domingo, septiembre 27, 2026

TAMAYO, P. Manuel Toribio y León. Vidas y caminos paralelos (CDSCO, Lima, 2026, 112 pp)

TAMAYO, P. Manuel Toribio y León. Vidas y caminos paralelos (CDSCO, Lima, 2026, 112 pp) Peticiones: Tel. 4017527

Tuve la suerte de presentar la obra en el marco de la cena benéfica pro fondos de la proyectada película sobre Santo Toribio Mogrovejo con la productora GOYA y les comparto lo fundamental de mis palabras para animarlos a leer, comprar y difundir esta sencilla pero magnífica obra. La recomiendo vivamente como guía práctica para preparar la visita del Papa León al Perú. Les comparto al final el artículo del propio autor en OMNES donde resume y motiva lo que hoy podemos gozar totalmente https://www.omnesmag.com/actualidad/leon-xiv-santo-toribio-mogrovejo/

Vidas paralelas es una famosa colección de biografías de personajes ilustres de Grecia y Roma escrita por el filósofo e historiador griego Plutarco entre finales del siglo I y principios del siglo II d. C.

  • La obra agrupa a los personajes en pares (un griego y un romano con vidas o profesiones similares) para compararlos. Contiene cerca de 50 biografías en total distribuidas en parejas y algunos perfiles individuales. Incluye parejas célebres como Alejandro Magno y Julio César o Teseo y Rómulo.
  • Objetivo Moral, Plutarco prioriza la psicología y la moral de los personajes por encima del rigor histórico estricto. Buscó ofrecer modelos de virtud y vicio para guiar la conducta del lector. Incluyó anécdotas y detalles de la infancia o educación para revelar la naturaleza humana de los líderes.

Lo mismo sucede en la primera biografía sobre Santo Toribio de León Pinelo en la que nos comparte hasta 40 detalles de vidas paralelas con san Carlos Borromeo

TORIBIO Y LEÓN VIDAS Y CAMINOS PARALELOS del P. Manuel Tamayo sigue esta senda de vidas paralelas. Cuenta con el prólogo e introducción de dos obispos: Monseñor Josemaría Ortega Obispo Dimisionario de Juli y Mons. Salvador Piñeiro

Las vidas de Santo Toribio de Mogrovejo y del Papa León XIV trazan un puente espiritual e histórico extraordinario que conecta el siglo XVI con el presente. A pesar de los cuatro siglos que separan sus respectivas épocas, ambos líderes encarnan una misma visión eclesial: la del pastor misionero que abandona su tierra natal para encarnar el Evangelio en culturas ajenas, asumiendo la defensa de los más vulnerables y la renovación estructural de la Iglesia.

Mientras que Santo Toribio dejó la comodidad de las cortes españolas para adentrarse en los agrestes caminos del Virreinato del Perú, el Papa León XIV (Robert Francis Prevost) partió desde los Estados Unidos para entregar décadas de su vida al servicio pastoral en suelo peruano, particularmente en la Diócesis de Chiclayo. Este paralelismo no es una mera coincidencia cronológica, sino una profunda sintonía espiritual y metodológica. Ambos hicieron de la "cercanía al pueblo" su bandera, aprendiendo las lenguas nativas, recorriendo las periferias geográficas y promoviendo una Iglesia de "pies en la tierra y corazón en el cielo". Como se cantó en España para “alzar la mirada” y como reza el lema del Perú “para abrir el corazón”

El estudio de estas vidas paralelas se articula bajo tres ejes fundamentales que estructuran este análisis:

  • La inculturación y la misión itinerante: El desprendimiento absoluto de sus patrias para desgastar la vida recorriendo caminos —a mulo en el siglo XVI o en misiones modernas— con el único fin de llevar el mensaje de Cristo.
  • La reforma e institucionalidad con rostro humano: El celo de Santo Toribio en los sínodos limenses y la labor de León XIV en el Dicasterio para los Obispos, buscando siempre que las leyes eclesiásticas sirvan a la justicia y no a la burocracia.
  • La opción preferencial por los pobres: El combate frontal contra los abusos de las estructuras de poder de sus respectivos tiempos, asumiendo el costo político de defender la dignidad humana.

En definitiva, explorar la conexión entre el gran organizador de la Iglesia en América del Sur y el Sumo Pontífice nos permite comprender que el modelo de santidad y liderazgo toribiano no es una pieza de museo, sino un mapa de ruta vivo y vigente para los desafíos de la Iglesia universal de hoy.

La profunda sintonía pastoral que compartieron en este territorio norteño se agrupa según la IA bajo tres dimensiones fundamentales:

  • El barro de las misiones y la cercanía:
  • La mesa compartida y la identidad local:
  • El amparo a los vulnerables en el desierto:

Este arraigo quedó sellado ante los ojos del mundo cuando, apenas elegido Pontífice en el balcón de la Basílica de San Pedro, el Papa León XIV dirigió sus primeras palabras en español para enviar un emotivo saludo a su querida e inolvidable Diócesis de Chiclayo

Semejanzas históricas, culturales, teológicas, geográficas, y, sobre todo, pastorales, uno en siglo XVII y el otro del siglo XXI. Aunque vivieron etapas diferentes. Ambos tienen la misión de guiar a la Iglesia con un fuerte carácter misionero y de cercanía con el pueblo peruano, en concreto Lima 7 y Chiclayo. Él murió en Zaña y el otro fue Obispo de Chiclayo

Índice de la obra:

