martes, enero 26, 2016

MÉTODO PASTORAL DE SANTO TORIBIO P. JAIME HORACIO LLAMAS VEGA

MÉTODO PASTORAL DE SANTO TORIBIO

P. JAIME HORACIO LLAMAS VEGA

 

Trabajo para el Curso de licenciatura LAS VISITAS PASTORALES DE SANTO TORIBIO del profesor JOSÉ ANTONIO BENITO RODRÍGUEZ, Facultad de Teología Pontificia y Civil de Lima, 2008

 

En el ejercicio pastoral de Santo Toribio de Mogrovejo podemos encontrar una verdadera cátedra de evangelización. En el presente trabajo tratamos de mostrar algunos de los principios que animaron su ministerio pastoral y que expresan un orden en su obrar que en algunos casos preserva y en otros anticipa algunas orientaciones y criterios pastorales que la Iglesia ha ido formulando a través del tiempo.    

 

Ensayamos desde aquí una presentación de los criterios que insinúan una cierta metodología en su acción pastoral: la fidelidad al Evangelio, la obediencia a la Iglesia y el diálogo pastoral.

 

INTRODUCCIÓN

 

El ministerio pastoral de santo Toribio de Mogrovejo ha sido un impulso misionero de enorme impacto para la primera evangelización de esta parte del continente americano, dejando frutos abundantes y duraderos para la Arquidiócesis de Lima, para las diócesis que de ella se desprendieron y para las diócesis sufragáneas. A pesar de los siglos transcurridos su legado ha dejado una honda huella en la historia de muchos pueblos. A la luz de su impresionante testimonio de caridad pastoral podemos enriquecer nuestro presente y aprender muchas cosas.

 

La pregunta que motiva esta breve investigación es si podemos rastrear y reconstruir a partir de sus visitas pastorales una metodología que nos sirva de referente aún hoy en tiempos de nueva evangelización. Por ello ensayamos una presentación del ejercicio ministerial del santo Arzobispo señalando algunos criterios que puedan establecer un cierto orden y sentido pastoral.

 

Siguiendo tres criterios fundamentales (fidelidad al Evangelio, obediencia a la Iglesia y diálogo pastoral) nos acercaremos a la figura y al modo de obrar de un verdadero pastor según el corazón de Cristo, del que siempre podemos aprender e inspirar nuestro esfuerzo de nueva evangelización.     

 

I.- FIDELIDAD AL EVANGELIO

 

El santo Arzobispo Toribio de Mogrovejo fue un cumplidor fiel de los "tria munera". Los tres oficios de Cristo (enseñar, santificar y regir) que fueron entregados como misión a los apóstoles nos permiten seguir el itinerario de santo Toribio en sus visitas:

 

 

1.1   LA FUNCIÓN DE ENSEÑAR: MUNUS DOCENDI

 

Predicación primera

 

Consciente de que la fe nace de la escucha de la Palabra  (fides ex auditu)[1] el santo Pastor dedicaba tiempo, en cuanto se lo permitían las circunstancias, a dar el alimento de la predicación a sus ovejas. En ocasiones llegó a lugares en los que poco o nada se sabía de Cristo y en los que nunca se había visto a un Prelado.

 

El aprendizaje de la lengua nativa y otros medios

 

Este aspecto tenía tanta relevancia que le llevó a aprender el quechua y proveer de instrumentos que facilitasen la mayor asimilación del mensaje evangélico en la propia lengua de los indígenas (catecismo), disponiendo que los sacerdotes aprendan dicha lengua o que proveyesen temporalmente de sacerdotes que conociesen ya la lengua para el ejercicio de la predicación.

 

El conocimiento de la lengua de los indígenas llegará a ser una exigencia para la ordenación de nuevos sacerdotes.

 

Además pide a los sacerdotes que prediquen con un lenguaje comprensible y adecuándose a la necesidad de los fieles. Se proveerá de un instrumento especial para ayudar a los sacerdotes a administrar mejor el sacramento de la Confesión a los indígenas (confesionario)[2].

 

1.2.   LA FUNCIÓN DE SANTIFICAR: MUNUS SANCTIFICANDI

 

Bautismo, Confirmación y Eucaristía

 

El deseo de llevar el don de la salvación a tantas almas como se le había confiado, hizo que una de las prioridades de sus visitas fuese justamente proveer a los fieles de los sacramentos, especialmente del bautismo y la confirmación. Las regulaciones respecto a este tema son constantes como puede verse en las actas de los sínodos diocesanos. Se elaboraba padrones con la relación de bautizados, confirmados, matrimonios.

