martes, abril 30, 2013

HOMILÍA DEL SUCESOR DE SANTO TORIBIO EN SU FIESTA

Homilía en Solemnidad de Santo Toribio Alfonso de Mogrovejo PDF Imprimir E-mail

Homilía del Cardenal Juan Luis Cipriani
Solemnidad de Santo Toribio Alfonso de Mogrovejo
Sábado, 27 de abril de 2013
Basílica Catedral de Lima


Muy queridos hermanos Obispos, 

Miembros de las diferentes comunidades,
Sacerdotes concelebrantes,

Hermanos todo en Cristo Jesús.

Hoy nos hemos reunido en esta Basílica Catedral, para celebrar la solemnidad del segundo arzobispo de Lima, Santo Toribio Alfonso de Mogrovejo, Patrono del Episcopado Latinoamericano. 

Es una circunstancia muy especial, en la que por primera vez en la historia de la Iglesia, el Romano Pontífice, el Papa Francisco, procede a este continente. Él nos decía el domingo pasado: "Que vuestras enseñanza sean alimento para el pueblo de Dios; que vuestra vida sea un estimulo para los discípulos de Jesucristo, a fin de que con su palabra y ejemplo se vaya edificando la casa de Dios que es la Iglesia".

El Santo Arzobispo, Toribio Alfonso de Mogrovejo, moldeó la Iglesia en Latinoamérica desde sus inicios, por ello hoy celebramos con emoción esta solemnidad, contemplamos su reliquia, porque la vida de este gran santo, misionero y pastor, fue realmente un regalo de Dios para que la semilla de la fe católica prendiera en el alma de nuestros pueblos indígenas, para que formara una nueva cultura mestiza, en la que la religión católica esté en el centro de nuestra identidad. 

Y ¿qué fue lo que hizo de este hombre una persona tan importante en la Iglesia universal?, ¿qué es lo que realmente hace a Santo Toribio un hombre misionero, pastor y ejemplar?, pues ya lo sabemos, su profundo afán de santidad.

Como hemos leído en la epístola a los Corintios: "Que la gente vea en nosotros servidores de Cristo, administradores de los misterios de Dios". Santo Toribio fue ese servidor de Cristo, ese buen pastor, ese hombre fiel que supo enseñar, santificar y guiar a los fieles con trabajo generoso e incasable, totalmente entregado a Cristo y a los hombres. Con un afán misionero que surgía de manera fuerte, de una profunda vida de piedad.

Ahí está el secreto de la Iglesia. La gran luz y la gran fuerza que ilumina y da fruto es la unión con Cristo. El que nos compensamos de esa amistad con Cristo, surge una manera de ser, de hablar, de trabajar y es Él quien deja la huella y hace que el fruto surja y permanezca.

Por eso hoy al recordarlo también queremos recordar estas palabras de Benedicto XVI: "Se comienza a ser cristiano por el encuentro con un acontecimiento, con una persona, Cristo. Únicamente donde se vea a Dios, comienza realmente la vida, solo cuando encontramos en Cristo, al Dios vivo, conocemos lo que es la vida. La santidad, esa palabra que se repite tanto y que se corre el riesgo de acostumbrarnos.

Si Cristo entra en mi alma, si yo lo dejo entrar para que ilumine mis pensamientos, le de fuerza a mis obras, me adorne con su amor, con su caridad y su cariño, pues Cristo seguirá siendo ese buen pastor que busca como en Santo Toribio: "Déjame entrar a tu vida para poseerla y así me llevas a muchos sitios", este es el juego de la gracia divina, de ese Cristo que toca la puerta de nuestras almas, esa es la respuesta libre de nuestra personal capacidad.

Cuando se encuentra Dios con cada uno de nosotros, lo dejamos entrar y somos humildes, empieza luminosa la vida de un santo. Aprendamos de Santo Toribio, esa obra inmensa que hizo por todo el territorio americano. Que hasta el día de hoy sigue iluminando la Iglesia en América Latina, porque se propuso ser santo, de su profunda amistad con Cristo saco las fuerzas para realizar con valentía y entusiasmo la gran obra de la evangelización de América.

Qué sería de nosotros obispos, sacerdotes, religiosos si no conociéramos bien la vida de Santo Toribio, para seguir sus huellas. No hay explicación humana para decir cómo pudo recorrer este territorio inmenso, cómo pudo comunicarse con todos, organizar la vida de la Iglesia, creó el seminario; las normas de la catequesis, las celebraciones litúrgicas. Tantas obras suyas que con el tiempo fueron creciendo. Ahí está la diferencia, las obras humanas pueden tener mucha luz y ruido, pero se marchitan rápido. Las obras de Dios pueden ser silenciosas y llenas de luz pero que con el tiempo crece.

Por eso, Santo Toribio de esa santidad hizo una tarea misionera, estas palabras del evangelio de San Mateo: "ir y hacer discípulos en todos los pueblos, bautizándolo en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles a guardar todo lo que nos ha mandado Cristo". Esas visitas a todo el territorio, ese desvelo para preparar bien a los sacramentos. No era un líder, era un hombre de Dios. La gente iba detrás de su amor, de su ejemplo y de su entrega sacrificada, no iban detrás de un líder, no iba con fuegos artificiales, iba caminando, pasando muchas penumbras. Por eso en nuestro corazón, con el propósito de conocerlo, de pedirle que nos ayude y también con una profunda gratitud.

Santo Toribio marca la Iglesia de Lima, la Iglesia en el Perú y América Latina. El emprendió una verdadera cruzada de defensa y promoción de la dignidad humana sin ideologías. El buscaba cada alma para llevarle a Cristo. Para bautizarlo, para llevarles un pedazo de pan, para consolarlos en su soledad, nada más ni nada menos. ¿De dónde sacaba las fuerzas?, de sus momentos de oración.

¿Y por qué la gente lo seguía con tanta emoción?, porque iba con Cristo dejando la semilla. No era él, era Cristo. Por eso la grandeza de su tarea misionera, atender a cada habitante sin ver el color de la piel, ni el nivel social, él buscaba convertirlos en hijos de Dios a través del Bautismo. 

En una ocasión se dirige al Papa Clemente VIII y le comentaba en una carta en la que dice: "Voy conociendo, apacentando a mis ovejas. Voy corrigiendo, remediando lo que ha aparecido convenir, predicando los domingos y fiestas a los indios y españoles; y confirmando muchos números de gente, caminando más de 5 mil y 20 mil leguas, muchas veces a pie, rompiendo con todas las dificultades, careciendo yo y mi familia de cama y comida". Con que sencillez le dice al Papa cómo está trabajando.

Por eso, ese desprendimiento de Santo Toribio con los más necesitados, ese afán misionero, no necesitaba dinero, iba con Dios. Como dice el Papa Francisco "un pastor con olor a oveja", pues ahí tenemos hace más de 400 años a un Pastor que buscaba a sus ovejas, que no tenía ni mañana ni noche, estaba permanentemente en esa tarea evangelizadora, sin tanta organización, entregado a los demás. Este fervor es lo que le pedimos a Santo Toribio, tenemos a Jesús para poder llevarlo a varios rincones.

También compartía el dolor de sus días. En cierta ocasión se despojó de una camisa recién estrenada para dársela a un sacerdote pobre, y ante la represión de su hermana le contestó: "le hemos dado a un pobre de Cristo". Cuántas veces repetía: "no se cansen de ser misericordiosos". Como dice el Papa Francisco: "no sientan vergüenza de mostrar ternura". Cuantas cosas vienen a nuestra memoria.

Qué ocasión más buena para que nosotros sacerdotes, miembros de la vida religiosa, gente que participa en las parroquias trabajen viendo en sus amigos ese Cristo, esa fuerza, ese amor, ese calor del que ha hecho oración. Porque el que no hace oración no tiene el corazón ardiendo y si no arde ¿qué le voy a dar?, papeles e ideas. Pero contagiar el amor exige tenerlo. Y para tenerlo hay que estar con Cristo.