Introducción . 11

I. Perfil de Buen Pastor    13

II. Modos de ser parecidos ..  17

III. Pastores peregrinos  ..  21

IV. Lenguaje de la Caridad  .......  31

V. Labor Pastoral con las personas vulnerables ....  39

VI. Promoción humana y cristiana    45

VII. Formación doctrinal en el Perú  ..  57

VIII. Conocían muy bien a cada persona ........  77

IX. Hacen falta santos  .  93

X. Hermanamientos y puentes  ......  99

Acción de gracias  ... 105

Bibliografía .... 109

Me sorprende el gran parecido con el decálogo de la CARTA DEL SANTO PADRE LEÓN XIV A LOS OBISPOS LATINOAMERICANOS Y DEL CARIBE OBISPOS DE AMÉRICA, SEAN SANTOS COMO SANTO TORIBIO CON MOTIVO DEL TERCER CENTENARIO DE LA CANONIZACIÓN
DE SANTO TORIBIO DE MOGROVEJO En ella
quisiera contemplar su ministerio a la luz de un signo que nos remite al origen mismo de nuestra misión: la recepción del obispo en su iglesia catedral. Un rito semejante se prevé para la visita pastoral a una comunidad, como si la Iglesia quisiera conducir al prelado, una y otra vez, al significado de aquella primera entrada. Lo que la liturgia expresa en unos pocos gestos, el Apóstol de los Andes lo fue haciendo vida a lo largo de sus años de pastor. La mejor manera de honrar su memoria será dejarnos interpelar por el modo en que vivió el ministerio que también nosotros hemos recibido, e imitarlo.

  1. El rito comienza en la puerta de la catedral. Allí el nuevo obispo es recibido por la Iglesia a la que ha sido enviado. Llega a una comunidad que lo precede, que ha recorrido un camino de fe y en la que el Espíritu Santo ya estaba obrando. Al cruzar aquel umbral, entra en una historia que no comienza con él y queda ligado, por su ministerio, a un pueblo concreto. El santo arzobispo llegó a una tierra de cuyos pueblos y culturas apenas tenía noticia.. El ministerio de un sucesor de los apóstoles exige vivir con el corazón en el cielo y los pies en el camino.
  2. Todavía en la puerta, el obispo recibe un crucifijo y lo besa. Toribio prolongó aquel beso a la carne sufriente del Señor en sus viajes y fatigas, al defender a los indígenas, corregir abusos y mantenerse cerca de los pobres y de quienes sufrían.
  3. Después, el obispo recibe el agua bendita, se asperja a sí mismo y asperja a los presentes. El gesto lo devuelve a la fuente común del Bautismo. Antes de ser pastor, es discípulo; antes de presidir al Pueblo de Dios, se cuenta él mismo entre los bautizados, hechos hijos en Cristo. La santidad del pastor no puede darse por supuesta (cf. 1 Tm 4,16). Santo Toribio pudo pedir una vida eclesial más fiel al Evangelio porque comenzó por dejarse medir por esa misma exigencia.
  4. El rito conduce después al obispo ante el Sagrario, donde se arrodilla y adora. El amor de Toribio a la Eucaristía se manifestó en su solicitud por acercar a todos a Jesús. Ofrezcamos a nuestros fieles tiempo y espacios para permanecer ante Él y alentemos la adoración prolongada. Estoy convencido de que la santa presencia del Señor, acogida y adorada con fidelidad, sostiene lo que nuestras fuerzas no alcanzan y abre caminos que ninguna planificación podría prever. Será su amor el que transformará nuestras diócesis.
  5. Tras revestirse, el obispo se acerca al altar y lo besa. Es el mismo Señor, ante quien acaba de arrodillarse, ahora contemplado como aquel que reúne a su Iglesia en torno a sí y la hace un solo cuerpo (cf. 1 Co 10,17). El santo prelado sirvió a una Iglesia inmensa y plural, esforzándose por mantenerla unida.
  6. Luego se dirige a la cátedra y se leen las Letras apostólicas, la bula por la que el Romano Pontífice lo ha nombrado pastor de aquella Iglesia particular. Santo Toribio comprendió bien esta responsabilidad. La recepción del Concilio de Trento, los concilios provinciales, los sínodos diocesanos y su labor catequética dan testimonio de su deseo de transmitir íntegramente la fe y hacerla accesible a quienes tenía delante.
  7. A continuación, se acercan el clero y los fieles para «manifestar obediencia y reverencia» [7]. Toribio veló por su formación, fue exigente en la admisión a las órdenes, visitó a sus sacerdotes y sostuvo la disciplina eclesiástica, consciente de que la vida del clero repercute en la del pueblo.
  8. Después del Evangelio, el obispo dirige por primera vez la palabra a su pueblo Santo Toribio hizo de su vida una predicación prolongada, y su anuncio resultaba creíble porque había permitido que el Evangelio modela primero su existencia.
  9. Terminados los ritos de la recepción y celebrada la liturgia de la Palabra, llega el momento de presentar la ofrenda. De este Santo Sacrificio mana la gracia de la que vive la Iglesia y por la que Cristo continúa reuniéndola y santificándola a lo largo de la historia. El obispo, como todo sacerdote, presta su voz y sus manos a Cristo, Sumo y eterno Sacerdote, que actúa por medio de su ministerio.
  10. La geografía espiritual de la Iglesia en América Latina está marcada por pastores que hicieron visible esta unión entre el altar y la vida. Fruto una verdadera constelación de obispos que la Iglesia venera como santos y beatos. Junto al gran arzobispo de Lima se encuentran los santos Antonio María Claret, Ezequiel Moreno, Rafael Guízar y Óscar Romero, y los beatos Juan de Palafox, Jacinto Vera, Mamerto Esquiú, Enrique Angelelli, Jesús Jaramillo y Eduardo Pironio, entre tantos otros insignes obispos. Encomendemos a Santa María de Guadalupe nuestro deseo de vivir con renovada fidelidad la misión recibida.