 

La Eucaristía tenía un lugar de gran importancia para santo Toribio. Una de las primeras cosas que hacía al llegar a un lugar era ingresar a la Iglesia donde oraba largamente y - cuando llegaba antes de Mediodía- celebraba la Santa Misa[3].

 

Solicitud con los demás sacramentos

 

El libro de visitas indica en ocasiones el número de indios casados y los que aún no lo estaban. También se lleva el registro de aquellos que deben recibir la Confesión (hemos mencionado el uso del confesionario como instrumento para facilitar la administración de este sacramento). Existe también un instrumento pastoral para acompañar a los moribundos. La exhortación o preparación para bien morir se dirigía tanto a los indios en trance de muerte como a los que necesitasen prepararse para ello aunque no estuviesen moribundos[4].

 

La creación del Seminario y las normas que regulan la admisión de candidatos al sacramento del Orden muestran su interés por proveer a su rebaño de pastores según el corazón de Cristo.

 

"La razón por la cual el santo Arzobispo se preocupa tanto de la existencia de parroquias para que sus fieles puedan recibir los sacramentos, indica la importancia que daba al munus sanctificandi, por estar convencido de la importancia de los sacramentos y de la liturgia en general como medio de santificación, como comunicación de la salvación."[5]

 

1.3.   LA FUNCIÓN DE REGIR: MUNUS REGENDI

 

A lo largo de su ministerio episcopal santo Toribio fue conociendo cada vez más la realidad de su arquidiócesis, ya desde el comienzo con ocasión de sus entradas y visitas fue organizando y proveyendo de legislación adecuada a las necesidades de los fieles. Varios de los sínodos celebrados por santo Toribio fueron realizados en medio de sus Visitas y en ellos se percibe una serie de preocupaciones recurrentes del santo Pastor.

 

Las Visitas pastorales le permiten conocer la realidad de la diócesis y gobernar mediante instrucciones dadas in situ[6], es decir, a partir de la constatación directa de las necesidades más urgentes se van generando estructuras y un ordenamiento jurídico adecuado a las circunstancias.

 

 

2.   ENCARNACIÓN DEL IDEAL DEL BUEN PASTOR

 

Son múltiples los testimonios que presentan a nuestro santo como una verdadera imagen del Buen Pastor que presenta el Evangelio[7].

 

El santo Arzobispo de Lima vivió para sus ovejas, les dio generosamente el alimento de la Palabra de Dios y de los sacramentos, las protegió de los lobos que querían sacar provecho del rebaño (nótese por ejemplo la cuidada legislación que protege a los indios contra los abusos de algunas autoridades), conocía a sus ovejas y sus ovejas lo conocían a él (justamente a través de las visitas), murió entregando sus últimas fuerzas por el bien de su rebaño (en Saña, en medio de su cuarta visita).

 

"… Toribio, configurado con Jesús el Buen Pastor, lleva Dios a sus fieles, lleva la vida divina que dispensa mediante los sacramentos; la verdad divina que ilumina la vida humana proclamada en su tarea de evangelización; lleva el amor de Dios mediante su actitud amorosa y caritativa."[8]

 

3.   PROFUNDA UNIÓN CON DIOS COMO FUENTE DE SU ENTREGA

En medio de las largas y fatigosas tareas que realizaba, el santo arzobispo encontraba siempre tiempo para el encuentro íntimo con Dios. Era lo primero que hacía al llegar a un poblado: orar largamente en la Iglesia. Muchas veces en los largos y fatigosos caminos iba rezando y recitando las letanías que aún hoy se conservan.

 

Su generosa entrega encontraba su fuente en esa profunda vida de unión con Dios. "Sin mí no pueden hacer nada"[9], dijo alguna vez Jesús a sus discípulos. Estas palabras que nos hacen pensar en la insuficiencia humana para realizar la tarea de enormes proporciones que se encomendó a nuestro santo, a la vez nos insinúan el secreto de tan generosa entrega y de la eficacia de su ministerio: la unión con Cristo.

 

 

II.- OBEDIENCIA A LA IGLESIA

 

2.1.   LEGISLACIÓN  RELATIVA A LAS VISITAS PASTORALES

 

Es importante señalar que las visitas pastorales que realizó santo Toribio estaban respaldadas por la legislación eclesiástica precedente heredada del Arzobispo Loayza y reglamentadas en muchos de sus aspectos particulares. La experiencia misma de las visitas realizadas personalmente, y no a través de terceros, confirmaría al santo Arzobispo que tal legislación era en muchos aspectos insuficiente[10]. Sin embargo, santo Toribio conocía el ideal de Obispo que la Iglesia había formulado hacía poco con ocasión del Concilio de Trento y tenía por delante el reto de responder a ese desafío y dar cauce a ese ideal.