Como nos ha dicho el Papa Francisco: "ayudarse unos a otros", esto es lo que Jesús nos enseña, esto es lo que yo hago con el corazón porque es mi deber, como sacerdote y obispo debo estar a vuestro servicio. Pero es un deber que viene del corazón, es algo que amo porque el Señor me lo ha enseñado. Ustedes ayúdense y así ayudándonos nos haremos mucho bien". 

Hermanos en este día de la solemnidad que nuestra madre de la Virgen María, a quien tanto quería Santo Toribio y acudía con cariño, nos bendiga, proteja la Iglesia en Latino América y que despierte en nosotros el deber de estar muy unidos al Papa, de que sienta nuestra oración, que pueda ver que toda la Iglesia lo sigue de cerca con la oración y visión. 

Santo Toribio, que reinaste con tu servicio, que te entregaste con la humildad, despierta en nuestros corazones ese afán misionero, ese afán de santidad, ese deseo de que seamos verdaderamente discípulos y misioneros.

Así sea.

lunes, abril 29, 2013

SANTO TORIBIO MOGROVEJO EN COCHARCHAS, Barrios Altos, Lima

Dos imágenes de Santo Toribio Mogrovejo en el templo parroquial de Nuestra Señora de Cocharcas,  situado en el Jr. Huánuco, en Barrios Altos de Lima. Nace en el contexto del Cercado de Lima, allá por 1571, con las reducciones del Virrey Toledo, regentada en un primer momento por los PP. Jesuitas. En 1912 y por unos 80 años se hacen cargo los Padres Claretianos, que la convierten en el corazón de sus actividades pastorales. 
La foto protegida por el vidrio está en la portada central exterior, en la calle; la siguiente figura en el lado derecho del retablo principal del templo.
He aprovechado -hoy 29 de abril del 2013- mi visita al colegio para conversar con los alumnos acerca de mi obra PERUANOS EJEMPLARES. Un día imborrable. Felicitaciones a todo el colegio por la magnífica preparación del evento.


domingo, abril 28, 2013

“Sigamos el ejemplo de Santo Toribio de Mogrovejo”, alienta su sucesor Cardenal-arzobispo de Lima, Juan Luis Cipriani

"Sigamos el ejemplo de Santo Toribio de Mogrovejo" PDF Imprimir E-mail

El sábado 27 de abril, el Cardenal Juan Luis Cipriani presidió la Santa Misa en la Basílica Catedral de Lima por la Solemnidad de Santo Toribio de Mogrovejo, Patrono del Episcopado Latinoamericano, con la presencia de numerosos jóvenes de las universidades y de los movimientos eclesiales de la arquidiócesis de Lima.

Galería de imágenes

"Aprendamos del ejemplo de Santo Toribio, que tuvo una obra inmensa por todo el territorio americano, que hasta el día de hoy sigue iluminando la Iglesia en América Latina. Él se propuso ser santo y de su profunda amistad con Cristo sacó las fuerzas para realizar con valentía y entusiasmo la gran obra de la evangelización de América", reconoció en su homilía el Cardenal Cipriani.

"Santo Toribio creó el seminario, tuvo una gran preocupación por el clero diocesano, dio las normas para las catequesis y celebraciones litúrgicas, tantas obras suyas, que con el tiempo fueron creciendo, ahí está la diferencia con las obras humanas, porque las obras de Dios son silenciosas pero con el tiempo crecen. Santo Toribio hizo de esa santidad una tarea misionera", añadió.

El Arzobispo de Lima reconoció que la vida de Santo Toribio de Mogrovejo fue un regalo de Dios para Lima, el Perú y Latinoamérica.

"Su trabajo contribuyó para que la semilla de la fe católica prendiera en el alma de nuestros pueblos indígenas, generando una nueva cultura mestiza en la que la religión católica está en el centro de nuestra identidad", señaló.

En tal sentido, reconoció a Santo Toribio como un ejemplo para todos los sacerdotes y obispos de "un pastor con olor a oveja", como recientemente a pedido el Papa Francisco a todos los sacerdotes.

"Santo Toribio fue un Pastor con olor a oveja, ahí tenemos hace más de 400 años a un pastor que buscaba a sus ovejas, que no tenía ni mañana ni noche, por vivía permanentemente en esa tarea evangelizadora, entregado a los demás", mencionó. 

"No era un líder, era un hombre de Dios, la gente iba atrás de su amor, de su ejemplo y de su entrega sacrificada. Santo Toribio emprendió una cruzada de defensa y promoción de la dignidad humana, sin ideologías, él buscaba a cada alma para llevarle a Cristo, para bautizarlo, para acompañarlos en el momento de su muerte. Y sacó todas las fuerzas de sus momentos de oración".

Finalmente, el Cardenal Cipriani exhortó a todos los fieles a seguir el ejemplo de santidad de Santo Toribio Alfonso de Mogrovejo.

"Imitemos su profundo afán de santidad. Que la gente vea en nosotros a los servidores de Cristo. Y Santo Toribio fue ese servidor de Cristo, ese buen pastor, ese hombre fiel que supo enseñar, santificar y guiar a los fieles con su trabajo generoso e incansable, totalmente entregado a Cristo y a los hombres con un afán misionero que surgía de una profunda vida de piedad", reflexionó.

"Si dejamos que Cristo entre en nuestra alma, si somos humildes, aparece luminosa la vida de un santo. Trabajen viendo en sus amigos a ese Cristo, esa fuerza, ese amor y ese calor", culminó.

En la celebración eucarística participaron numerosos jóvenes universitarios; así como jóvenes pertenecientes a los movimientos eclesiales y de las parroquias de la arquidiócesis, en el marco del Año de la Fe.

En la Santa Misa estuvieron presentes las reliquias de Santo Toribio de Mogrovejo, que el término de la celebración eucarística fueron trasladadas a su capilla en la Basílica Catedral de Lima para la veneración de los fieles.

Concelebraron con el Cardenal Cipriani, Monseñor Guillermo Abanto, Obispo Castrense del Perú; los Obispos Auxiliares de Lima, Monseñor Raúl Chau y Monseñor Adriano Tomasi OFM.; Monseñor Raimundo Revoredo CM., Obispo Prelado Emérito de Juli; así como numerosos sacerdotes de la Arquidiócesis de Lima.

sábado, abril 27, 2013

El Credo en el Perú: Testimonio de Santo Toribio

Hoy es la solemnidad del gran obispo evangelizador

Lima, 27 de abril de 2013 (Zenit.orgJose Antonio Benito Rodriguez | 219 hitos

Al conmemorarse hoy a Santo Toribio Mogrovejo, segundo arzobispo de Lima y patrono del episcopado latinoamericano, les ofrecemos un entrañable testimonios acerca del Credo en el Perú como motivación y estímulo en este Año de la Fe.

Solía decir Don Miguel de Unamuno -quien llegó a calificarse como "hereje de todas las herejías"- que sólo conocía un modo de ser católico: pensar, sentir y vivir como la Iglesia Católica. ¿Dónde se encuentra tal fórmula? En el Credo, el auténtico ADN de la Iglesia.

Santa Teresa de Jesús, consciente de los tiempos recios que le tocó vivir, testigo de cómo muchos habían apostatado de la fe de la Iglesia, pronunció al final de su vida, contenta y feliz: ¡Al fin muero hija de la Iglesia! También el santo padre de América, Toribio de Mogrovejo, aquel Jueves Santo, 23 de marzo de 1606, sabedor de que estaba a punto de emprender el viaje a la eternidad, acompañado de su capellán, Juan de Robles, y del párroco de Zaña, Juan de Herrera, recita con fervor el Credo y pide al prior agustino Fray Jerónimo Ramírez que taña el arpa, y muere cantando: ¡Qué alegría cuando me dijeron: Vamos a la Casa del Señor!

Lo que vivió en el momento definitivo y supremo de la muerte fue habitual brújula de su conducta. Les comparto tan sólo uno pero representativo gesto:  la contundente formulación del Símbolo de la Fe por su parte y los padres del Tercer Concilio Limense de 1582-1583.

