1680. En 1650 la compilación ya estaba ordenada y acabada incluyendo toda la legislación del año anterior; sin embargo, dificultades económicas impidieron su publicación, y, en consecuencia, la pérdida de los originales. Así mismo la pérdida de los once tomos de borradores y minutas de la Recopilación de 1680 hace muy difícil la tarea de comprobar lo que ésta debe a León Pinelo, que debió ser mucho.

No obstante, Guillermo Lohmann Villena, en la edición de la obra El Gran Canciller de Indias (Sevilla, 1953), apunta que en la Recopilación de 1680 se utilizó sobre todo el amplio material acumulado por León Pinelo.

Si una buena parte de las obras de carácter legislativo de León Pinelo fueron impresas, no ocurrió lo mismo con las materias eclesiásticas y canónicas, obras todas ellas de gran interés para el conocimiento y guía espiritual de las Indias. De este modo se debe citar Gobierno espiritual y eclesiástico de las Indias, Historia eclesiástico-política de las Indias, Patriarcado de las Indias y el Bulario Índico, un compendio de las bulas y breves apostólicos que los Sumos Pontífices habían concedido a los Reyes Católicos de Castilla.

De toda esta gran obra legislativa y espiritual se puede confirmar que León Pinelo fue durante gran parte de su vida un investigador del Consejo de Indias, e incluso consiguió otra de sus aspiraciones dentro de la carrera administrativa del Consejo de Indias: la plaza de cosmógrafo mayor o de historiógrafo oficial del Nuevo Mundo. Pero también desde 1625 postuló al oficio de cronista mayor, presentándose por segunda vez en 1641. Por fin lo consiguió en 1658, por consulta de la Cámara del 3 de junio, a la muerte de González Dávila. Sin embargo, este nombramiento le llegó muy tarde, pues ya estaba enfermo y dos años después fallecerá. Y fruto de esta vocación realizó trabajos geográficos y cartográficos, insertos en la Política de las Grandezas como una descripción geográfica e hidrográfica del Nuevo Mundo. Igualmente tenía planeado editar una historia general náutica, que, a su entender, sería útil para el Consejo, pues en tal narración se podrían exponer temas de historia junto con geografía y gobierno de Indias.

Sin embargo, León Pinelo no se dedicó únicamente a las tareas burocráticas del Consejo, también concurrió a los cenáculos literarios madrileños, en los que mantuvo vinculaciones amistosas con Lope de Vega, Ruiz de Alarcón, el pintor y poeta Juan de Jáuregui, Julepe Antonio González de Salas, Manoel de Faria y Sousa, George Cardoso o Tribaldos de Toledo, entre otros. Todos ellos le enriquecieron aún más si cabe, aumentándole al mismo tiempo su valiosísima biblioteca, convirtiéndole en un importante bibliógrafo y bibliófilo. Y de este modo, en 1629 salía a la luz el invalorable Epítome de la Biblioteca Oriental i Occidental, Náutica i Geográfica, dedicado a Ramiro Núñez Felípez de Guzmán, duque de Medina de las Torres, que contiene los escritores de las Indias Orientales y Occidentales y reinos vecinos. De esta obra se hizo una segunda edición en Madrid, en 1737 y 1738, en tres volúmenes. Posteriormente se editaría en Buenos Aires, 1919; Washington, 1958 (con estudio preliminar de Agustín Millares Carlo); y en Barcelona, 1982 (con introducción de Horacio Capel).

Asimismo si se analizan sus estudios misceláneos, asombra la gran variedad de temas tratados por León Pinelo, desde incursiones poéticas como Avisos para la muerte, de 1634; y las solemnes descripciones de las honras fúnebres celebradas en noviembre de 1644, en memoria de la esposa de Felipe IV, la Pompa funeral, Honras y exequias en la muerte de doña Isabel de Borbón, hasta tratados de numismática, como Monedas varias de Indias,pasando por los estudios sobre la cronología del calendario azteca, en Anales de Indias; el origen de los godos que reinaron en España, en Península Septentrional o la traducción del latín al español de un texto del emperador de Oriente León VI, llamado el filósofoEl Aparato Bélico, sumario discurso sobre el arte militar. Tampoco podían faltar obras genealogistas, como el Discurso genealógico de la ilustre Casa i descendencia de Avellaneda, dedicado a Gaspar González de Avellaneda y Haro, primogénito de los condes de Castrillo. También elaboró una compilación sobre la nobleza de las Indias, en donde recogió las mercedes, hidalguías y escudos de armas otorgados a los vecinos de los territorios hispanoamericanos desde la época de la conquista hasta ese momento, llegando a reunir más de cuatro centenares de blasones.

