TAMAYO, P. Manuel Toribio y León. Vidas y caminos paralelos (CDSCO, Lima, 2026, 112 pp) Peticiones: Tel. 4017527
Tuve la suerte de presentar la obra en el marco de la cena benéfica pro fondos de la proyectada película sobre Santo Toribio Mogrovejo con la productora GOYA y les comparto lo fundamental de mis palabras para animarlos a leer, comprar y difundir esta sencilla pero magnífica obra. La recomiendo vivamente como guía práctica para preparar la visita del Papa León al Perú. Les comparto al final el artículo del propio autor en OMNES donde resume y motiva lo que hoy podemos gozar totalmente https://www.omnesmag.com/actualidad/leon-xiv-santo-toribio-mogrovejo/
Vidas paralelas es una famosa colección de biografías de personajes ilustres de Grecia y Roma escrita por el filósofo e historiador griego Plutarco entre finales del siglo I y principios del siglo II d. C.
- La obra agrupa a los personajes en pares (un griego y un romano con vidas o profesiones similares) para compararlos. Contiene cerca de 50 biografías en total distribuidas en parejas y algunos perfiles individuales. Incluye parejas célebres como Alejandro Magno y Julio César o Teseo y Rómulo.
- Objetivo Moral, Plutarco prioriza la psicología y la moral de los personajes por encima del rigor histórico estricto. Buscó ofrecer modelos de virtud y vicio para guiar la conducta del lector. Incluyó anécdotas y detalles de la infancia o educación para revelar la naturaleza humana de los líderes.
Lo mismo sucede en la primera biografía sobre Santo Toribio de León Pinelo en la que nos comparte hasta 40 detalles de vidas paralelas con san Carlos Borromeo
TORIBIO Y LEÓN VIDAS Y CAMINOS PARALELOS del P. Manuel Tamayo sigue esta senda de vidas paralelas. Cuenta con el prólogo e introducción de dos obispos: Monseñor Josemaría Ortega Obispo Dimisionario de Juli y Mons. Salvador Piñeiro
Las vidas de Santo Toribio de Mogrovejo y del Papa León XIV trazan un puente espiritual e histórico extraordinario que conecta el siglo XVI con el presente. A pesar de los cuatro siglos que separan sus respectivas épocas, ambos líderes encarnan una misma visión eclesial: la del pastor misionero que abandona su tierra natal para encarnar el Evangelio en culturas ajenas, asumiendo la defensa de los más vulnerables y la renovación estructural de la Iglesia.
Mientras que Santo Toribio dejó la comodidad de las cortes españolas para adentrarse en los agrestes caminos del Virreinato del Perú, el Papa León XIV (Robert Francis Prevost) partió desde los Estados Unidos para entregar décadas de su vida al servicio pastoral en suelo peruano, particularmente en la Diócesis de Chiclayo. Este paralelismo no es una mera coincidencia cronológica, sino una profunda sintonía espiritual y metodológica. Ambos hicieron de la "cercanía al pueblo" su bandera, aprendiendo las lenguas nativas, recorriendo las periferias geográficas y promoviendo una Iglesia de "pies en la tierra y corazón en el cielo". Como se cantó en España para “alzar la mirada” y como reza el lema del Perú “para abrir el corazón”
El estudio de estas vidas paralelas se articula bajo tres ejes fundamentales que estructuran este análisis:
- La inculturación y la misión itinerante: El desprendimiento absoluto de sus patrias para desgastar la vida recorriendo caminos —a mulo en el siglo XVI o en misiones modernas— con el único fin de llevar el mensaje de Cristo.
- La reforma e institucionalidad con rostro humano: El celo de Santo Toribio en los sínodos limenses y la labor de León XIV en el Dicasterio para los Obispos, buscando siempre que las leyes eclesiásticas sirvan a la justicia y no a la burocracia.
- La opción preferencial por los pobres: El combate frontal contra los abusos de las estructuras de poder de sus respectivos tiempos, asumiendo el costo político de defender la dignidad humana.
En definitiva, explorar la conexión entre el gran organizador de la Iglesia en América del Sur y el Sumo Pontífice nos permite comprender que el modelo de santidad y liderazgo toribiano no es una pieza de museo, sino un mapa de ruta vivo y vigente para los desafíos de la Iglesia universal de hoy.