.....

Era el día de la fiesta de la Asunción, 15 de agosto de 1582,  cuando se proclamó la profesión de fe –EL CREDO-, a viva voz por fieles y pastores reunidos en la Catedral de Lima. A continuación, siguiendo el ejemplo y la autoridad de los antiguos padres, el sínodo consideró necesario anteponer la profesión de fe católica, fundamento óptimo de lo que ha de ser hecho correctamente. Consecuentemente se hizo, en estos términos, la profesión de fe a viva voz de acuerdo con la costumbre de la Iglesia romana:

Creo en un Dios, padre omnipotente, hacedor del cielo y de la tierra, de todo lo visible y lo invisible, y en el señor Jesucristo, hijo unigénito de Dios, nacido de Dios padre antes de todos los tiempos, Dios de Dios, luz de luz, Dios verdadero de Dios verdadero, generado, no hecho, consustancial con el padre, por quien fueron hechas todas las cosas, que descendió de los cielos y se encarnó del espíritu santo y de la virgen María, por nosotros los hombres y por nuestra salvación, y se hizo hombre y, crucificado también por nosotros bajo Poncio Pilatos, sufrió y fue sepultado y según las escrituras resucitó al tercer día y ascendió al cielo; está sentado a la diestra del padre y vendrá otra vez gloriosamente a juzgar a los vivos y a los muertos y su reino no tendrá fin, y creo en el Espíritu Santo, señor nuestro y dador de vida que procede del padre y del hijo y que habló por intermedio de los profetas y en una santa Iglesia católica y apostólica. Reconozco un bautismo, creo en el perdón de los pecados y espero la resurrección de los muertos y la vida en el tiempo futuro. Amén.

A continuación, el metropolitano de Lima, Toribio de Mogrovejo, para manifestar su fidelidad al Papa le formula 14 cuestiones a las que los padres conciliares manifiestan su aprobación y acatamiento. Para atestiguar aún de manera más amplia y manifiesta su sincerísima fe así como su fidelísima obediencia hacia la sede apostólica y los decretos del sagrado sínodo tridentino, los padres dieron las siguientes respuestas particularizadas al ilustrísimo metropolitano que se adelantó y formuló las preguntas como sigue:

1.      ¿Creéis firmemente y reconocéis todos y cada uno de los dogmas transmitidos en la profesión de fe editada por el concilio niceno y usada por la sagrada y romana Iglesia, madre y maestra en los asuntos sagrados? Después de recitar el arzobispo íntegramente la profesión de fe, todos juntos respondieron, así creemos y reconocemos.

2.      ¿Reconocéis también que los siete sacramentos verdaderos y propios de la nueva ley, instituidos por Cristo, el supremo, a saber el bautismo, la confirmación, la eucaristía, la penitencia, la extremaunción, el orden sagrado, el matrimonio, bien que no todos para todos, son necesarios para la salvación e indestructibilidad del género humano y que otorgan la gracia, así como que es una gran injusticia y pecado que se repitan el bautismo, la confirmación y el orden sagrado? Todos respondieron, así creemos y reconocemos.

3.      ¿Aprobáis, además, y recibís los ritos y costumbres de la Iglesia católica y romana en la práctica y administración de estos sacramentos? Respondieron,  aprobamos y recibimos.

4.      ¿Sostenéis, además, y aceptáis todas y cada una de las cosas que ha definido y declarado el sacro concilio tridentino acerca del pecado original y de su justificación?Respondieron, sostenemos y aceptamos.

5.      ¿Sostenéis también que en la liturgia de la misa se ofrece a Dios un sacrificio propio, verdadero y propiciatorio por los vivos y difuntos y que en el fructífero sacramento de la eucaristía, bajo la apariencia de las formas sensibles, está contenida verdadera y realmente la sustancia del cuerpo y la sangre de Cristo salvador, una con la divinidad? ¿Y también que toda la sustancia del pan se convierte en el cuerpo y la sustancia del vino en la sangre?Respondieron, así creemos y confesamos.

6.      ¿Confesáis asimismo que en cualquier forma y en cada una de sus partes se recibe total e íntegramente a Cristo y el verdadero sacramento? Respondieron, así creemos y confesamos.

7.      ¿Sostenéis, además, firmemente que hay un purgatorio donde las almas purgan temporalmente sus castigos, son limpiadas de sus pecados y ayudadas con los ruegos y sufragios de los fieles? Respondieron, sostenemos con firmeza.

8.      ¿Reconocéis, además, que hay que honrar e invocar a los santos que junto a Cristo reinan en el cielo y que ellos ruegan a Dios por nosotros y que hay que tener en gran honra y veneración sus cuerpos y reliquias? Respondieron, así creemos y confesamos.

9.      ¿Afirmáis, además, con decisión que hay que tener en alta estima las imágenes de Cristo el supremo y de su madre la virgen María y de todos los otros santos y rendir a cada una de éstas legítimo honor y culto? Respondieron, afirmamos decididamente.

10.  ¿Sostenéis, además, que la potestad de las indulgencias fue transmitida por nuestro señor Jesucristo a la Iglesia y que su uso efectivo es utilísimo y salvífico para el pueblo cristiano? Respondieron, sostenemos.

11.  ¿Aceptáis y abrazáis los ritos y tradiciones apostólicas y eclesiásticas y las restantes observaciones y constituciones de la santa Iglesia romana? Respondieron, aceptamos y abrazamos.

12.  ¿Aceptáis también las sagradas escrituras con la interpretación en que coincidieron de manera unánime los padres y con el sentido que siempre sostuvo y sostiene la santa madre Iglesia, a la que compete dar un juicio acerca del verdadero sentido e interpretación de las sagradas escrituras? Respondieron, aceptamos.

13.  ¿Reconocéis, además, que la santa Iglesia católica y apostólica es la madre y maestra de todas las Iglesias y juráis verdadero sometimiento y obediencia al romano pontífice y sucesor vicario de Cristo? Respondieron, reconocemos y prometemos.

14.  ¿Aceptáis también todo lo definido por los sacros cánones y los concilios generales legalmente realizados y, especialmente, todo lo decidido, definido y declarado por el concilio tridentino que se celebró últimamente? ¿Condenáis, además, y anatematizáis todo lo que le sea contrario y a los herejes condenados por la Iglesia, particularmente todo lo condenado y anatematizado en el mismo concilio tridentino? Respondieron, aceptamos, anatematizamos y detestamos lo contrario, así como a todos los herejes.

* José Antonio Benito es historiador y director del Instituto de Estudios Toribianos de Lima

Para conocer más: ietoribianos.blogspot.com/

(27 de abril de 2013) © Innovative Media Inc.

lunes, abril 22, 2013

ESPINOZA SORIA, Miguel Ángel. La catequesis en Fray Luis Jerónimo de Oré, ofm. Un Aporte a la Nueva Evangelización”

ESPINOZA SORIA, Miguel Ángel

La catequesis en Fray Luis Jerónimo de Oré, ofm. Un Aporte a la Nueva Evangelización"

Provincia Misionera de San Francisco Solano del Perú, Lima, 2012, 319 pp

 

Saludamos con gozo esta tesis de licenciatura que se publica porque –además de sobrarle méritos para ello- cuenta con el apoyo de la familia franciscana en el Perú. Hay que comenzar destacando, en este sentido, la valiosa presentación del ministro provincial de la Provincia Misionera "San Francisco Solano del Perú", Fray Mauro Vallejo, quien resalta tanto la trascendencia del evangelizador Oré como el buen hacer del autor Espinoza así como el tiempo propicio de este Año de la Fe, "que puede inspirar nuestros presentes afanes por ser fieles a nuestra misión evangelizadora, como nos pide Jesucristo, como nos anima Francisco" (p.X).