Pero también hemos de resaltar su cálido fervor mariano, que le llevó a reunir una biblioteca mariana de mil doscientos volúmenes, que legó al convento de San Francisco de Madrid, dispersa como el resto de sus numerosos libros. Valga como ejemplo de sus trabajos sobre este tema la Oración panegírica a la presentación de la Sacratísima Virgen, que en 1650 dedicó al presidente del Consejo de Indias y en la que analiza los misterios de la festividad de la Presentación de la Virgen, así como las distintas advocaciones de la Virgen María, existentes en las Indias.

Igualmente hay que resaltar su gran respeto por la villa de Madrid, primera residencia tras su regreso de América, que puso de manifiesto en los Anales de la insigne y coronada Villa de Madrid y Corte de España, que contenían heterogéneas noticias de los acaecimientos ocurridos en esta población desde el primer año de la Era Cristiana hasta agosto de 1658, igualmente de esa misma época serían una descripción histórica- topográfica de la Villa y un cronicón de la misma.

Aunque también se registra, como suya, Memorias para la Historia de Madrid.

Por último, conviene destacar su importante disertación acerca del oficio de gran canciller de las Indias dedicado al conde-duque de Olivares, para granjearse su favor y amparo. El tratado de León Pinelo, que publicó con estudio y notas Guillermo Lohmann Villena, resulta ser un corolario de la rehabilitación de la dignidad u oficio de gran canciller de las Indias, con que Felipe IV quiso galardonar en 1623 a su favorito, el conde-duque de Olivares. Así mismo, en esta monografía añade algunos apartados dedicados al funcionamiento del Consejo de Indias, a las formalidades de la refrendación de los documentos emanados del Consejo. Se trataba, pues, de una investigación y estudio sobre "los privilegios, antigüedad, grandeza y ejercicio" de la Chancillería del Consejo de las Indias, que debía servir a su destinatario de "manual", pues en él se resumían todas las reglas y nociones propias del ejercicio del citado oficio, sin olvidar, claro está, los "deseos de favorecer" al ministro de Felipe IV.

Obra de notable valía que se suma a toda la extensa bibliografía indiana de este ilustre escritor, de gran circunspección científica.