Gracias por la obra y particularmente con su nota final en que agradece a quienes han hecho posible su vocación, ministerio y la publicación del libro.


https://www.omnesmag.com/actualidad/leon-xiv-santo-toribio-mogrovejo/

León XIV y Santo Toribio de Mogrovejo

El papa León XIV, profundamente vinculado a Hispanoamérica y devoto del santo Toribio de Mogrovejo, se perfila como un nuevo impulsor de la evangelización con un espíritu de unidad y claridad doctrinal. Su pontificado, en el año de la esperanza, evoca la misión de los santos que llevaron el Evangelio a las periferias.

Los que están escribiendo sobre el Papa León XIV, hacen referencia a su predecesor León XIII, señalando varias similitudes que el mismo Papa ha refrendado, y que nos permite presagiar que León XIV sería el Papa de la unidad.

Resulta que este Papa es americano y con años de trabajo y experiencia en el Perú, lo que le ha permitido conocer bien la idiosincrasia de estas tierras hispanoamericanas.

A principios de este año, que es el año de la esperanza, estuve en España promoviendo la película de Santo Toribio de Mogrovejo.

Revitalizar su figura

Hace 12 años el Papa Benedicto XVI le dijo al arzobispo de Lima, ¿a ver que haces con Santo Toribio? Decía el Santo Padre que había que dar a conocer a Santo Toribio porque él era el Carlos Borromeo de América.

Efectivamente Santo Toribio trajo a las tierras americanas, y especialmente a la diócesis de Lima, el concilio de Trento, que era de la contrarreforma, para aclarar la doctrina católica de la confusión que había surgido por la reforma de Lutero.

El toque latinoamericano que tiene León XIV, lo hace muy hábil para que se produzca en este continente una reevangelización, como la que hizo Santo Toribio el siglo XVII recorriendo, a lomo de mula, con el Evangelio, el catecismo, traducido al quechua y al aimara, y con los sacramentos, el extenso territorio que le tocó, para evangelizar y confirmar, a todas las personas que podía. Fue un hombre que salió a las periferias para llevar la Palabra de Dios hasta el último rincón.

La leyenda negra

Los católicos españoles me decían hace unos meses, que había llegado la hora de los hermanamientos en Hispanoamérica, para borrar las leyendas negras, que las había tejido durante años los enemigos de la Iglesia, y que más bien había que resaltar la evangelización que hicieron los santos que predicaron en estas tierras con mucho sacrificio y dando sus vidas para que todos conozcan los evangelios y puedan vivir una auténtica vida cristiana de amor a Dios ya los demás.

Estamos en unos tiempos similares. El Papa León XIV habla de los desafíos que tenemos frente a la Inteligencia artificial y ante las ideologías que se han olvidado de Cristo y que lo tienen simplemente como un líder más y no como el Hijo de Dios.

Santo Toribio aclaró las cosas dando muchas luces a todas las personas, al clero, a las autoridades civiles y al pueblo. Su trabajo fue impresionante.

El Papa León XIV es devoto de Santo Toribio, él fue Gran Canciller de la Universidad Santo Toribio de Mogrovejo de Chiclayo.

El Camino de Santo Toribio

Hoy, quienes estamos promocionando un largometraje del santo, con “Goya Producciones” estamos fomentando, con varias universidades, que se diseñe “el camino de Santo Toribio” para las peregrinaciones, algo semejante al “camino de Santiago” en España.

Urge recristianizar nuestro continente y el mundo entero. Este papá tiene esa misión. Todos lo acompañamos con nuestra oración y una acción similar a Santo Toribio para llegar a todos con la claridad de la doctrina.

Los Caminos de Santiago y de Santo Toribio, son caminos que llevan a Dios. Los santos nos llevan a Dios y Dios nos quiere santos. Es por eso que necesitamos de los Sacramentos.

Ahora León XIV, y todos nosotros, con la intercesión de Santo Toribio y León XIII, pediremos con fuerza a San Miguel Arcángel que “arroje con su Divino poder a Satanás ya los espíritus malignos que andan dispersos por el mundo para la perdición de las almas”

En el año de la esperanza vendrán tiempos nuevos, tiempos de luz y de unidad dentro de la barca de Pedro. 

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domingo, septiembre 20, 2026

León XIV a los obispos de América Latina: "Corazón en el cielo y pies en el camino como Santo Toribio Mogrovejo"

León XIV a los obispos de América Latina: "Corazón en el cielo y pies en el camino"

Con santo Toribio de Mogrovejo como modelo, el Santo Padre pide a los obispos latinoamericanos volver a lo esencial: pastores cercanos a su pueblo, fieles a Cristo, entregados a la oración y dispuestos a cargar con las fatigas de su misión.

Con motivo del tercer centenario de la canonización de santo Toribio de Mogrovejo, patrono de los obispos de América Latina, el Papa León XIV dirigió una carta a los obispos del continente en la que propone contemplar el ministerio episcopal a la luz de la vida y el testimonio del santo arzobispo de Lima.

El Pontífice, acogiendo la petición del Episcopado peruano, recuerda también su propia experiencia de servicio episcopal en el Perú. "Allí conocí de cerca la fe de un pueblo del que recibí mucho y comprendí mejor lo que significa ser pastor", escribe en la carta pontificia firmada en el Vaticano el martes 8 de septiembre de 2026, fiesta de la Natividad de la Santísima Virgen María. Esa experiencia, añade, lo acercó de manera particular a santo Toribio, quien llegó desde lejos a una tierra que terminó haciendo suya mediante la caridad pastoral.

1.      Un pastor que sale al encuentro de su pueblo

En sus palabras, difundidas a pocas semanas del viaje apostólico del Santo Padre a Uruguay, Argentina y Perú, del 6 al 17 de noviembre, León XIV toma como punto de partida el rito de recepción de un obispo en su Iglesia catedral. En los distintos gestos de esa celebración encuentra una verdadera escuela para el ministerio episcopal y una clave para comprender la figura de santo Toribio.