 

El autor manifiesta una gran audacia al atreverse con asunto tan ambicioso y que, en realidad, podría convertirse –con fuentes primarias- en tesis doctoral. La persona central de la obra, Luis Jerónimo de Oré (1554.1630), cobra un brío especial por la semblanza ofrecida (franciscano ayacuchano, ordenado sacerdote por Santo Toribio, obispo de La Imperial, Chile), y por su gigantesca tarea evangelizadora y catequética, que le convierten en un auténtico pionero y paradigma de la evangelización inculturada, referente obligado para el desafío planteado en Aparecida de formar discípulos y misioneros idóneos.

 

La obra ofrece mucho más de lo que en sí señala el título, ya que se le podría añadir a "la catequesis en Fray Luis Jerónimo de Oré y la Nueva Evangelización" algo así como "en el marco de la historia de la catequesis y del proceso evangelizador del Perú. En este sentido, me parece de gran valor el dominio preciso de términos y conceptos de diversas disciplinas: historia, antropología, filosofía y teología. De igual manera, resulta interesante el conocimiento de la lengua castellana, en paralelo con el quechua, y el inglés, logrando armonizar identidad cultural y globalización, un desafío permanente de la nueva evangelización.

 

Luis Jerónimo de Oré -convencido de la sensibilidad estética del alma andina y su predilección por la música-, compone en quechua siete cánticos de la Doctrina Cristiana y crea una escuela en cada pueblo de indios con el fin de evangelizar a través de una atractiva catequesis. El objetivo de valorar el aporte franciscano a la evangelización del Perú se logra con creces, a través de la presentación de la fundamentación bíblica y del magisterio de la Iglesia, así como de la creatividad catequética de Oré.

 

El libro se articula en tres apartados, el primero referido a su catequesis y la magna obra "símbolo cahtolico indiano" (1598) en el que da una completa biografía del personaje así como una presentación de su escrito, abriéndonos a su estructura y su contenido teológico, catequético, devocional, antropológico. El segundo se centra en la explicación y comentario del contenido teológico de los siete cánticos, así como la versión trilingüe (latín, castellano y quechua) del texto: Trinidad, Creación, el Hombre y la Redención, la Encarnación de Cristo, la creación del hombre y la vida de Jesucristo, la pasión y muerte de Jesucristo, desde la resurrección y ascensión de Cristo hasta Pentecostés y parusía. El tercer capítulo se centra en el aporte catequético a la nueva evangelización: el enfoque bíblico, trinitario-cristocéntrico, el sentido de pertenencia eclesial, la necesaria formación doctrinal antes del Bautismo, el conocimiento de la realidad peruana, el uso privilegiado de nuevos métodos como la música y el canto litúrgico, el cultivo de la lengua nativa, el protagonismo del sacerdote unido al de los colaboradores laicos como los "niños cantores más hábiles y entrenados", la necesaria versatilidad para los distintos recintos celebrativos y el uso de todos los medios de comunicación social.

 Es evidente que estamos ante una magna investigación, no sólo en cantidad sino también en calidad. Considero que se ha logrado un trabajo coherente, bien estructurado y que muestra en su autor las capacidades y competencias del historiador, del teólogo y del catequeta.

 

José Antonio Benito Rodríguez

 

Prelatura de Chota: apuntes para su historia. Emiliano A. Cisneros Martínez, oa

 

Prelatura de Chota: apuntes para su historia

 

Emiliano A. Cisneros Martínez, oar[1]

Antecedentes

La Prelatura de Chota ha estado conformada desde su creación en 1963 por las provincias civiles de Chota y Cutervo, del departamento y región de Cajamarca. Antes de esta fecha ambas han formado parte de diócesis más antiguas y extensas. Pertenecieron desde los tiempos de la evangelización fundante a la diócesis de Lima, creada en 1541. Como parte de ella fueron visitadas por Santo Toribio de Mogrovejo a fines de 1596 en su segunda visita pastoral. Pasan a formar parte de la de Trujillo cuando se crea ésta en 1577. Martínez de Compañón las visita como parte de su jurisdicción y deja preciosos datos de ellas en su monumental obra Trujillo del Perú. Hay constancia también, entre otras, de la visita del obispo de Puno Ismael Puirredón en su condición de administrador apostólico de la diócesis trujillana. Entrado el siglo XX, en 1908, son parte de la nueva diócesis de Cajamarca y, más adelante, en 1956, pasarán a la recién creada de Chiclayo, recibiendo de ellas las visitas de sus pastores.

La vida de las comunidades cristianas de estas provincias es muy similar a la de la mayoría de los territorios del Perú: parroquias extensas, no muy pobladas, no raramente carentes de sacerdote, con predominio de la pastoral centrada en el culto, las fiestas patronales y las devociones populares, particularmente de la Navidad, Semana Santa, santa Cruz, Santísima Virgen María en sus diversas advocaciones y algunos sacramentos, el bautismo principalmente.

Hasta la época de la independencia fue importante la presencia de religiosos en las parroquias. El agustino Juan Ramírez es considerado fundador de los pueblos de Cutervo, Chota, Huambos, Querocoto y Cachén (Miracosta). En ellos misionó junto con su hermano de hábito el padre Diego de Aguilar, durante un breve período del siglo XVI, según el testimonio autorizado de Antonio de la Calancha. Los mercedarios tuvieron a su cargo, hasta las desamortizaciones que siguen al proceso independentista, las doctrinas de Huambos, Cutervo y Sócota, y los franciscanos atendieron la doctrina de Chota con sus anexos, entre ellos Tacabamba. Después de la independencia y hasta 1940 el clero diocesano ha tenido a su cargo la totalidad de las parroquias, no siendo raras las visitas y recorridos misioneros de los franciscanos de Cajamarca. En los años cuarenta del siglo pasado llegan los agustinos recoletos para atender las parroquias de Chota y Cutervo.

Estas parroquias más las de Pimpincos, Sócota, Tacabamba, Querocotillo, Huambos, Llama y Lajas eran las existentes al momento de la creación de la Prelatura. Con anterioridad lo habían sido también los pueblos antiguos de Pión, Cachén (Miracosta) y Cujillo.

Creación de la Prelatura de Chota

La Orden de agustinos recoletos, presente en Cutervo  y Chota desde los años 1940 y 1945 respectivamente, juega un papel de primer orden en la creación de la Prelatura. Cuando la Santa Sede, dentro de un proyecto más amplio, decide crear una nueva jurisdicción eclesiástica en el departamento de Cajamarca, y más en concreto en las provincias de Chota y Cutervo, se dirige al prior general de dicho instituto religioso exponiéndole sus planes y consultándole sobre la disposición de la Orden para hacerse cargo de la jurisdicción a crearse. Estos contactos se inician a fines del año 1961. En los primeros meses del año siguiente ya hay una respuesta favorable y un año después, el 7 de abril de 1963, se publica la constitución apostólica Pontificale munus por la que se crea la Prelatura nullius de Chota. Su territorio lo formarán las provincias civiles de Chota y Cutervo, pertenecientes hasta ese momento a la diócesis de Chiclayo. En la misma fecha, por la bula Quoniam homines, se nombra al padre Florentino Armas Lerena, de la Orden de agustinos recoletos, como primer prelado, sin carácter episcopal. Como sede catedralicia se le da la iglesia parroquial dedicada a Todos los Santos, en la ciudad de Chota.

La ejecución de la bula de creación y la toma de posesión canónica por el prelado tienen lugar el día 7 de julio en la iglesia catedral de Chota, siendo monseñor Luis Sánchez-Moreno, a la sazón obispo auxiliar de Chiclayo, el encargado de dar cumplimiento a las disposiciones pontificias.

La vida de la Prelatura

a) Labor pastoral

Tiene lugar la creación de la Prelatura en tiempos de cambio. A la explosión demográfica de fines de los cincuenta y comienzo de los sesenta acompañan las crecientes inquietudes sociales, sobre todo entre profesionales y estudiantes, la multiplicación de los centros educativos en sus diversos niveles, la apertura de las vías de comunicación con el resto del país con el consiguiente aumento de la movilidad humana y, desde el punto de vista eclesiástico, la escasez de sacerdotes en una sociedad en acelerado crecimiento demográfico. Son también los años del concilio Vaticano II.