 

2.2.   FIDELIDAD A LAS DISPOSICIONES DE TRENTO

 

Gracias a santo Toribio la Iglesia de Lima pudo gozar de una legislación que concretaba las disposiciones del Concilio de Trento[11].

 

Según los documentos de Trento una verdadera reforma de la Iglesia debía empezar por los Obispos: de su enmienda dependían la del clero y la de los fieles. En su condición de sucesores de los apóstoles debían ejercer su misión con santidad y celo apostólico, con sabiduría y buscando el bien de los demás, sabiendo guiarles paternalmente[12].

 

En este sentido el III Concilio Limense representa un momento de gran importancia. De él se derivan valiosas disposiciones sobre las Visitas y la Instrucción para Visitadores[13]. El santo Pastor exhortó firmemente en este Concilio a los demás Prelados a realizar dichas visitas ellos mismos y no a través de visitadores, salvo casos urgentes[14].

 

"Para conservarse el buen orden y disciplina eclesiástica, el principal medio y fuerza estén hacerse bien las visitas (…) Deseando, pues, este Santo Sínodo poner remedio, en este daño tan general de esta Provincia, con el favor y la gracia de Dios, primeramente amonesta muy de veras a todos los obispos que no dejen por sus mismas personas de visitar sus distritos con verdadero afecto de padres."[15]

 

2.3.   RINDIENDO OPORTUNAMENTE CUENTAS DE SU MISIÓN

 

Las Visitas fueron un gran medio para el conocimiento, la organización y la atención pastoral de la Iglesia de Lima, santo Toribio las preparó y realizó con esmero según las disposiciones de la Iglesia, pero en más de una ocasión tuvo que rendir cuentas de su actividad tanto al Rey como al Papa.

 

Durante una de sus visitas escribe al Papa informando sobre su actividad y empeño pastoral:

 

"Después que vine de España a este Arzobispado de los Reyes por el año de ochenta y uno, he visitado por mi persona, y estando legítimamente impedido, por mis Visitadores, muchas y diversas veces el Distrito conociendo y apacentando mis ovejas, corrigiendo y remediando lo que ha parecido convenir y predicando los domingos y fiestas a los indios y españoles, a cada uno en su lengua y confirmando mucho número de gente … y andando y caminando más de cinco mil y doscientas leguas, muchas veces a pie por caminos muy fragosos y ríos, rompiendo por todas las dificultades y careciendo algunas veces yo y mi familia de cama y comida; entrando a partes remotas de indios cristianos que de ordinario traían guerra con los infieles a donde ningún Prelado ni Visitador había llegado"[16]

 

Se movió con libertad frente a la oposición de algunas autoridades, mostrando firmeza de carácter y profunda convicción de estar cumpliendo con lo que la Iglesia le pedía, pero sabiendo dar cuenta con transparencia y detalle del cumplimiento  de su deber.[17]

 

Debido a las calumnias y ataques del Virrey el santo tuvo que sufrir incomprensión y muchas críticas en agravio de su honra. Llegó incluso a recibir la reprensión del Rey, debido a que se le acusó de ser autor de un Memorial al Santo Padre. A dicha acusación respondió oportunamente:

 

"… se había dado aviso de vuestra Majestad, de Roma, cómo por mi parte se dio un Memorial a Su Santidad en que se decía que los Obispos en esas partes tenían posesión de las Iglesias sin despachárseles Bulas y que el real Consejo de Indias me impedía las visitas de fábricas y hospitales de este Arzobispado y que no tenía donde sustentar el Colegio Seminario suplicando a Su Santidad que para eso se me concediesen todos los frutos de las vacantes de las canonjías y la mitad de los frutos de los demás beneficios de este arzobispado…"[18]

 

El santo se lamenta de la mala imagen que esta falsa información había transmitido al Rey y niega firmemente haber escrito o siquiera pensado tales cosas.

 

III.- DIALOGO PASTORAL

 

3.1.   RELACIÓN CON LOS SACERDOTES

 

En los lugares en los que encontraba sacerdotes la Visita era una ocasión propicia para estrechar vínculos con ellos, para conocer sus inquietudes y necesidades. En el registro de las mismas se consignan datos relevantes sobre el estado de las Parroquias y sobre los sacerdotes que en ellas ejercían el ministerio. Con frecuencia se señala si el sacerdote sabía hablar la lengua de los indígenas o aún no.