El primer gesto tiene lugar en la puerta de la catedral. El obispo entra en una comunidad que ya posee una historia de fe y en la que el Espíritu Santo está actuando. Para el Papa, esta imagen recuerda que el pastor está llamado a entrar en la historia concreta de un pueblo y a conocerla de cerca.

Así lo hizo santo Toribio, señala León XIV, recorriendo las comunidades y procurando que el Evangelio pudiera ser anunciado en las lenguas locales. De ahí surge una invitación concreta a los obispos: conservar toda su fuerza a la visita pastoral, acercándose personalmente a las comunidades, escuchando a la grey y buscando especialmente a quienes pocas veces tienen la posibilidad de acercarse al obispo.

"El ministerio de un sucesor de los apóstoles exige vivir con el corazón en el cielo y los pies en el camino", expresa el Pontífice.

 

2.      La cruz y el precio de permanecer junto al rebaño

Otro de los gestos de la recepción episcopal es la entrega del crucifijo, que el obispo besa. Para León XIV, ese signo contiene una promesa de entrega y recuerda que el pastor está llamado a permanecer junto a su pueblo también en las horas difíciles.

El Pontífice agustino vincula este gesto con la vida de santo Toribio, quien prolongó aquel beso a la cruz "a la carne sufriente del Señor" mediante sus viajes y fatigas, su defensa de los indígenas, la corrección de abusos y su cercanía a los pobres y sufrientes.

En este contexto, León XIV advierte sobre la tentación de anteponer la comodidad, el temor o los intereses personales al bien de los fieles. "El mercenario calcula lo que puede perder; el pastor sabe que algo de sí habrá de entregar para permanecer fiel", afirma, evocando el Evangelio de san Juan.

3.      Antes que pastor, discípulo

El agua bendita recuerda al obispo que antes de ejercer el ministerio pastoral es discípulo y bautizado. El Papa subraya así que la santidad del pastor no puede darse por supuesta: quien recibe el encargo de santificar continúa necesitando ser santificado.

La referencia a santo Toribio aparece nuevamente como criterio de renovación. El arzobispo de Lima pudo exigir una vida eclesial más fiel al Evangelio porque comenzó por someterse él mismo a esa exigencia. León XIV exhorta por ello a los obispos a cuidar su vida interior y mantener la conciencia de ser discípulos necesitados de conversión.

4.      "Los obispos pasan; Cristo permanece"

Ante el Sagrario, el obispo se arrodilla y adora al Santísimo. Para León XIV, este momento expresa una verdad fundamental: "Los obispos pasan; Cristo permanece".

El Sucesor de Pedro invita a hacer de la adoración eucarística una prioridad pastoral. Pide ofrecer a los fieles tiempos y espacios para permanecer ante Jesús y alentar la adoración prolongada.

El Obispo de Roma relaciona esta propuesta con la solicitud de santo Toribio por acercar a todos a Cristo y expresa su convicción de que la presencia del Señor, acogida y adorada con fidelidad, sostiene aquello que las fuerzas humanas no alcanzan y abre caminos que ninguna planificación puede prever.

5.      La unidad en Cristo y la fidelidad a la fe

El beso del altar lleva al Papa a reflexionar sobre la comunión eclesial. Santo Toribio, recuerda, sirvió a una Iglesia "inmensa y plural", procurando mantenerla unida. También hoy, afirma León XIV, corresponde a los obispos velar para que la diversidad de sus diócesis encuentre en Cristo su unidad.

Desde la cátedra episcopal, por otra parte, el obispo recibe la misión de enseñar una fe que no se ha dado a sí mismo. Su enseñanza debe permanecer unida a la comunión de la Iglesia, al Sucesor de Pedro y al Colegio Episcopal.

En referencia a santo Toribio, el Papa recuerda la recepción del Concilio de Trento, los concilios provinciales, los sínodos diocesanos y su labor catequética como expresiones de su deseo de transmitir íntegramente la fe y hacerla accesible a quienes tenía delante.

6.      La paternidad episcopal comienza por la cercanía

El texto dedica también una atención especial a la relación entre los obispos y sus sacerdotes. El Papa interpreta el gesto mediante el cual el clero y los fieles manifiestan obediencia y reverencia como una responsabilidad para el obispo y, al mismo tiempo, como una llamada a ejercer una verdadera paternidad.

Prevost recuerda que santo Toribio cuidó la formación de los sacerdotes, fue exigente en la admisión a las órdenes, visitó a su clero y sostuvo la disciplina eclesiástica.

A los obispos latinoamericanos les pide estar cerca de sus sacerdotes, cuidar especialmente los seminarios y los primeros años del ministerio y favorecer una fraternidad real. "La paternidad episcopal se reconoce muchas veces cuando un sacerdote sabe que puede llamar con confianza a la puerta de la casa episcopal", escribe.

7.      Escuchar antes de hablar

Otro de los acentos de la misiva aparece en el orden mismo de la liturgia. Después del Evangelio, el obispo dirige por primera vez la palabra a su pueblo. Antes ha recibido, escuchado y permanecido en silencio ante el Santísimo.

Para León XIV, ese orden contiene una enseñanza para el ministerio: antes de anunciar la Buena Nueva, el pastor está llamado a la oración y a la escucha de la Palabra.

El Papa pide que ninguna urgencia pastoral relegue la oración y anima a los obispos a reservar el tiempo necesario para escuchar la Palabra y preparar con esmero la predicación. La vida de santo Toribio, añade, fue una predicación prolongada y creíble porque el Evangelio había modelado primero su existencia.

