AGUADO, José: Novena del glorioso Santo Toribio Alfonso Mogrovejo...Patrono de la Real Congregación de naturales de Castilla y León. Madrid, 1796
El autor es cura párroco de Alcobendas, teólogo de la Nunciatura de España y examinador sinodal del entonces Arzobispado de Toledo. Dedica la novena al Cardenal Francisco Antonio de Lorenzana[1], arzobispo de México, arzobispo de Toledo, primado de España, inquisidor general, caballero de la orden de Carlos III, consejero de Estado. Le recuerda su vida “paralela” a la de Santo Toribio: leonés (en aquel tiempo Mayorga pertenecía a León), colegial de San Salvador de Oviedo en Salamanca, inquisidor, arzobispo en América, “uno de los más distinguidos y mayores devotos de Santo Toribio Alfonso Mogrovejo y uno de sus más antiguos congregantes, enlazado con Villagómez, y hasta un venerable Juan de Lorenzana, dominico, fue confesor de “Santa Rosa de Lima, hija espiritual de Santo Toribio”.
El Cardenal autorizó la novena y la imprimió a sus expensas, concedió cien días de indulgencia y regaló a la Congregación “la preciosa reliquia de una firma original de nuestro santo”.
I. Breve resumen de su vida
II. Novena:
1. Inocencia y virginal pudor
2. Ciencia de salvación
3. Humildad
4. Mortificación
5. Caridad ardiente
6. Celo de la gloria de Dios y salvación de las almas
7. Predicación
8. Milagros
9. Preciosa muerte
III. Gozos al glorioso Santo Toribio
Si se dice de Colón: “A Castilla y a León, Nuevo mundo dio Colón”, de Santo Toribio:: “A Castilla, a León y al Cielo, Nuevo Mundo dio Toribio Alfonso Mogrovejo”
Culmina su obra con Gozos al glorioso Santo Toribio Alfonso Mogrovejo
Pues fuiste pastor celoso,
y padre de los limanos [limeños]
amparad vuestros paisanos
oh Toribio prodigioso.
Aunque Castilla y León
infinitos héroes cuentan
ts virtudes acrecientan
más que todos su blasón;
y pues tus méritos son
grandes con Dios Poderoso:
amparad vuestros paisanos
oh Toribio prodigioso.
Ya Mayorga, en dignidad
sube a la mayor alteza,
no tanto por tu nobleza
como por tu santidad.
y pues a la Majestad
de Dios eres tan precioso:
amparad vuestros paisanos,
oh Toribio prodigioso.
Desde tu primera edad
a Mayorga edificaste
y en Valladolid plantaste
cátedra de santidad;
y pues la universidad
te vio niño y virtuoso:
amparad vuestros paisanos,
oh Toribio prodigioso.
Salamanca colegial
en uno de sus mayores,
te vio dar los resplandores
de pureza angelical;
y allí el Santo Tribunal
te hizo Ministro celoso:
amparad vuestros paisanos,
oh Toribio prodigioso.
Con grande cuidado encubre
tus méritos tu humildad,
mas Dios a tu claridad
un nuevo mundo descubre;
y pues que tu luz ya cubre
cuanto baña el sol lustroso:
amparad vuestros paisanos,
oh Toribio prodigioso.
El gran Felipe Segundo
Prelado a Lima te envía,
para que amanezca el día
más claro para aquel mundo;
y pues en razón lo fundo
que es Dios en ti milagroso
amparad vuestros paisanos,
oh Toribio prodigioso.
A todo el Perú ilumina
tu doctrina celestial,
y la Iglesia universal
así extiende su doctrina;
y pues todo se inclina
tu corazón amoroso:
amparad vuestros paisanos,
oh Toribio prodigioso.
El paraje más inculto
de todo tu Arzobispado,
por tu celo es visitado
sin que nada quede oculto;
al pequeño y al adulto
instruías fervoroso:
amparad vuestros paisanos,
oh Toribio prodigioso.
El Señor, que te escogió
para alumbrar aquel mundo,
de virtud un mar profundo,
y de ciencia en ti formó;
y tu doctrina aprobó
haciéndote milagroso:
amparad vuestros paisanos,
oh Toribio prodigioso.
Los demonios reprimiste,
en nuevas lenguas hablaste,
las serpientes arrojaste,
daño en nada recibiste;
y al enfermo salud diste
como Apóstol milagro:
amparad vuestros paisanos,
oh Toribio prodigioso.
Con tu celo penetrabas
a la intrincada maleza,
y sin temer la fiereza
a tus ovejas buscabas
y pues así trabajabas
de las almas siempre ansioso:
amparad vuestros paisanos,
oh Toribio prodigioso.
Tus concilios provinciales,
tus catecismos, sermones,
colegios y fundaciones
son de virtud manantiales,
díganlo ya los anales
del Perú, Reino dichoso:
amparad vuestros paisanos,
oh Toribio prodigioso.
La primera flor preciosa
del jardín, que en Lima plantas,
entre varias otras santas
es la insigne santa Rosa;
y pues en sola esta esposa
tanto agradas al Esposo:
amparad vuestros paisanos,
oh Toribio prodigioso.
Al clérigo amonestabas,
al secular instruías,
a los ricos corregías,
y a los pobres alentabas;
con todo en fin obrabas,
sabio, entero y amoroso:
amparad vuestros paisanos,
oh Toribio prodigioso.
Dar a Dios siempre quisiste
por tus ovejas la vida,
y en la tercera salida
lleno de gozo moristes;
en tu testamento diste
el ejemplo más glorioso:
amparad vuestros paisanos,
oh Toribio prodigioso.
Mandaste dar impaciente
hasta tu ropa y tu cama,
tal era en el fin la llama
de tu caridad ardiente;
y pues de amores langüente
subiste al cielo dichoso:
amparad vuestros paisanos,
oh Toribio prodigioso.
Tu cuerpo a tu catedral
mandaste que le llevaran,
y el corazón le entregaran
a santa Clara el Real;
así, muerto das vital
movimiento virtuoso:
amparad vuestros paisanos,
oh Toribio prodigioso.
Y pues remontaste el vuelo,
y en el cielo estás glorioso,
pide al Todopoderoso
te sigamos hasta el cielo;
y en uno y en otro suelo
cante el castellano honroso:
amparad vuestros paisanos,
oh Toribio prodigioso.
NOTA
Cuando canten estos gozos las personas o comunidades que no sean de los naturales de Castilla o de León, podrán usar del estribillo siguiente:
Pues fuiste pastor celoso,
y padre de los limanos
amparad a los cristianos
oh Toribio prodigioso.
Y cuando se cante en el arzobispado de Lima, o en cualquiera parte del Reino del Perú se dirá:
Amparad los peruanos
oh Toribio prodigioso.
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