DE MONASTERIO CISTERCIENSE, IGLESIA DEL SACRAMENTO A CATEDRAL CASTRENSE
Don Cristóbal de Sandoval y Rojas, Duque de Uceda y Primer Ministro de Felipe III, en el año 1615, mandó construir el monasterio de las monjas Bernardas Cistercienses y la antigua Iglesia del Sacramento, hoy Iglesia Catedral de las Fuerzas Armadas.
La iglesia fue proyectada en forma de cruz latina, por el arquitecto Juan Gómez Mora, año 1615. Comenzaron las obras de la iglesia el año 1671, medio siglo después de fundado el convento; emplearon 73 años en la construcción, finalizando en 1744. Intervinieron los arquitectos: Francisco Bautista, Manuel del Olmo, y Bartolomé Hurtado García, quien dirigió la obra principalmente. El arquitecto Andrés Esteban la decoró en 1744.La fachada de granito y de viso herreriano, muestra de elegancia y sobriedad, es obra de Pedro de Rivera, año 1744. Como iglesia del Sacramento acogió a la Congregación de los Naturales de Castilla y León que en el S. XVIII eligieron a Santo Toribio como su patrono.
La iglesia, conjunto armónico, mezcla un clasicismo contrarreformista con toques de barroquismo, rococó, que fundidos forman el barroco madrileño. Es amplia y luminosa; posee proporcionada nave, bella cúpula, rematada en esbelta linterna llena de luz. La yesería, decorada con festones, guirnaldas y ristras de flores, es recuerdo del casticismo madrileño del siglo XVII.
Declarada Monumento Artístico Nacional, por Real Decreto 3247/82, BOE de 29 de noviembre de 1982. El Arzobispo Castrense de España, Excmo. y Rvdmo. Sr. Don José Manuel Estepa Llaurens, bendijo la iglesia, con la asistencia de SS. MM. los Reyes de España, de la Conferencia Episcopal Española y altas autoridades militares, el día 25 de junio de 1985.
Los desperfectos causados por el paso del tiempo y las nuevas adaptaciones litúrgicas provenientes del Concilio Vaticano II, urgieron varias remodelaciones y embellecimiento, años 1999-2000.
IMÁGENES. Retablos de diversos estilos enmarcan las imágenes de: San Benito y San Bernardo; la Piedad y Virgen del Patrocinio; la Sagrada Familia; San Antonio, San Pedro Claver y Cuadro de Ánimas, pertenecientes al siglo XVIII, Cristo de los Alabarderos y la Inmaculada Concepción. Atrae gran devoción la bella imagen del Crucificado, perteneciente a la escuela sevillana de Martínez Montañés y obra de Francisco de Ocampo, año 1615.
Destaca el retablo dedicado a Santo Toribio de Mogrovejo, el único de momento en Madrid y que obedece a que aquí se reunían los miembros de la Congregación de Naturales de Castilla y León en Madrid para rendirle culto. Se trata de una imagen a raíz de la canonización en 1726 y que presenta la figura del santo arzobispo con las insignias arzobispales (mitra a sus pies, pectoral, capa pluvial, en acción de bendecir, flanqueado por dos fieles, uno de ellos del mundo afrodescendiente. El retablo formó parte de la Expo' 92 del pabellón del Vaticano.
PINTURAS. Frescos decoran las naves de la iglesia a la usanza italiana; son obra de Luís, Antonio y Alejandro Velázquez, herma-nos y miembros de una familia de artistas. El techo del pórtico muestra grupos de ángeles que juegan con largas filacterias alusivas a la Eucaristía. Los frescos de las pechinas y de las naves representan las hermanas de los fundadores y varias santas de la orden Benedictina. Merecen especial mención dos cuadros de Luca Giordano que rematan los retablos de los fundadores; representan los padres de María, Joaquín y Ana, y la Sagrada Familia. El retablo central, de estilo neoclásico, compuesto por dos columnas corintias de estuco, enmarca el cuadro que representa a San Benito y San Bernardo adorando el Sacramento de la Eucaristía; es obra de Gregorio Ferro, pintor de cámara de Carlos III y contemporáneo de Goya, 1742-1812.
PRIMERA HERMANDAD DE SANTO TORIBIO
Se formó por la colonia castellanoleonesa de altos funcionarios de la Corona y dignatarios de la Iglesia, en Madrid, en la iglesia de los PP. Trinitarios. El origen de la misma se nos narra en el prólogo de la obra: "Constituciones de la Congregación nacional de naturales de los Reinos de Castilla y León erigida en esta Corte y dedicada a Santo Toribio Alfonso Mogrovejo...". "No satisfechos los piadosos afectos de muchos naturales de los reinos de Castilla y León hasta perpetuar su culto, determinaron en el año de 1727, unirse en fraternidad y congregación nacional en esta corte, con el título de Santo Toribio Alfonso Mogrovejo eligiéndole [...]su tutelar y patrono"
El objetivo perseguido es venerarle para que "se siguiese el aumento de las virtudes en todos sus alumnos imitándole, especialmente en el ejercicio de la caridad, animados por el ejemplo de la devoción de los naturales de Lima que se unieron antes en Asociación aprobada por el Consejo de Castilla el 9 de enero de 1730. El rey Felipe V, el 29 de abril de 1732, condescendió en aceptar su patronazgo para la nueva congregación, hasta que, en 1750, el nuevo rey Fernando VI se sirvió constituirse como “Hermano Mayor, perpetuamente e igualmente todos los reyes”, y la aprueba por Real Decreto de 1º de octubre de 1750.
Juan Nieto y Zúñiga, doctor, colegial y rector del Colegio Mayor San Salvador de Oviedo, catedrático de Filosofía, canónigo de Palencia y de Toledo, pronunció la Oración panegírica con una breve descripción de la fiesta que celebró...a Santo Toribio...Mogrovejo...su Real Congregación nacional el día de la fiesta 27 de abril de 1730.
En el texto de aprobación de la publicación del mismo, Fr. Juan de San Antonio se detiene a analizar por qué esta congregación elige a santo Toribio como patrono de los naturales de los reinos de Castilla y de León. El escritor sagrado se retrotrae al consejo del Libro de Job según el cual había que escoger un santo por patrón para convertirse a él y en su intercesión hallase patrocinio y defensa constantes. Cita a Domingo de Guzmán por su excelsitud doctrinal, Teresa de Jesús la mística, un mártir como san Marcelo o san Juan de Prado, además de Juan de la Cruz y Juan de Sahagún. Y concluye: "Mas con altísima providencia de Dios se robó las atenciones todas, quien, por voto universal de los naturales de los reinos de Castilla y León, fue el escogido para único titular y patrón de su nueva congregación erigida en la Corte de nuestros católicos Reyes"
El fin era el amor a Dios por encima de todo, a través del amor a la Virgen María, el culto a santo Toribio y la unión de los congregantes. Entre los ejercicios o actividades las hay netamente espirituales como la oración y la asistencia a la Misa con motivo de la fiesta, el voto o juramento en defensa de la Inmaculada Concepción de María; otro segundo bloque se dirige a la vida corporativa social: "mucha caridad; atendiendo a cada uno conforme a su calidad y necesidad, socorriéndoles, consolándoles y dirigiéndoles con gran piedad y amor, principalmente a los enfermos, presos y párvulos". Se prevé la creación de una Casa de huérfanos para los hijos de los congregantes. Se conoce la Lista de los señores individuos de Nuestra Real Congregación de naturales de los Reinos de Castilla y León, erigida a su titular Toribio Alfonso Mogrovejo.
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