La profunda sintonía pastoral que compartieron en este territorio norteño se agrupa según la IA bajo tres dimensiones fundamentales:
- El barro de las misiones y la cercanía:
- La mesa compartida y la identidad local:
- El amparo a los vulnerables en el desierto:
Este arraigo quedó sellado ante los ojos del mundo cuando, apenas elegido Pontífice en el balcón de la Basílica de San Pedro, el Papa León XIV dirigió sus primeras palabras en español para enviar un emotivo saludo a su querida e inolvidable Diócesis de Chiclayo
Semejanzas históricas, culturales, teológicas, geográficas, y, sobre todo, pastorales, uno en siglo XVII y el otro del siglo XXI. Aunque vivieron etapas diferentes. Ambos tienen la misión de guiar a la Iglesia con un fuerte carácter misionero y de cercanía con el pueblo peruano, en concreto Lima 7 y Chiclayo. Él murió en Zaña y el otro fue Obispo de Chiclayo
Índice de la obra:
Introducción . 11
I. Perfil de Buen Pastor 13
II. Modos de ser parecidos .. 17
III. Pastores peregrinos .. 21
IV. Lenguaje de la Caridad ....... 31
V. Labor Pastoral con las personas vulnerables .... 39
VI. Promoción humana y cristiana 45
VII. Formación doctrinal en el Perú .. 57
VIII. Conocían muy bien a cada persona ........ 77
IX. Hacen falta santos . 93
X. Hermanamientos y puentes ...... 99
Acción de gracias ... 105
Bibliografía .... 109
Me sorprende el gran parecido con el decálogo de la CARTA DEL SANTO PADRE LEÓN XIV A LOS OBISPOS LATINOAMERICANOS Y DEL CARIBE OBISPOS DE AMÉRICA, SEAN SANTOS COMO SANTO TORIBIO CON MOTIVO DEL TERCER CENTENARIO DE LA CANONIZACIÓN
DE SANTO TORIBIO DE MOGROVEJO En ella quisiera contemplar su ministerio a la luz de un signo que nos remite al origen mismo de nuestra misión: la recepción del obispo en su iglesia catedral. Un rito semejante se prevé para la visita pastoral a una comunidad, como si la Iglesia quisiera conducir al prelado, una y otra vez, al significado de aquella primera entrada. Lo que la liturgia expresa en unos pocos gestos, el Apóstol de los Andes lo fue haciendo vida a lo largo de sus años de pastor. La mejor manera de honrar su memoria será dejarnos interpelar por el modo en que vivió el ministerio que también nosotros hemos recibido, e imitarlo.
- El rito comienza en la puerta de la catedral. Allí el nuevo obispo es recibido por la Iglesia a la que ha sido enviado. Llega a una comunidad que lo precede, que ha recorrido un camino de fe y en la que el Espíritu Santo ya estaba obrando. Al cruzar aquel umbral, entra en una historia que no comienza con él y queda ligado, por su ministerio, a un pueblo concreto. El santo arzobispo llegó a una tierra de cuyos pueblos y culturas apenas tenía noticia.. El ministerio de un sucesor de los apóstoles exige vivir con el corazón en el cielo y los pies en el camino.
- Todavía en la puerta, el obispo recibe un crucifijo y lo besa. Toribio prolongó aquel beso a la carne sufriente del Señor en sus viajes y fatigas, al defender a los indígenas, corregir abusos y mantenerse cerca de los pobres y de quienes sufrían.
- Después, el obispo recibe el agua bendita, se asperja a sí mismo y asperja a los presentes. El gesto lo devuelve a la fuente común del Bautismo. Antes de ser pastor, es discípulo; antes de presidir al Pueblo de Dios, se cuenta él mismo entre los bautizados, hechos hijos en Cristo. La santidad del pastor no puede darse por supuesta (cf. 1 Tm 4,16). Santo Toribio pudo pedir una vida eclesial más fiel al Evangelio porque comenzó por dejarse medir por esa misma exigencia.
- El rito conduce después al obispo ante el Sagrario, donde se arrodilla y adora. El amor de Toribio a la Eucaristía se manifestó en su solicitud por acercar a todos a Jesús. Ofrezcamos a nuestros fieles tiempo y espacios para permanecer ante Él y alentemos la adoración prolongada. Estoy convencido de que la santa presencia del Señor, acogida y adorada con fidelidad, sostiene lo que nuestras fuerzas no alcanzan y abre caminos que ninguna planificación podría prever. Será su amor el que transformará nuestras diócesis.
- Tras revestirse, el obispo se acerca al altar y lo besa. Es el mismo Señor, ante quien acaba de arrodillarse, ahora contemplado como aquel que reúne a su Iglesia en torno a sí y la hace un solo cuerpo (cf. 1 Co 10,17). El santo prelado sirvió a una Iglesia inmensa y plural, esforzándose por mantenerla unida.
- Luego se dirige a la cátedra y se leen las Letras apostólicas, la bula por la que el Romano Pontífice lo ha nombrado pastor de aquella Iglesia particular. Santo Toribio comprendió bien esta responsabilidad. La recepción del Concilio de Trento, los concilios provinciales, los sínodos diocesanos y su labor catequética dan testimonio de su deseo de transmitir íntegramente la fe y hacerla accesible a quienes tenía delante.
- A continuación, se acercan el clero y los fieles para «manifestar obediencia y reverencia» [7]. Toribio veló por su formación, fue exigente en la admisión a las órdenes, visitó a sus sacerdotes y sostuvo la disciplina eclesiástica, consciente de que la vida del clero repercute en la del pueblo.
- Después del Evangelio, el obispo dirige por primera vez la palabra a su pueblo Santo Toribio hizo de su vida una predicación prolongada, y su anuncio resultaba creíble porque había permitido que el Evangelio modela primero su existencia.