Obras de ~: Relación de las fiestas que a la Inmaculada Concepción de la Virgen N. Señora se hicieron en la Real Ciudad de Lima en el Perú, y principalmente de las que hizo la Congregación de la Expectación del Parto en la Compañía de Iesus, año 1617. Dirigida al Excelentísimo Señor Príncipe de Esquilache Virrey de estos Reynos,Lima, 1618; Memorial al Rey nuestro señor don Felipe Quarto. A favor de la Villa Imperial de Potosí, de la ciudad de la Serena, en el Reyno de Chile, del Monasterio de Monjas de Santa Catalina de Sena de la ciudad de Cordova de Tucumán, y de la ciudad de la Trinidad, Puerto de Santa Maria de Buenos Ayres, y Governación del Río de la Plata. Sobre la licencia, y permissión que han suplicado para que entren por aquel Puerto esclavos de Guinea,Madrid, 1623; Libros Reales de Gobierno y Gracia de la Secretaría del Perú, que por mandado del Real Consejo de Las Indias y orden del señor licenciado don Rodrigo de Aguiar y Acuña, a cuyo cargo está la recopilación dellas, ha leydo y passado el Licenciado Antonio de León, Madrid, 1627; Memorial sobre la exempción del Arte de la Pintura, Madrid, 1629; Epitome de la Biblioteca Oriental i Occidental, Náutica i Geográfica. Al Excelentísimo Señor D. Ramiro Núñez Pérez Felipe de Guzmán, Madrid, 1629; Tratado de Confirmaciones Reales de Encomiendas, Oficios i casos, en que se requieren para las Indias Occidentales. A Don Lorenço Ramírez de Prado del Consejo del Rey N. S. en el Supremo de las Indias i Junta de Guerra dellas, i en el de cruzada i Junta de Competencias, Madrid, 1630; Questión moral: si el chocolate quebranta el ayuno eclesiástico, Madrid, 1636; Oración panegírica a la presentación a la presentación de la sacratísima Virgen, Madrid, 1650 (inéd.); Aparato político de las Indias Occidentales. Al Excelentísimo señor Don Gaspar de Bracamonte i Guzmán, conde de Peñaranda, Madrid, 1653;Vida del Ilustrísimo i Reverendísimo D. Toribio Alfonso Mogroviejo, Arzobispo de la Ciudad de los Reyes de Lima, Cabeza de las Provincias del Pirú, Madrid, 1653; El Paraíso en el Nuevo Mundo, comentario apologético, historia natural, y Peregrina de las Indias Occidentales, Islas, y Tierra Firme del mar Océano, Madrid, 1656; Autos, acuerdos i decretos de gobierno del Real i Supremo Consejo de las Indias, Madrid, 1658; Tablas cronológicas de los Reales Consejos Supremo y de la Cámara de las indias Occidentales D.O.C. al Rey nuestro señor en sus dos Reales Consejos de las Indias, Madrid, 1892; Índice General de los Papeles del Consejo de Indias. Para la Historia General de Las Indias, Madrid, Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos, 1925; Anales de la muy noble, leal y coronada villa de Madrid, hasta 1658, Madrid, publicado el t. I (1598-1621) por Ricardo Martorell, 1931; Un manuscrito desconocido: la Real Junta de guerra de Indias. Su origen, forma y jurisdicción, Santiago de Chile, Revista Chilena de Historia y Geografía, t. LXXXIV, n.º 91 (1937); Descripción de la Plata, Argentina o Paraguazu,Buenos Aires, II Congreso Internacional de Historia de América, t. V (1938), págs. 188-208; El Gran Canciller de las Indias, Sevilla, Escuela de Estudios Hispano-Americanos, 1953; El Bulario Indico, terminado por Baltasar de Tobar en 1695, Sevilla, 1954; Discurso sobre la importancia, forma, y disposición de la Recopilación de leyes de las Indias Occidentales, que en su Real Consejo presenta el Licenciado Antonio de León, Santiago de Chile, Fondo histórico y bibliográfico de José Toribio Medina, 1956; Relación que en el Consejo Real de las Indias hizo el licenciado Antonio de León Pinelo (relator de Su Alteza) sobre la pacificación, y población de las provincias del Manché y Lacandón, que pretende hacer Don Diego de Vera Ordoñez de Villaquirán, Caballero de la orden de Calatrava, Washington, 1960; Velos en los rostros de las mujeres: sus consecuencias y daños, Santiago de Chile, Universidad de Chile, Facultad de Filosofía y Educación, 1966; Las Indias todas con la Nobleza de ellas, s. f. (inéd.);Resumen de las Consultas de la Junta de Hacienda de Indias para la que se tenía en casa del presidente, s. f. (inéd.); Hazañas de Chile con su historia (inéd.); Historia de la villa Imperial de Potosí, descubrimiento y grandeza de su rico cerro, s. f. (inéd.); El Patronazgo de las Indias, s. f. (inéd.); Libro real de remisiones, s. f. (inéd.);Gobierno espiritual y eclesiástico de las Indias, s. f. (inéd.); Las costas del Nuevo Mundo con la expugnación Ibérica, s. f. (inéd.); La Virgen Santísima en España, s. f. (inéd.); Biblioteca, sive Cathalogus Marianus in quo per septuaginta duas clases et plusquam trecentas appendices omnes Marianos Scriptores distribuit, s. f. (inéd.);Kalendarium agens per cíngulos dies de festivitatibus B. V. Mariae ubique terrarum celebratis, s. f. (inéd.);Museum Marianum, sive Cathalogus auctorum, quórum propium et speciale argumentum est agüere in toto libro de sanctissimae Virginis, vita encomiis et miraculis, s. f. (inéd.); Compendium devotionum erga B. V. Mariam ex diversiis auctoribus collectum, s. f. (inéd.); Vida de Jesucristo en el vientre de la Santísima Virgen Maria. Traducido del italiano del P. D. Luis Novarino, clérigo regular, s. f. (inéd.); Relación de la casa y servicios de D. Antonio de León y Pinelo, s. f. (inéd.); Historia eclesiástico-política de las Indias, s. f. (inéd.); Bulario Indico, s. f. (inéd.).