León XIV a los obispos del Perú: Vivan como los Apóstoles, con sencillez

8.      Una existencia puesta en las manos de Dios

En la última parte de su misiva, el Santo Padre contempla el ofertorio como una imagen de la vida episcopal. En la patena, afirma, pueden colocarse el trabajo, los proyectos, las decisiones, las personas confiadas al pastor, sus preocupaciones y sus esperanzas.

El fruto último, sin embargo, pertenece a Dios. La fecundidad del ministerio nace del sacrificio de Cristo, actualizado sacramentalmente en la Eucaristía, y el obispo está llamado a unir progresivamente su propia existencia a esa ofrenda.

9.      Una "constelación" de pastores santos

El Papa amplía finalmente la mirada más allá de santo Toribio. "A lo largo de los siglos y en distintas regiones del continente, dice el Pontífice, se ha ido formando una verdadera constelación de obispos que la Iglesia venera como santos y beatos".

Entre ellos menciona a san Antonio María Claret, san Ezequiel Moreno, san Rafael Guízar y san Óscar Romero, así como a los beatos Juan de Palafox, Jacinto Vera, Mamerto Esquiú, Enrique Angelelli, Jesús Jaramillo y Eduardo Pironio.

León XIV invita a profundizar en el ministerio y los escritos de estos pastores y a darlos a conocer en las Iglesias particulares, especialmente como ayuda para la formación de seminaristas y sacerdotes. "Los santos siguen formando santos", recuerda, citando la Carta a los Hebreos.

10.El mensaje concluye confiando a Santa María de Guadalupe el deseo de los pastores de vivir con renovada fidelidad la misión recibida. El Papa recuerda que, en los albores de la evangelización del continente, María quiso servirse de Juan Diego para llevar su petición al obispo, invitando también hoy a los pastores a permanecer atentos a la acción de Dios, que puede manifestarse por caminos imprevistos y a través de quienes menos cabría esperar.

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miércoles, septiembre 16, 2026

Monseñor Luis Bambarén (1928-2021), SJ, obispo de Chimbote, al estilo de Santo Toribio: Valiente, itinerante, buen pastor

 

Santo Toribio Mogrovejo ha sido modelo y referente de todos los obispos de América. No en vano San Juan Pablo II lo nombró patrono de todos ellos en 1985. En este artículo les comparto la HOMILÍA EN LA CELEBRACIÓN DE LOS SESENTA AÑOS DE VIDA RELIGIOSA DE MONS. LUIS BAMBARÉN GASTELUMENDI EN LA COMPAÑÍA DE JESÚS – 20. ABRIL 1944-2004, por parte del P. Alfredo del Risco, en CHIMBOTE 27 DE ABRIL DEL 2004

Queda claro que son “vidas paralelas” en tres aspectos de sus vidas: La valiente defensa de los indígenas. Su estilo itinerante, siempre en camino. Bondad de pastor

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Mons. Luis Bambarén, distinguidas autoridades, hermanas y hermanos todos:

Hoy celebramos en la Iglesia la fiesta de un gran hombre, EL MAS GRANDE OBISPO MISIONERO DEL NUEVO MUNDO, SANTO TORIBIO DE MOGROVEJO.

Dentro de las grandes figuras de la primera evangelización del continente americano, Santo Toribio Alfonso de Mogrovejo destaca como organizador de la Iglesia en el Nuevo Mundo, defensor y protector de los indígenas, viajero austero e infatigable por los pueblos de la sierra y de la costa peruana, formador del clero nativo... Un modelo vivo y actual de pastor.

Cuando leemos su biografía y sus tareas pastorales, sobre todo en sus últimos años, vemos que vibraba en él un temple apostólico el que animó a Pablo de Tarso, a Francisco Javier.

 

TRES GRANDE RASGOS DE SU VIDA APOSTÓLICA:

 

1.- DEFENSOR DE LOS INDÍGENAS

Convocó el III Concilio Límense. No sólo lo hacía para adaptar la realidad americana a las prescripciones del Concilio de Trento, sino para otros temas.

La obra que dejó la magna asamblea, asesorada por grandes teólogos, como el P. José de Acosta fue ejemplar y fecunda. Dos grandes temas llenaron los debates conciliares: la promoción religiosa y social de los nativos y la reforma del clero secular. Como muestra leemos en el cap.3º de la sesión III el vigor de parte de la Iglesia en la defensa de los indígenas:

“Doliéndose grandemente este santo sínodo de que no solamente en tiempos pasados se les hayan hecho a estos pobres tantos agravios y fuerzas con tanto exceso, sino que también el día de hoy procuran hacer lo mismo, ruega por Jesucristo y amonesta a todas las justicias y gobernadores que se muestren piadosos con los indios, y enfrenten la insolencia de sus ministros cuando es menester, y que traten a estos indios, no como esclavos, sino como hombres libres y vasallos de la majestad real, a cuyo cargo los ha puesto Dios y su Iglesia. Y a los curas y otros ministros eclesiásticos mandan muy de veras de que se acuerden de que son pastores y no carniceros, y como a hijos los han de sustentar y abrigar en el seno de la caridad cristiana”

 

2.- VIVIÓ “EN CAMINO “Acabado el Concilio Límense, Santo Toribio comenzó sus visitas pastorales, que le llevaron 17 de sus 25 años de prelado. No delegó ese oficio a vicarios o procuradores, sino que él mismo recorrió palmo a palmo, en extenuantes jornadas las tierras peruanas que van desde Chachapoyas y Moyobamba (en el centro-norte) hasta Nazca (hacia el sur). Las penalidades y riesgos que afrontó Santo Toribio, fue la faceta vital que más impresionó en su tiempo. Pero como pasa siempre, no todos lo comprendieron bien. El Virrey se quejó a Madrid de que el prelado no paraba en su sede, pero lo que más importaba al prelado era llevar la palabra a los pobladores del Perú.