La labor pastoral que se ha de desarrollar tendrá que seguir los cauces señalados por los documentos conciliares. La va a favorecer la llegada de sacerdotes jóvenes abiertos a las novedades conciliares. Poco a poco y no sin dificultades se va a ir haciendo la transición desde los moldes tradicionales de las décadas y aun siglos anteriores a los nuevos pautados por la asamblea conciliar. Del individualismo parroquial se irá pasando a una pastoral de conjunto que tomará más fuerza a partir de 1975.

En las comunidades rurales se viene imponiendo una espiritualidad nueva de la mano de la devoción al Sagrado Corazón de Jesús, cuyas manifestaciones más palpables son la celebración de los primeros viernes, que congrega a  multitudes cada vez mayores en los templos parroquiales, y la participación en los sacramentos de la eucaristía y el perdón. Con el ejemplo de éstos y la actividad pastoral que comienzan a desarrollar en su medio, bajo la guía y orientación de los sacerdotes, se va a ir produciendo un notable resurgir de vida cristiana auténtica que atrae a otros muchos e impacta en las ciudades y pueblos.

La Orden de agustinos recoletos, a la que se le confía el dar vida plena a la nueva jurisdicción, aporta un buen número de sacerdotes jóvenes que con entusiasmo y sacrificio recorrerán todos los caminos de la Prelatura, visitando las comunidades, atendiendo a los enfermos, organizando la catequesis de niños y adultos  e impulsando la construcción de capillas en todos los lugares. Era un nuevo estilo, un modo nuevo de presencia y de hacer Iglesia, que iba encontrando acogida entre los sencillos.

La respuesta de los pueblos y ciudades a la acción pastoral de la Iglesia ha sido algo más lenta, pero también ha ido mejorando. Grupos apostólicos y movimientos eclesiales han dejado sentir su influjo benéfico. Ahí están la Legión de María, el movimiento de retiros parroquiales "Juan XXIII", grupos carismáticos, el trabajo con docentes, las escuelas de padres…

Desde 1975 ha habido una pastoral de conjunto programada por sacerdotes, religiosas y laicos, con la animación de un consejo de pastoral que ha contribuido en buena medida a que la acción pastoral respondiera a las necesidades del momento.

b) Los obispos

Cinco han sido los obispos con que ha contado la Prelatura en estos cincuenta años, todos ellos miembros de la Orden de agustinos recoletos. Se explica esto en razón del compromiso asumido en su momento por dicho instituto religioso ante la Santa Sede y por la confianza mostrada por ésta en el desempeño de los miembros de aquella.

Monseñor Florentino Armas Lerena fue el primer prelado. A él le tocó organizar, siquiera fuera de manera elemental, la curia prelaticia. Comenzó sin nada, acogido en la casa parroquial de Chota. Con su empeño y diligencia construyó la casa episcopal que, durante varias décadas, fue también seminario diocesano. De su celo apostólico son expresión las visitas pastorales que le llevaron hasta los últimos rincones de la jurisdicción, la promoción y animación del movimiento del apostolado de la oración, la provisión de sacerdotes en todas las parroquias existentes, la creación de la parroquia de Santo Tomás y el interés por las vocaciones. Con él llegan dos comunidades religiosas femeninas. En 1967 es promovido a la dignidad episcopal, siendo ordenado por el cardenal Juan Landázuri en la iglesia de Santa María Magdalena, de Pueblo Libre, Lima. El papa Pablo VI le aceptó la renuncia al gobierno pastoral de la Prelatura en 1976. Falleció en Lima en 1979. Sus restos descansan en la catedral de Chota.

Monseñor José Arana Berruete fue nombrado administrador apostólico en 1976 y posteriormente ordenado obispo en Chota, en 1979, por el nuncio apostólico Mario Tagliaferri. Con él toma cuerpo la formación de aspirantes al sacerdocio y se afianza el programa de formación de catequistas. Bajo su pastoreo son ordenados los doce primeros sacerdotes diocesanos que pronto asumirán la responsabilidad pastoral en varias parroquias. Falleció en Lima en 1992 siendo enterrado en la catedral de Chota.

Monseñor Emiliano Antonio Cisneros Martínez fue ordenado obispo por el beato Juan Pablo II en la Basílica Vaticana el 6 de enero de 1994. Asume el gobierno de la Prelatura en febrero del mismo año y permanece en el cargo hasta mayo de 2002. En estos años se da inicio al plan pastoral de renovación diocesana, se construye un nuevo seminario, se ordenan once nuevos sacerdotes, vuelven a contar con sacerdote permanente las parroquias de Santo Tomás, Santo Domingo de la Capilla y Llama, se crean las parroquias de Paccha y Santa Rosa (Chota), el presbiterio se abre a la cooperación interdiocesana con el envío de dos sacerdotes a la diócesis de Cajamarca, se inicia la primera fundación de contemplativas (clarisas), y se abren nuevas casas de religiosas en Tacabamba y La Ramada. Entre 2000 y 2002 atiende también la diócesis de Chachapoyas como administrador apostólico. Asume como obispo residencial de dicha diócesis en mayo de 2002.

Monseñor José Carmelo Martínez Lázaro fue nombrado obispo prelado en 2002, siendo ordenado en Chota por su antecesor. Con anterioridad (1992-1994) se había desempeñado como administrador apostólico tras el fallecimiento de monseñor José Arana. En este período llegan las misioneras agustinas recoletas a Cochabamba. Durante su breve pontificado en Chota vienen las Siervas de Jesús y se afianzan los proyectos que venían floreciendo: vocaciones, nuevos sacerdotes, catequistas, Cáritas diocesana, nuevos movimientos…

Monseñor Fortunato Pablo Urcey sucede al obispo José Carmelo Martínez en 2006, tras un año de administración diocesana del P. Fernando Vásquez Idrogo. Fue ordenado en Chota por monseñor Emiliano A. Cisneros. Con él se afianzan todos los campos de la actividad pastoral, educativa y de promoción social en la Prelatura y se amplía la presencia de comunidades religiosas. El florecimiento vocacional y el aumento del número de sacerdotes le permiten apuntalar firmemente los equipos sacerdotales de todas las parroquias y prestar la colaboración de algunos de ellos a otras jurisdicciones. Su servicio pastoral es un capítulo abierto y, seguramente, dará muchos frutos en el futuro inmediato.

c) Las vocaciones

Cuando se crea la prelatura de Chota había varios seminaristas, procedentes de Chota y Cutervo, en el seminario de la diócesis madre: Chiclayo, pero aquello pronto quedó en nada. No fueron buenos aquellos años para las vocaciones al sacerdocio. Los primeros aspirantes que ingresan al seminario construido en Chota tampoco prosperan y habrá que aguardar tiempos mejores. Éstos fueron preparados por el trabajo de algunos sacerdotes pioneros en Sócota y Querocoto. Cuando la experiencia de Sócota tome cuerpo con un buen número de aspirantes que cursan los estudios secundarios, se hará necesario un ambiente más amplio y apropiado para la acogida y atención de los jóvenes que año tras año manifiestan su deseo de acceder al sacerdocio. Será entonces cuando reabra sus puertas el seminario de Chota para acoger a los aspirantes de Sócota y a otros que comienzan a tocarlas.

Para ese momento ya están llegando a la meta algunos que han seguido su formación en el seminario de Chiclayo. Desde 1976 en que inicia sus estudios propiamente seminarísticos el primer aspirante hasta la actualidad siempre ha habido nuevos ingresos. Y desde 1983 en que se ordena el primer sacerdote, prácticamente todos los años ha habido ordenaciones sacerdotales. Es una gran bendición de Dios sobre la Prelatura y nos queda el deseo y la esperanza de que la bendición siga siendo generosa.