 

Pero la Visita también era una instancia por la cual el santo pastor velaba por el buen cumplimiento de sus obligaciones y les animaba a ser pastores que buscan ante todo el bien de sus ovejas, dando la vida por ellas.

 

Hemos de señalar una vez más que para sus largos viajes pastorales nuestro santo Pastor se rodeaba de cercanos colaboradores, entre ellos varios sacerdotes; de este modo podía realizarse una labor más eficiente. Sus viajes eran ocasión para el encuentro fraterno y signo de una auténtica comunión ministerial.

 

3.2.   CONTACTO PERSONAL CON LAS OVEJAS

 

Hemos señalado anteriormente que santo Toribio exhortaba firmemente a los demás Prelados a realizar ellos mismos las Visitas, pues el contacto personal es un elemento fundamental para el bien de las ovejas y también para el Pastor.

 

En cuanto le era posible aprovechaba el tiempo que permanecía en los poblados para establecer vínculos personales con sus ovejas, aprender sus nombres, compartir con ellos, conocer directamente la situación en las que vivían, escuchar sus problemas y demandas, etc.

 

En todo momento evitaba dar la impresión de estar sirviéndose de sus ovejas y se alejaba de cualquier ostentación innecesaria. No aceptaba regalos de ningún tipo. No dejaba lugar sin visitar. No le frenaba el hecho de que se encontrase muy alejado, fuese de difícil acceso o fuese una sola persona la que le necesitaba.

 

No permanecía más tiempo del necesario en el lugar de la Visita y pagaba siempre de su propio peculio los gastos de su estadía y los de su familia[19] para no ser gravoso a nadie.

 

3.3.   CONOCIMIENTO DEL TERRENO DE EVANGELIZACIÓN

 

Las visitas toribianas fueron una instancia para llegar a un conocimiento más profundo de las condiciones geográficas y demográficas, del estado material de las parroquias, curatos o poblados, de las instituciones eclesiásticas en ellas existentes (cofradías y hermandades)[20]. En el libro de visitas sus secretarios consignaban datos detallados sobre número de habitantes, los indios tributarios, las rentas que tenía la parroquia o el número de ganado, los obrajes, las minas, etc. También las cuestiones relacionadas con los sacramentos[21]. Tan considerable es el aporte de estas visitas que a partir del registro que se conserva en el libro de las visitas se puede conocer mejor cómo era el Perú de inicios del siglo XVII: se conoce el nacimiento de cientos de pueblos y distritos, se conservan datos sobre la orografia, sobre la densidad demografica , etc.[22]

 

3.4.   RESPUESTA A SUS OPOSITORES

 

Las fatigosas visitas pastorales fueron una muestra poderosa del sentido pastoral y del absoluto compromiso de nuestro santo con su grey, sin embargo, las prolongadas ausencias de la sede limeña le trajeron fuertes críticas y oposiciones. Enfrentó las oposiciones del Oidor Ramirez de Cartagena, del Cabildo, de los virreyes Fernando Torres y Portugal y García Hurtado de Mendoza.

 

Siendo buen conocedor de sus deberes y derechos y con claridad de juicio supo dar respuesta oportuna y firme a las oposiciones que encontró de parte de sus críticos. Como Pastor fiel a su misión debe defender su derecho a realizar las Visitas y hacer respetar el derecho del rebaño a recibir la atención espiritual. Además hace respetar su buen nombre -tantas veces maltratado por sus detractores- por los canales adecuados, con prudencia y firmeza. Su preocupación era que al ser herido el pastor se dispersasen las ovejas.

 

CONCLUSIONES

 

El ministerio episcopal de santo Toribio es una verdadera muestra de profundo sentido pastoral. Este sentido se muestra especialmente en la realización de las largas visitas, que han tenido gran importancia en los tiempos de la primera evangelización de nuestro continente y cuya huella perdura hasta hoy.

 

Si bien no podemos encontrar una exposición sistemática y completa del método pastoral de nuestro santo arzobispo, concluimos que sí es posible rastrear en sus mismos escritos, en los testimonios de sus colaboradores y en el libro de las visitas unos criterios básicos que estructuran su proyecto pastoral.

 

Mirando atentamente su itinerario encontramos una lógica coherente con el Evangelio, un modo de obrar que manifiesta una auténtica fidelidad y amor a la Iglesia y una apertura al diálogo con la realidad pastoral que debía enfrentar.

 

BIBLIOGRAFÍA

 

AYUSO, María Jesús. El Catecismo limense. En: REVISTA PERUANA DE HISTORIA ECLESIÁSTICA 9, Cuzco 2006

 

BENITO, Jose Antonio. La propuesta evangelizadora multicultural de las visitas pastorales de Santo Toribio. En: Actas del Congreso Academico internacional Toribio de Mogrovejo Misionero, Santo y Pastor.  Lima 2006.