Santo Toribio resume con sencillez y verdad esa gesta pastoral cuando escribe: “más de cinco mil doscientas leguas, muchas veces a pie, por caminos muy fragosos y ríos, rompiendo todas las dificultades y careciendo algunas veces de cama y comida”.

Para llevar la palabra afrontaba todo riesgo con tal de llegar a los más remotos rincones, allí donde hubiese seres humanos necesitados del amor redentor y la gracia del Señor.

 

3.-MODELODE PASTOR

Santo Toribio celebraba sínodos diocesanos, y varios de ellos se instalaron en poblados serranos como Yungay y Huánuco. En ellos se evaluaba el trabajo realizado y se proyectaban nuevos planes de evangelización.

Preocupado por la formación del clero, fundó el seminario de Lima en 1590.

Su vida agitada tenía que concluir de manera consecuente con ella. Agotado por la fatiga y consumido por la fiebre, llegó al pueblo de Saña, allí entregó su alma a Dios el 23 de marzo de 1606, día de Jueves Santo.

 

En 1983 Juan Pablo II lo declara “Patrono de los obispos latinoamericanos”.

Por el heroísmo de su caridad Santo Toribio merece el apelativo de “el más grande obispo misionero del Nuevo Mundo”.

 

En el marco de esta fiesta, queremos celebrar también al Pastor de esta diócesis, por sus 60 años de vida religiosa.

Nos reunimos muchos amigos venidos de diferentes lugares, para mostrar nuestro cariño y agradecimiento por la tarea cumplida.

Pero lo más hermoso es ver a este pueblo de Dios que deja sus actividades o descanso merecido para acompañarnos esta tarde en una gran acción de gracias, de Iglesia, reunida en la mesa del Señor.

 

He comenzado haciendo una reseña de Santo Toribio de Mogrovejo, porque sin duda ha sido el modelo para el trabajo y la vida de Mons. Luis Bambarén, así como para la de muchos de nuestros obispos.

1.- La vida de Mons. Bambarén ha sido de un compromiso serio y responsable para con los pobres de nuestros pueblos. Ha estado en todos los lugares desde donde se podían defender sus derechos, ha pasado momentos duros, hasta estar en la cárcel por decir y defender la verdad.

En esto también ha sido mal entendido y distorsionado su pensamiento y su palabra. Un día me dijo que nunca más daría declaraciones, las entregaría escritas para que no se malinterpreten. Ha aceptado muchas veces participar de comisiones y reuniones donde podía hablar y defender a los débiles.

 

2.- Lucho Bambarén ha sido también un gran caminante, de manera distinta a la de Santo Toribio, hay mejores carreteras y mejores medios que en su tiempo. El objetivo ha sido el mismo, la pasión por evangelizar y por llevar a Cristo a todos los hermanos. Hacer presente la voz de la Iglesia en medio de nuestro pueblo, hablar, defender y decir la verdad...

Todos conocemos de los viajes de nuestro Obispo Lucho. No para, nunca está mucho tiempo en un mismo lugar. Se ha acostumbrado a estar peregrinando de un lugar a otro. Como muestra el último viaje. Ayer tarde llegó de Alemania. En el aeropuerto de Lima, lo esperaba una camioneta lista para venir a Chimbote, donde llegó pasada la medianoche. No sabemos a qué hora se acostó, pero lo vimos de madrugada listo, recibiendo a los que venían de viaje.

 

Y no duden, porque es así. El día del cambio de mando en la diócesis, tiene el billete listo para hacer su mes de retiro allí donde San Ignacio se convirtió. Él quiere escuchar la voz del Señor, y preguntarle “que haré por Cristo”.

 

Tantas veces como fui al aeropuerto para dejarlo, le preguntaba por la vuelta, y me solía decir: termino la reunión a tal hora y salgo directo al aeropuerto para la vuelta. Yo, ingenuamente le decía que se quedara un par de días para descansar, y nunca me contestaba, me miraba y se reía. Nunca lo hizo.

En todos los años que lo conozco, jamás he sabido que se ha tomado unos días de descanso en alguno de sus viajes.

 

Muchas veces salía de Chimbote en la noche, para llegar a Lima de madrugada. Se aseaba y de inmediato a la capilla para celebrar la Eucaristía, De allí salía para alguna reunión, y a la media mañana se regresaba a Chimbote para otra reunión o entrevista pendiente. Y esto muy frecuente.

 

Su vida ha sido muy agitada, pero al mismo tiempo ha mantenido una gran paz. Su carácter muy tranquilo y suave como buen hijo de Yungay. Conocí a su madre y pude entender de dónde venía su manera de ser. María Luisa era una mujer sencilla, encantadora, que había enseñado a su hijo a tener humildad y mansedumbre.

3.- Por todo lo anterior, podemos decir que nuestro Obispo Luis Armando Bambarén ha sido durante estos años un Buen Pastor, porque se ha preocupado por su grey. Ha estado atento a sus necesidades.

Se ha preocupado por hacer crecer la diócesis, para que la Palabra de Dios llegara a todos los rincones. Basta ver la reseña que se publicó al celebrar sus 25 años de obispo de Chimbote el año pasado.

 

Por eso podemos celebrar esta tarde la Eucaristía, que es reunión de los hermanos y acción de gracias.

Ha llegado el momento de mirar hacia atrás, y ver que la misión ha sido cumplida, el fruto está maduro, es tiempo de la cosecha. Y también tiempo de partir a otro campo para volver a sembrar.

 

 

Gracias Lucho Bambarén, por el ejemplo de hombre, de sacerdote y de Obispo. Tu persona queda grabada en nuestros corazones, como el regalo que nuestro Buen Padre Dios nos ha concedido.