En 1999 se inaugura un nuevo seminario dedicado a san José, quedando el anterior local exclusivamente para residencia del prelado y centro diocesano de pastoral.

Al mismo tiempo que han florecido las vocaciones al sacerdocio diocesano, también lo han hecho las vocaciones a la vida consagrada, sobre todo femenina. Las comunidades presentes en la jurisdicción y otras que han llegado promoviendo las vocaciones para sus respectivos institutos han encontrado aquí un campo particularmente preparado para el surgimiento y afianzamiento de estas vocaciones. En la actualidad son varias las congregaciones religiosas que cuentan con miembros nacidos a la fe en esta Iglesia particular.

La renovación de la vida cristiana en las familias y comunidades cristianas ha favorecido esta floración de respuestas a la llamada del Señor.

d) Los sacerdotes

El fruto del trabajo de promoción y formación de vocaciones son los sacerdotes. Hubo que esperar diecinueve años para tener la primera ordenación. A partir de 1983 las ha habido todos los años. Ello ha permitido que los sacerdotes diocesanos asuman la responsabilidad pastoral de casi todas las parroquias, más la atención a las que no contaban con sacerdote residente y la creación de otras nuevas.

Esta gozosa realidad y el espíritu misionero que los prelados han querido que estuviese presente en los sacerdotes y en el desempeño de su ministerio ha hecho posible la cooperación sacerdotal con otras iglesias particulares del país, como las diócesis de Cajamarca, Chiclayo, Chachapoyas y el Vicariato castrense.

Algunos sacerdotes han tenido la oportunidad de realizar estudios superiores en universidades o institutos eclesiásticos del extranjero para poder servir mejor a la Iglesia.

e) Las comunidades religiosas

La vida religiosa consagrada ha estado presente en la Prelatura desde sus inicios.

Los agustinos recoletos estaban presentes en la región desde los años cuarenta. En 1940 se hacen cargo de la parroquia de Cutervo y en 1945 de la de Chota. En la atención de estas parroquias se les había  encargado temporalmente el cuidado pastoral de las de Sócota, Pimpincos, Tacabamba y Lajas. La creación de la Prelatura no se comprende sin una relación muy directa a su presencia y acción en los años transcurridos y su compromiso de futuro. Desde 1963 hasta entrada la década de los ochenta casi todo el peso de la labor pastoral ha descansado sobre ellos. A su cargo han estado las parroquias de Chota, Cutervo, Sócota, Pimpincos, Huambos, Tacabamba, Querocotillo, Llama, Lajas, Santo Tomás, Cochabamba y Santo Domingo de la Capilla.

Con el surgimiento del clero diocesano han ido entregando paulatinamente las parroquias hasta quedarse únicamente con la de Santa Mónica, en Chota, de reciente creación.

La de esclavas del Sagrado Corazón de Jesús era la única comunidad religiosa femenina presente en la jurisdicción en 1963 y su fundación en Chota era reciente (1961). Dedicadas principalmente a la enseñanza en todos los niveles han contribuido de manera muy importante en diversas actividades pastorales.

Después de la creación de la Prelatura han llegado las religiosas de santa Dorotea que estuvieron en Cutervo durante veinte años (1964-1983); las religiosas de la Virgen del Pilar y Santiago apóstol que, llegadas en 1975, fundan en Llama y después en La Ramada (2000); las concepcionistas franciscanas de Copacabana (1984-89), que asumen el trabajo docente dejado por las doroteas en Cutervo; las dominicas docentes (1990), que continúan el dejado por las franciscanas concepcionistas; las misioneras agustinas recoletas (1994), que se establecen en Cochabamba; las misioneras de Jesús Sacramentado y de María Santísima (2000), en Tacabamba; las clarisas (2000), primera comunidad contemplativa de la Prelatura, cuyo monasterio está en Chota; las siervas de Jesús (2003), en Chota; los clérigos de san Viator (2006), en Cutervo; las hermanas de la Presentación de la Virgen María al templo (2012), en Santo Tomás, y las Hermanas de los pobres, en Querocoto (2012). Cada una de estas comunidades, desde la peculiaridad de su carisma, ha embellecido el rostro de la Iglesia que peregrina por los caminos de Chota y Cutervo.

Otro dato a tener en cuenta es el elevado número de jovencitas que han ingresado a la vida consagrada, tanto en las comunidades afincadas en la Prelatura como en otras más que se han acercado a estos pueblos en la promoción de sus respectivos carismas, y ahora sirven a la Iglesia en varios continentes.

f) Los laicos

El concilio Vaticano II puso sobre la mesa el papel de los laicos en la Iglesia. Antes del concilio los laicos eran considerados más como  receptores que actores de la misión de la Iglesia. Poco a poco las cosas han ido cambiando. En la vida de la Prelatura los laicos han jugado un papel importante en estos cincuenta años. Con laicos campesinos se inició el movimiento del apostolado de la oración que trajo renovación de vida cristiana a muchas familias y comunidades rurales. El testimonio de vida y el dinamismo misionero que les caracterizó contribuyeron a este logro. Estos cristianos y comunidades han sido la cantera de la que han salido los miles de catequistas que han llevado a cabo una importante labor de animación pastoral, evangelización y, en menor escala, de promoción humana. La calidad de vida cristiana de muchas comunidades aconsejó la conservación del Santísimo en un número creciente de capillas rurales y la autorización a algunos laicos para su distribución en las celebraciones dominicales.

Para atender las necesidades de su formación se implementó a partir de 1975 un programa de formación de catequistas que, atendiendo aspectos concretos como la experiencia religiosa, la adquisición de conocimientos y el compromiso comunitario de los participantes, se ha ido desarrollando a lo largo de estas décadas con abundantes frutos. Son muchos los cursillos realizados, sobre todo en Chota, Cutervo y Sócota, y centenares los laicos que han pasado por esta escuela de formación cristiana para después compartir en sus comunidades sus conocimientos y vivencias de la fe. Cada comunidad tiene bien grabados en su recuerdo los nombres de quienes dieron el primer impulso a una vida cristiana más consciente y comprometida.

Otras personas, asociadas a grupos como la Legión de María, el movimiento "Juan XXIII", carismáticos, juveniles… o integrantes de consejos de pastoral y otros, también han ido asumiendo su parte en la labor de la Iglesia y la han enriquecido de diversas maneras, con sus peculiaridades, en pueblos y ciudades.

Muchos laicos formados en la escuela de formación de catequistas de Chota están prestando en la actualidad un hermoso servicio en otras jurisdicciones del país, sobre todo en el nororiente.

Si podemos hablar de un destacado proceso de renovación de la vida cristiana en las primeras décadas de la Prelatura, también cabe esperar una nueva floración de agentes laicos de pastoral, campesinos, poblanos y ciudadanos, con los que llevar adelante la misión continental y la nueva evangelización en las que están empeñadas la Iglesia en nuestro continente y en su proyección universal.

g) Nuevas parroquias

Un objetivo permanente en el corazón de un obispo es la mejor atención de toda la feligresía y esto depende, en muy buena parte, de la presencia de sacerdotes. Monseñor Florentino Armas tuvo que escuchar continuamente, recién llegado a Chota, la petición de los pueblos por sacerdote residente. Otro obispo recoleto que, venido del Brasil, visitó Chota años más tarde, a la llegada de uno de sus obispos, escuchó ese mismo clamor  y comentaba: "Estos gritos rompen el alma".

Con la generosidad en personal de la Orden de agustinos recoletos, el trabajo de renovación de la vida cristiana en la familia y las comunidades, y el de promoción y cuidado de las vocaciones se ha podido atender las parroquias de antigua creación: Chota, Cutervo, Sócota, Pimpincos, Huambos, Tacabamba, Querocotillo, Llama y Lajas, y se han ido creando otras nuevas con el paso de los años. La primera fue la de Santo Domingo de la Capilla (1967); le siguen las de Santo Tomás (1968), Cochabamba (1969), Paccha (1996), Santa Rosa, en Chota, ahora suspendida (2000), Santa Mónica, en Chota (2003) y Querocoto (2012).

h) Obras de promoción social

En la Prelatura se ha seguido en el campo de la acción social el mismo itinerario que muchas de las comunidades eclesiales del país. Se ha pasado de no tener acción social propiamente dicha a integrarse en los programas asistenciales de Cáritas del Perú y, posteriormente, a los de promoción de la salud y el desarrollo humano integral.