 

BENITO, Jose Antonio. Introducción al libro de visitas.

 

CARD. JUAN LUIS CIPRIANI THORNE, Santo Toribio de Mogrovejo: modelo de evangelizador, Pontificia Comisión para América Latina, Librería Editrice Vaticana 2008.

 

PUIG, Esteban. "Cartas de santo Toribio de Mogrovejo". En: REVISTA PERUANA DE HISTORIA ECLESIÁSTICA 9, Cuzco 2006.

 

RODRIGUEZ VALENCIA, Vicente. Santo Toribio de Mogrovejo. Organizador y Apóstol de Sur-América. Ediciones Jura San Lorenzo. Madrid 1961.

 

VILLEGAS, Juan. Aplicación del Concilio de Trento en Hispanoamérica. Cuadernos del Itu 3. Montevideo 1975.

 (Imagen de la Capilla del Seminario Santo Toribio, Lima)



[1] Cf. Rm 10, 17

[2] "El confesionario tenía como objeto facilitar la administración del sacramento de la penitencia a los indios. Muchas veces los curas de indios no conocían suficientemente la lengua y escuchaban las confesiones sin comprender lo que decía el indio, dando la absolución sin grandes exigencias. En este sentido el concilio recuerda a los sacerdotes, que tienen la obligación de entender lo que dice el penitente y que la confesión no es válida si el penitente no confiesa todos los pecados mortales" AYUSO, María Jesús. "El Catecismo limense". En: REVISTA PERUANA DE HISTORIA ECLESIÁSTICA 9, Cuzco 2006, p. 92.

[3] BENITO, José Antonio. "Las visitas pastorales de Santo Toribio según su libro". En: REVISTA PERUANA DE HISTORIA ECLESIÁSTICA 9, Cuzco 2006, p. 40.

[4] Cf. AYUSO, o.c., pp. 93-94.

[5] CARD. JUAN LUIS CIPRIANI THORNE, Santo Toribio de Mogrovejo: modelo de evangelizador, Pontificia Comisión para América Latina, Librería Editrice Vaticana 2008, p. 419.

[6] Ibid., p. 422.

[7] Cf. Jn 10, 1-16.

[8] CARD. CIPRIANI, o.c., p. 424.

[9] Cf. Jn 15, 5.

[10] Al tiempo de la celebración del III Concilio Limense, que fue poco tiempo después de su llegada al Perú, santo Toribio tenía una idea básica de la realidad de la Arquidiócesis. Esta visión estaba basada en lo que había visto en su mismo viaje de llegada a Lima y en una breve visita de exploración hacia el sur que realizó con el preciso propósito de informarse sobre la situación real y la problemática que habría de tratarse en el Concilio. Cf. RODRIGUEZ VALENCIA, Vicente. Santo Toribio de Mogrovejo. Organizador y Apóstol de Sur-América. Ediciones Jura San Lorenzo. Madrid 1961, p. 449.

[11] Cf. VILLEGAS, Juan. Aplicación del Concilio de Trento en Hispanoamérica. Cuadernos del Itu 3. Montevideo 1975, p. 167.

[12] Cf. Ibid., p. 80.

[13] Cf. Ibid, p. 158.

[14] Cf. RODRIGUEZ VALENCIA, o.c., pp. 447-448.

[15] III CL, Cuarta acción, Cap. 1.

[16] Relación al Papa Clemente VIII. Citada en: REVISTA PERUANA DE HISTORIA ECLESIÁSTICA 9, Cuzco 2006, p. 71.

[17] Cf. RODRIGUEZ VALENCIA, o.c., p. 480.

[18] Carta de santo Toribio al Rey del 10 de marzo de 1594. Citada en: REVISTA PERUANA DE HISTORIA ECLESIÁSTICA 9, Cuzco 2006, p. 80.

[19] Cf. PUIG, Esteban. "Cartas de santo Toribio de Mogrovejo". En: REVISTA PERUANA DE HISTORIA ECLESIÁSTICA 9, Cuzco 2006, p. 71

[20] Cf. BENITO, Jose Antonio. La propuesta evangelizadora multicultural de las visitas pastorales de Santo Toribio. En: Actas del Congreso Academico internacional Toribio de Mogrovejo Misionero, Santo y Pastor. Lima 2006, p. 120.

[21] Cf. PUIG, o.c., p. 70.

[22] Cf. BENITO, Jose Antonio. Introducción al libro de visitas, p. 23.

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