GRACIAS POR SER BUEN PASTOR... Y UN AMIGO. P. Alfredo del Risco, SJ

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sábado, septiembre 12, 2026

EXVOTOS DE LA CASA SOLARIEGA DE SANTO TORIBIO MOGROVEJO de MAYORGA

[1]

 

            Nunca como el presente año jubilar toribiano, la ermita de Santo Toribio de Mogrovejo, erigida solemnemente en la villa vallisoletana de Mayorga sobre el solar de la casa natal del célebre arzobispo de Lima, está recibiendo tantos peregrinos y devotos dispuestos a lucrar la indulgencia concedida por el Tercer Centenario de su canonización, el 10 de diciembre de 1726

            Del patrimonio inmaterial custodiado entre sus muros, una de las manifestaciones de piedad popular más íntimas y persistentes son los exvotos. Estas piezas de carácter votivo actúan como testigos materiales de promesas, milagros atribuidos y una profunda devoción colectiva que une la historia local con la proyección transatlántica del santo. La presente nota se propone un análisis formal e histórico de dicha colección, explorando cómo estos objetos no solo reflejan la fe de un pueblo, sino también la memoria viva y la identidad de una comunidad entregada a su patrono.

            Podríamos decir que el pueblo de Mayorga es un exvoto vivo al aire libre. Todo nos habla del santo, sus monumentos, sus hombres. Emplazada en lo alto de la vega del río Cea, destaca como un palmeral de siluetas que corresponden a sus templos, casas señoriales, palomares...

            La Meóriga romana fue llamada Castroroilaz durante los siglos X y XI; destruida por Almanzor fue reconstruida y fortificada en el S.XII por el rey Fernando II. A finales del XII toma el nombre actual de Mayorga y a finales de la Edad Media fue dada al Conde de Benavente por el rey Juan II. Su enclave estratégico transforma sus tierras de cultivo en teatro de guerras como recuerdan los restos de sus murallas. Sus muros albergaron una poderosa colonia de judíos y edificios mudéjares.

            Entre otros edificios religiosos destacan la iglesia del Salvador, santa María de Arbas, santa María del Mercado, santa Marina, el convento de san Pedro Mártir, santa María de la Plaza y la ermita de santo Toribio. Al pasear por sus estrechas calles se admiran las fachadas de ladrillo decoradas con volutas y placas como la Casa del Conde o de los Pimentel. Y como elemento significativo de la arquitectura civil, testigo legendario de la justicia y de las ferias anuales de ganado es el señorial rollo del siglo XVI, junto al que se levanta un moderno monumento a santo Toribio. Por último, contemplamos los pacíficos palomares o para escuchar nostálgicas habaneras de la que Mayorga hoy es capital.

            La casa solariega donde nació el santo fue ocupada ya por sus abuelos Jorge Alfonso y Violante. Su madre, Ana de Robledo murió en febrero de 1593. En 1605 llegó desde Lima a Mayorga el hijo de Grimanesa, Antonio, a quien correspondió el mayorazgo; en 1609, Luis, que regresó a Lima y se avecindó en Quito. El primero se casó en Medina, vivió en la casa solariega y en otros lugares en los que poseía alguna finca como Villaquejida, Rioseco y Benavente. La casa estuvo habitada hasta el momento de la beatificación. Por una carta de Juan Manuel Vela, canónigo lectoral de Oviedo y natural de Mayorga, el 18-12-1726, diez días después de la canonización "se movió el piadoso pueblo de Mayorga con común asenso a la fábrica de un templo". Para ello se derribaron algunas obras en los planos de adaptación. Solicitaron del Rey el arbitrio de un impuesto extraordinario que concedió Carlos II para construir iglesia en la casa solariega. Se interpuso la gestión de la iglesia en ruina de las Dominicas dando prioridad al mismo; aun hoy se conserva el altar barroco dedicado al santo. El convento se abrió al culto público en 1707 dedicándose a santo Toribio. Una monja del convento, Antonia de Castro, obtiene de su primo sacerdote residente en Lima, Antonio Dávila, una reliquia concedida por el arzobispo-virrey Liñán y Cisneros. Se trata de una costilla montada dentro de un relicario de plata maciza blanca.

            A raíz de la beatificación se celebran grandes fiestas en Lima, Salamanca y Mayorga. Los mayorganos no se resistieron a la edificación de un templo específico para su santo. A los 7 días justos de la canonización, esto es, el 15 de diciembre de 1726, el Ayuntamiento de Mayorga se felicitaba con el Deán y Cabildo de Lima, al tiempo que el citado Lectoral Señor Vela Cabeza de Vaca y Mogrovejo les interesaba en dos grandes favores: ayuda para la construcción del templo en la casa solariega y una reliquia para el mismo.

            En 1722, cuatro años antes de la canonización, se iniciaban las obras. Sobre la cadena de lomas que sirven de mirador hacia la meseta se alzaban 4 construcciones: el Alcázar de argamasa, el monasterio de San Francisco, la parroquia de San Juan y la Casa solariega de Luis Mogrovejo. Las fiestas de la canonización se celebraron en las Dominicas y la parroquia de El Salvador.

            La Casa convertida en ermita es hoy el corazón de las fiestas en honor a santo Toribio y al que confluyen todas las arterias y venas vinculadas con el patrono de Mayorga.

            Hay que destacar en primer lugar el altar dedicado al santo con el grupo escultórico que representa a Santo Toribio confirmando a santa Rosa de Lima y que está bordeado por diferentes casetones con relieves alusivos a los momentos más destacados de su vida.