En los primeros años se promovieron en algunas parroquias los talleres de corte y confección, con los que se iniciaba a las personas interesadas en estas labores y se contribuía a aliviar la pobreza de algunos con las ropas confeccionadas.

De esos primeros años son también las tres cooperativas de ahorro y crédito promovidas y fundadas por las parroquias de Chota, Cutervo y Tacabamba, algunas de ellas perviven hasta el presente.

Con los programas asistenciales promovidos por Cáritas del Perú, la diocesana repartía ropas y alimentos entre los menesterosos. Después se fue abriendo a apoyos, sobre todo alimentarios, en acciones de interés comunitario: capillas, locales comunales, caminos, canales, forestación y reforestación, conservación de suelos, viveros forestales, defensas ribereñas… Más tarde se centrará en proyectos de promoción de la salud y productivos para el desarrollo familiar y de la comunidad.

Un apoyo importante a la salud de los más olvidados fue el programa de promotores de salud. En tiempos en que no había los centros de atención sanitaria con que se cuenta hoy, los promotores preparados por agentes pastorales de la Prelatura (sacerdotes, religiosas y algunos laicos) prestaron un importante servicio en la prevención de enfermedades y en las primeras atenciones de quienes requerían auxilio sanitario; también en la difusión de los métodos naturales de regulación de la natalidad y frente a las abiertas campañas antinatalistas de algunos gobiernos. Se llegó a preparar e imprimir algunos manuales para los promotores.

Desde Cáritas diocesana y la ONG "Haren Alde" se han llevado adelante en tiempos más recientes numerosos proyectos de instalación de agua potable, letrinas, cocinas mejoradas en multitud de comunidades campesinas, contribuyendo de esta manera a mejorar la calidad de vida de muchísimas familias olvidadas de las instituciones públicas.

Por iniciativa de la ONG Haren Alde se contribuyó a mejorar el sistema de provisión de agua para la ciudad de Chota, contando para ello con la cooperación del gobierno de la Rioja, de España.

i) Radio Santa Mónica y prensa chica

La obra más importante en el mundo de las comunicaciones sociales es, sin lugar a dudas, Radio Santa Mónica, esa aula permanentemente abierta que difunde su mensaje de fe, cultura, educación y sana distracción. El primer prelado de Chota soñó con este medio para hacer posible la presencia eclesial y pastoral en todos los rincones de la Prelatura, propósito que entonces quedó sólo en buen deseo. Durante el gobierno pastoral de monseñor José Arana se dan los pasos para poner en marcha este proyecto, cuyo principal gestor fue el padre Jacinta Anaya. Sorteadas muchas dificultades, sale al aire de manera permanente en junio de 1993. Desde entonces, no sin dificultades de diverso género, es una voz cristiana permanentemente en el aire. Con anterioridad habían sido varios los sacerdotes que comenzaron a incursionar en este campo de la radio en emisoras locales de corto alcance que contribuyeron a la evangelización y sirvieron de primer entrenamiento para lo que se hizo después.

Mucho más modestas, pero también importantes, han sido las realizaciones en la prensa chica. La hojita parroquial El sembrador es la de vida más larga; inició su andadura en el lejano 1968. Otra que va superando dificultades es el boletín de animación pastoral Abriendo surcos que aparece por vez primera en 1973. La pervivencia de ambas hasta el presente supera con creces la de cualquier otra publicación del medio.

Publicaciones que contribuyeron en su momento a la renovación de la vida cristiana fueron los folletos El bautismo de vuestro hijo: catequesis de los padres; Bautismo, camino de vida; El pan de vida; Ven, Espíritu Santo; Dios bendice nuestro amor; La esperanza cristiana; las novenas Ya viene el Niñito y otra en honor de la Virgen de Chota, además de los cancioneros religiosos. Fueron muchos miles de ejemplares, casi todos a mimeógrafo, preparados en el contenido y edición por los sacerdotes, algunas religiosas y niños pequeños, grandes amigos del entonces joven sacerdote Fortunato Pablo.

El Boletín oficial de la Prelatura de Chota ha aparecido con cierta irregularidad, pero en sus más de cien números recoge importantes datos de esta historia que reseñamos.

El obispo Florentino Armas publicó, con ocasión de sus bodas de oro sacerdotales, una colección de sus Cartas pastorales en las que quedan reflejadas sus preocupaciones de pastor de esta Iglesia local.

j) Obras materiales

Son muchas las obras materiales que se han ido realizando a lo largo de estos años que reseñamos. La residencia episcopal, que también fue el primer local para seminario, fue inaugurada en 1967. Monseñor Florentino Armas fue el promotor y el entonces párroco de Chota, padre José Arana, el ejecutor de la obra. El local actual para seminario se acabó de construir en 1999, siendo ahora los más directamente implicados el obispo Emiliano A. Cisneros y el padre Abdías Calderón.

Si nos fijamos en las iglesias de nueva planta, después de la creación de la Prelatura se han levantado las de Anguía, Cochabamba, Chadín, Chalamarca, Chiguirip, Huambos, Lajas, Llama, Miracosta, Paccha, Pimpincos, Querocotillo, Querocoto, San Andrés, San Juan de Licupís, San Luis de Lucma, Santa Mónica -de Chota-, Santo Domingo de la Capilla –actualmente en construcción-, Santo Tomás, Tacabamba y Tocmoche. He hecho referencia aquí únicamente a las de los distritos; hay otras importantes construidas de nueva planta. Las que conservan su estructura tradicional han recibido atenciones muchas veces superiores a lo que hubiera supuesto construirlas de nuevo. Los sacerdotes de cada lugar y época han sido quienes han llevado el peso de las obras.

Las capillas rurales suman varios centenares; en 1963 su número era muy bajo. Aquí hay que anotar el mérito casi exclusivo a los fieles de pueblos y campos, aunque en los últimos tiempos también han apoyado algunas municipalidades.

Las casas parroquiales y los ambientes para actividades pastorales han sido levantados todos en estos años; antes no existían en ningún lugar. Ahora cuentan con ellos todas las cabeceras parroquiales y otros lugares que no poseen esa condición.

De estos años son también todas las casas de religiosas, incluido el monasterio de clarisas contemplativas; unas han sido adquiridas, otras construidas de nueva planta.

 Fruto de la gestión de comunidades religiosas son el  Instituto de educación superior pedagógico "Nuestra Señora de Chota", locales de instituciones educativas de nivel inicial, primario y secundario en Chota y Cutervo, regidos por ellas, y el colegio "Sagrado Corazón de Jesús", de Chota, durante la gestión de las Esclavas.

Entre las instalaciones destinadas a obras de proyección social destacan el local de Cáritas, el policlínico de las Siervas de Jesús, las instalaciones de la ONG "Haren Alde", aparte otras menores como dispensarios, botiquines…

El mandato inicial y lo alcanzado en estos 50 años

La Santa Sede al encomendar a la Orden de agustinos recoletos y a su primer prelado el dar vida a una nueva jurisdicción eclesiástica en Chota y Cutervo le dio unas indicaciones muy precisas: promover las vocaciones sacerdotales y religiosas; organizar  en el territorio una organización catequística que llegue a cada poblado y familia; levantar en cada parroquia una escuela regentada por religiosas o religiosos que fuera semillero de vocaciones al sacerdocio, a la vida religiosa y al laicado cristiano; dar la debida importancia a la participación en la Eucaristía y demás sacramentos, especialmente la confesión y la comunión; santificar los hogares, organizar movimientos y asociaciones para mejorar las condiciones de vida y contribuir al progreso de los pueblos. Finalmente hablan de la vida en comunidad de los religiosos y de la organización de la Acción católica en sus diversas ramas. Son ocho líneas de acción muy concretas, expresadas en el texto original en el lenguaje de la época. En el fondo, un plan básico de acción pastoral.