 

Bibl.: B. Lewin, Los León Pinelo, la ilustre familia marrana del siglo 17, ligada a la historia de la Argentina, Perú, América y España, Buenos Aires, Sociedad hebraica argentina, 1942; G. Lohmann Villena, "El testamento de don Antonio de León Pinelo", en Revista de Indias (RI) (Madrid), vol. 19 (1945), págs. 33-72; A. Molina, "Antonio de León Pinelo y su vida en América. Su testimonio y su obra", en Boletín de la Academia Nacional de la Historia(Buenos Aires), vol. 25 (1951), págs. 453-504; G. Lohmann Villena, "La Historia de Lima de Antonio de León Pinelo", en RI (Madrid) (octubrediciembre de 1952), págs. 761-781; "Fuentes bibliográficas del Epítome de Pinelo", en Inter-American Review of Bibliography (Washington, Unión Panamericana) (julio-septiembre de 1955), págs. 153-162; "Dos notas documentales sobre Antonio de León Pinelo", en Revista de Historia (Buenos Aires) (julio-septiembre de 1956), págs. 134-135; J. T. Medina, Discurso sobre la importancia, forma, y disposición de la recopilación de leyes de las indias occidentales que en su real consejo presenta el Lic. Antonio de León, 1623,Santiago de Chile, Fondo Histórico y Bibliográfico José Toribio Medina, 1956; A. Muro Orejón, "Antonio de León Pinelo. Libros reales de gobierno y gracia. Contribución al conocimiento de los cedularios del Archivo de Indias (1492-1650)", en Anuario de Estudios Americano (AEA) (Sevilla), n.º 17 (1960), págs. 539-602; G. Lohmann Villena, "Índice General de los papeles del Consejo de Indias", en Revista de Historia de América (México), Instituto Pan-Americano de Geografía e Historia, Comisión de Historia (junio de 1961), págs. 137-162; A. Millares Carlo, Tres estudios bibliográficos: I. Juan López de Palacios Rubios. II. Antonio de León Pinelo y su Epítome. III. El cronista Gil González y sus obras, Maracaibo, Venezuela, Universidad de Zulia, Facultad de Humanidades y Educación, 1961; R. Arciniega, "El paraíso en el Nuevo Mundo", en Cuadernos Americanos (México, Editorial Cultura) (1961), págs. 158-164; G. Baudot, "La Memoria de Antonio de León Pinelo: unos títulos de historiografía mexicana", enHistoria Mexicana (México, El Colegio de México), 18:2 (1968), págs. 227-243; A. Muro Orejón, "El Derecho Romano en el Discurso de Antonio de León Pinelo sobre la importancia, forma y disposición de la Recopilación de las Leyes de las Indias", en Anuario Histórico-Jurídico Ecuatoriano (Quito), V (1980); "Los Cedularios Indianos, 1492- 1638: fuentes de la Historia del Consejo de Indias, de Antonio de León Pinelo", en Revista de Historia(Santiago de Chile), n.º 22 (1987), págs. 233-247; I. Sánchez Bella, "Hallazgo de la Recopilación de las Indias de León Pinelo", en Jahrb. Gesch. Staat Wirtsch. Ges. Lat.am., 24 (1987), págs. 135-177; T. Gisbert, "León Pinelo y la imagen del paraíso en los Andes", en AEA (Sevilla) (1996), págs. 19-52; E. Torre Villar, El humanista Juan Rodríguez de León Pinelo, México, Instituto de Investigaciones Filológicas, Universidad Nacional Autónoma (UNAM), 1996.

 

Emelina Martín Acosta

http://dbe.rah.es/biografias/11972/antonio-de-leon-pinelo

Instituto de Estudios Toribianos Copyright © 2011 | Template created by O Pregador | Powered by Blogger