            En el recinto hay distintos cuadros que resaltan alguna de las facetas de su personalidad o su actividad. Entre ellos alguno de los milagros como el del agua, ubicado en el pueblo de Macate, departamento de Ancash. Cuentan las crónicas que el Santo "al ver que las buenas tierras se quedaron sin agua, rogó por los habitantes del lugar, e inspirado por Dios subió a una altura a media legua del pueblo. Allí, revestido de pontifical, golpeó cual otro Moisés con su báculo tres veces las rocas, y de ellas brotaron tres brazos de agua cristalina que hasta ahora da vida, verdor, lozanía a aquella región.

            Con motivo del III Centenario de la muerte del santo figura una placa en la que se recoge la presencia de los obispos de León y Palencia: Juan Manuel Sanz y Enrique Almaraz. Figura como alcalde D. Modesto Lafuente y Mellado, 23 de marzo de 1906, padre del famoso historiador D. Modesto Lafuente Ferrari.

            En las paredes del templo se guardan distintas inscripciones para recordar ilustres visitas de sus sucesores en el arzobispado de Lima como Monseñor Emilio Lisson, en 1941; el Cardenal Landázuri en 1964 y la del Cardenal Vargas Alzamora con motivo del 92, fecha en que tuvo lugar el nombramiento del Párroco de Mayorga, canónigo honorario de Lima, 2-6-1992 y se dejó como recuerdo el cuadro de María, Estrella de la Nueva Evangelización. Asimismo, figuran las del Cardenal Juan Luis Cipriani, en el 2006, con motivo del IV centenario de su muerte.

            En la sacristía hay un recuerdo del Certamen literario con motivo del 2º centenario de la canonización de santo Toribio. Junto a él había numerosos exvotos exponentes del afecto popular de Mayorga por su patrono y cuyas inscripciones son las siguientes:

 

1. Bartolomé Juárez en testimonio de gratitud y reconocimiento a Sto. Toribio por el favor que le dispensó por la cogida de un toro en el año 1881. (Vid. J. ALONSO PONGA: Los carros en la agricultura de Castilla y León. Junta de Castilla y León, Valladolid, 1994.) 

 

2. Josef Rodríguez, vecino de esta villa de Mayorga, estando desahuciado de los médicos de una flucsi de muelas se ofreció mui de veras a el glorioso Santo Toribio Alfonso de Mogrobejo por cuya intercesión sanó milagrosamente". Año de 1782.

 

3. Gabriel Fernández, niña de 11 años, se cayó de un balcón; cuando se encontraba en el aire invocó a Santo toribio, por cuya intercesión no recibió daño alguno. Sucedió este prodigio el día 30 de mayo de 1865. Agradecida la niña ha bordado este cuadro que ofrece a Santo Toribio.

 

4. Milagro patente obrado por las invocaciones de Santo toribio en el niño Anastasio Ortiz cayendo un postigo encima de él.

 

5. Este niño de cuatro años de edad, llamado Marcelino Pastrana Riol, natural de esta villa, fue objeto de la amorosa protección del glorioso Santo Toribio, el día 2 de marzo de 1953 quien al caerse desde lo más alto de esta Ermita (cuya altura es de 6,30 metros), resultó completamente ileso; caso, según dictamen facultativo, inexplicable a no ser por un milagro. Sus padres y hermanos agradecidos a su Santo Protector le ofrecen este exvoto para gloria suya e incremento de su devoción en las almas. Mayorga, 27 de abril de 1953. Firmado: Fr. Jesús Muñoz, O.F.M.

 

6. Vicenta de Vega, natural de Mayorga de Campos echando de comer a un buey, este la acometió y metiéndole un asta la sacó las tripas en cuyo momento se ofreció a Santo Toribio por cuya intercesión curó muy pronto. Mandado reproducir por su hijo Marcos Prieto en el año de 1877.

           

            Esta relación la preparé en mayo de 1995 para un trabajo del Diplomado sobre la Tradición de la Universidad de Valladolid dirigido por Según nos han referido varios mayorganos y así lo parecen confirmar los inventarios del material de la ermita el número de los exvotos era abundantísimo, en su mayoría recuerdos personales: pelo, ropa, fotos... Cuando lo visité en mayo de 1995, figuran los expresados más arriba y algún otro cuadro decorativo. Parece ser que en un momento no lejano que yo desconozco se ha visto sometido a una gran depuración y limpieza.

            El mayorgano J. Carrera en sus Notas adicionales a la biografía (de Santo Toribio), tras referir que la Sagrada Congregación de ritos aprobó más de 30 milagros concluye:

 "Omito los que tienen lugar diariamente entre sus paisanos, lo mismo en pasados tiempos que en los presentes, de cuyo testimonio auténtico responde la tradición a la vez que las señales en objetos y cuadros pendientes de los muros interiores de su santa y venerada Ermita".

            Podríamos decir que algunos biógrafos mayorganos como el agustino Francisco García conciben su obra como un exvoto escrito para agradecer favores recibidos del santo:

" Me impulsa también a publicar este librito el ansia de contribuir, en la medida de mis fuerzas, al esplendor de las fiestas centenarias; el entusiasmo y el cariño que me inspiran el dulce y melancólico recuerdo de mi tierra, la continua memoria del hogar y la devoción al santo de mis primeros y más ardientes amores, devoción infundida en mi alma por la solicitud y el cariño de mis queridos y cristianos padres" Obra evangelizadora de Santo Toribio Alfonso Mogrovejo. Madrid, 1926. p.13-14.

           



[1] Vid. M. CANO HERRERA: Exvotos y promesas en Castilla y León pp. 391-402 y G. GARCÍA-M.ª. MARTÍN Religiosidad popular: exvotos, donaciones y subastas pp.353-369 en C. ÁLVAREZ SANTALÓ y otros: "La religiosidad popular", T.III. Anthropos, Barcelona, 1989.

 

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