Los agustinos recoletos, sobre quienes recayó casi toda la responsabilidad pastoral en las primeras décadas, sentaron las bases de una Iglesia local en camino de renovación en la línea marcada por el concilio Vaticano II. Quienes se han ido sumando después a la brega en la viña del Señor han aportado y continúan aportando los valores de su identidad sacerdotal y religiosa. Con unos y otras, y siempre con la gracia del Señor, se está llevando adelante la misión.

Del cumplimiento mayor o menor de dicho encargo dan fe las líneas que anteceden. En lo reseñado están presentes la acción de la gracia de Dios y la cooperación humana de hombres y mujeres, nacidos en el Perú unos y llegados de diversas latitudes otros.



[1] Adelanto del artículo que será publicado en la Revista Peruana de Historia Eclesiástica. Deferencia de su autor, quien fue prelado de Chota y ahora es obispo de Chachapoyas. En homenaje a todos los misioneros que estos días celebran los 50 años de la creación de la prelatura. 

domingo, abril 21, 2013

Homenaje al P. Antonio San Cristóbal, CFM a los 90 años de su natalicio TRAS LAS HUELLAS DEL BARROCO EN EL PERÚ

Retablo Nuestra Señora de la EvangelizaciónHomenaje al P. Antonio San Cristóbal, CFM

a los 90 años de su natalicio

TRAS LAS HUELLAS DEL BARROCO EN EL PERÚ

Días: 24-27 de abril 2013

Horas: 6.30 p.m.-9.30 pm

LUGAR: Auditorio de la Parroquia "San Antonio" Av. San Felipe, Jesús  María

 

MIÉRCOLES, 24

6.30 Inauguración: Arzobispado de Lima

7.00 Semblanza y trascendencia histórica y religiosa del P. A. San Cristóbal: José Antonio Benito, historiador

7.30 P. A. San Cristóbal, el transformador de la historia de la arquitectura virreinal en Lima: Carlos Villanueva, historiador del arte

8-8.15 Refrigerio

8.15 Espíritu barroco: Fiesta de los sentidos y de la

inteligencia. P. Javier Campos, El Escorial (Madrid)

9.00 Testimonio de fe: PP. Dominicos. PP. Franciscanos

 

JUEVES, 25

6.30 De ore Domini: prédica y mentalidades del Barroco Dra. Cristina Flórez, Profesora Universidad San Marcos

7.15 Fiestas barrocas en el Mundo Hispánico: Toledo y Lima. P. Javier Campos

8.15 El P. A. San Cristóbal, investigador de archivos. Lic. Nora Gomero, AGN

8.45 Testimonio de fe: PP. Agustinos. PP. Mercedarios

9.15 Video preparado por los alumnos de la UNI

 

VIERNES, 26

6

.30 Arquitectura conventual limeña D. Luis Martín Bogdanovich, arquitecto

7.15 Religiosidad popular: Ritos y sentimientos. P. Javier Campos

8.15 El P. San Cristóbal, académico, amigo.  P. Armando Nieto, S.J. Presidente de la Academia Nacional de Historia y de la Academia Peruana de Historia Eclesiástica

8.45 Testimonio de fe: PP. Claretianos

9. Concierto barroco

9.30 Clausura: Arzobispado de Lima

 

SÁBADO, 27

10 a.m. Catedral. Visita cultural al barroco limeño guiada por el Arq. Luis Villacorta

 

Lunes 22: P. Javier Campos, OSA, invitado de honor  http://www.javiercampos.com/

11 a.m. Conferencia: El monasterio del Escorial, símbolo del imperio hispánico de Felipe II Aula Magna Cardenal Juan Landázuri Ricketts , Facultad de Teología Pontificia y Civil de Lima

6.30 p.m.: Presentación de su libro: "Fiestas barrocas en el Mundo Hispánico: Toledo y Lima" por el Arq. Luis Villacorta y el Hist. Fernando López, Convento Grande de San Agustín, Jr. Ica Nº 251, Lima. Al final, brindis y Visita cultural al Convento.

Medalla-ANHArzobispado de Lima - Lima, PeruOrganizan: Arzobispado de Lima, CEPAC de la Universidad Católica Sedes Sapientiae, Catedral de Lima, Academia Peruana de Historia Eclesiástica, Academia Nacional de Historia del Perú

jueves, abril 18, 2013

Pataz: Inician celebración en honor a Santo Toribio de Mogrovejo. RPP

Con el izamiento del gallardete, iniciaron la celebración en honor al santo patrón de la provincia de Pataz, región La Libertad, Santo Toribio Alfonso de Mogrovejo, festividad que se prolongará hasta el 30 de abril y que convoca a decenas de turistas.

La tradicional parada del gallardete se realizó en la plaza de armas de Tayabamba, capital de la provincia, y contó con la presencia de fieles, autoridades y representantes de las principales instituciones públicas y privadas del lugar.

Como parte de esta celebración, cuyo día central es el 27 de abril, los fieles realizan el tradicional "arreglo del camino" que consiste en preparar la vía desde el sector "El Alto de la Caridad" hasta uno de los sectores más antiguos de Pataz que es Collay. Allí, toda la población participa en la preparación del pase del patrón hasta el Huallaga.

Hasta este lugar, los pobladores de diferentes sectores acuden con platos típicos  al paraje Pegoy en donde realizan una fiesta y son recibidos por el otro santo de Collay. Los platos típicos son compartidos con los visitantes

miércoles, abril 10, 2013

P. Javier Campos hablará de «EL MONASTERIO DEL ESCORIAL, SÍMBOLO DEL IMPERIO HISPÁNICO DE FELIPE II» Lunes 22 abril, 11 a.m., Facultad de Teología.


CONFERENCIA

FESTIVIDAD DE SANTO TORIBIO

 

 

Se invita a la comunidad estudiantil a la conferencia titulada:

 

«EL MONASTERIO DEL ESCORIAL,

SÍMBOLO DEL IMPERIO HISPÁNICO DE FELIPE II»

A cargo del:

DR. P. FRANCISCO JAVIER CAMPOS Y FERNÁNDEZ DE SEVILLA, O.S.A. http://www.javiercampos.com/

  • Sacerdote en la Orden de San Agustín y realiza los estudios eclesiásticos en Salamanca y en el Monasterio de San Lorenzo el Real del Escorial.
  • Fundador y Director del Instituto Escurialense de Investigaciones Históricas y Artísticas (Madrid, España).
  • Doctor en Historia. Doctor Honoris Causa en "Letras Humanas" por  St. Thomas University (Miami, Florida).

 

Aula Magna Cardenal Juan Landázuri Ricketts  

 

•  Lunes 22 de abril del 2013  •  11:00 a.m.

Las clases se suspenden a partir de las 11:00 a.m. La asistencia se contabilizará como horas de actividades complementarias.

Pbro. Dr. Carlos Rosell De Almeida

Rector a.i.

Pueblo Libre, 5 de abril, 2013.

 

El Escorial, monumento patrimonio de la humanidad, fue el centro político del imperio de Felipe II, donde organizó su palacio y biblioteca así como su panteón, el de sus padres, Carlos I e Isabel de Portugal, y el de sus familiares y sucesores, donde edificó una gran basílica y fundó un monasterio. Fijó el emplazamiento del conjunto a finales de 1562, colocándose la última piedra en 1584, según proyectos de Juan Bautista de Toledo y Juan de Herrera. Este último construyó también las dos Casas de Oficios, frente a la fachada norte del Monasterio, y su continuador, Francisco de Mora, la Casa de la Compaña. 

Una gran oportunidad para conocer el contexto político, social, cultural y religioso en el que nace, se forma, vive y proyecta SANTO TORIBIO ALFONSO MOGROVEJO.

 

 


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