- Terminados los ritos de la recepción y celebrada la liturgia de la Palabra, llega el momento de presentar la ofrenda. De este Santo Sacrificio mana la gracia de la que vive la Iglesia y por la que Cristo continúa reuniéndola y santificándola a lo largo de la historia. El obispo, como todo sacerdote, presta su voz y sus manos a Cristo, Sumo y eterno Sacerdote, que actúa por medio de su ministerio.
- La geografía espiritual de la Iglesia en América Latina está marcada por pastores que hicieron visible esta unión entre el altar y la vida. Fruto una verdadera constelación de obispos que la Iglesia venera como santos y beatos. Junto al gran arzobispo de Lima se encuentran los santos Antonio María Claret, Ezequiel Moreno, Rafael Guízar y Óscar Romero, y los beatos Juan de Palafox, Jacinto Vera, Mamerto Esquiú, Enrique Angelelli, Jesús Jaramillo y Eduardo Pironio, entre tantos otros insignes obispos. Encomendemos a Santa María de Guadalupe nuestro deseo de vivir con renovada fidelidad la misión recibida.
Gracias por la obra y particularmente con su nota final en que agradece a quienes han hecho posible su vocación, ministerio y la publicación del libro.
https://www.omnesmag.com/actualidad/leon-xiv-santo-toribio-mogrovejo/
León XIV y Santo Toribio de Mogrovejo
El papa León XIV, profundamente vinculado a Hispanoamérica y devoto del santo Toribio de Mogrovejo, se perfila como un nuevo impulsor de la evangelización con un espíritu de unidad y claridad doctrinal. Su pontificado, en el año de la esperanza, evoca la misión de los santos que llevaron el Evangelio a las periferias.
Los que están escribiendo sobre el Papa León XIV, hacen referencia a su predecesor León XIII, señalando varias similitudes que el mismo Papa ha refrendado, y que nos permite presagiar que León XIV sería el Papa de la unidad.
Resulta que este Papa es americano y con años de trabajo y experiencia en el Perú, lo que le ha permitido conocer bien la idiosincrasia de estas tierras hispanoamericanas.
A principios de este año, que es el año de la esperanza, estuve en España promoviendo la película de Santo Toribio de Mogrovejo.
Revitalizar su figura
Hace 12 años el Papa Benedicto XVI le dijo al arzobispo de Lima, ¿a ver que haces con Santo Toribio? Decía el Santo Padre que había que dar a conocer a Santo Toribio porque él era el Carlos Borromeo de América.
Efectivamente Santo Toribio trajo a las tierras americanas, y especialmente a la diócesis de Lima, el concilio de Trento, que era de la contrarreforma, para aclarar la doctrina católica de la confusión que había surgido por la reforma de Lutero.
El toque latinoamericano que tiene León XIV, lo hace muy hábil para que se produzca en este continente una reevangelización, como la que hizo Santo Toribio el siglo XVII recorriendo, a lomo de mula, con el Evangelio, el catecismo, traducido al quechua y al aimara, y con los sacramentos, el extenso territorio que le tocó, para evangelizar y confirmar, a todas las personas que podía. Fue un hombre que salió a las periferias para llevar la Palabra de Dios hasta el último rincón.
La leyenda negra
Los católicos españoles me decían hace unos meses, que había llegado la hora de los hermanamientos en Hispanoamérica, para borrar las leyendas negras, que las había tejido durante años los enemigos de la Iglesia, y que más bien había que resaltar la evangelización que hicieron los santos que predicaron en estas tierras con mucho sacrificio y dando sus vidas para que todos conozcan los evangelios y puedan vivir una auténtica vida cristiana de amor a Dios ya los demás.
Estamos en unos tiempos similares. El Papa León XIV habla de los desafíos que tenemos frente a la Inteligencia artificial y ante las ideologías que se han olvidado de Cristo y que lo tienen simplemente como un líder más y no como el Hijo de Dios.
Santo Toribio aclaró las cosas dando muchas luces a todas las personas, al clero, a las autoridades civiles y al pueblo. Su trabajo fue impresionante.
El Papa León XIV es devoto de Santo Toribio, él fue Gran Canciller de la Universidad Santo Toribio de Mogrovejo de Chiclayo.
El Camino de Santo Toribio
Hoy, quienes estamos promocionando un largometraje del santo, con “Goya Producciones” estamos fomentando, con varias universidades, que se diseñe “el camino de Santo Toribio” para las peregrinaciones, algo semejante al “camino de Santiago” en España.
Urge recristianizar nuestro continente y el mundo entero. Este papá tiene esa misión. Todos lo acompañamos con nuestra oración y una acción similar a Santo Toribio para llegar a todos con la claridad de la doctrina.
Los Caminos de Santiago y de Santo Toribio, son caminos que llevan a Dios. Los santos nos llevan a Dios y Dios nos quiere santos. Es por eso que necesitamos de los Sacramentos.
Ahora León XIV, y todos nosotros, con la intercesión de Santo Toribio y León XIII, pediremos con fuerza a San Miguel Arcángel que “arroje con su Divino poder a Satanás ya los espíritus malignos que andan dispersos por el mundo para la perdición de las almas”
En el año de la esperanza vendrán tiempos nuevos, tiempos de luz y de unidad dentro de la barca de Pedro.




