https://www.facebook.com/archivo.arzobispal.de.lima.arzobispado.de.lima
𝐸𝑛 𝑒𝑠𝑡𝑎 𝑒𝑛𝑡𝑟𝑒𝑔𝑎 𝑝𝑟𝑒𝑠𝑒𝑛𝑡𝑎𝑚𝑜𝑠 𝑝𝑎𝑟𝑡𝑒 𝑑𝑒𝑙 𝑡𝑒𝑠𝑡𝑖𝑚𝑜𝑛𝑖𝑜 𝑑𝑒𝑙 𝑝𝑎𝑑𝑟𝑒 𝐺𝑟𝑒𝑔𝑜𝑟𝑖𝑜 𝐿𝑜𝑝𝑒𝑠 𝑑𝑒 𝐴𝑔𝑢𝑖𝑙𝑎𝑟, 𝑟𝑒𝑙𝑖𝑔𝑖𝑜𝑠𝑜 𝑑𝑒 𝑙𝑎 𝐶𝑜𝑚𝑝𝑎ñí𝑎 𝑑𝑒 𝐽𝑒𝑠ú𝑠, 𝑖𝑛𝑐𝑙𝑢𝑖𝑑𝑜 𝑒𝑛 𝑒𝑙 𝑇𝑒𝑟𝑐𝑒𝑟 𝐿𝑖𝑏𝑟𝑜 𝑑𝑒𝑙 𝑃𝑟𝑜𝑐𝑒𝑠𝑜 𝑑𝑒 𝐵𝑒𝑎𝑡𝑖𝑓𝑖𝑐𝑎𝑐𝑖ó𝑛 𝑦 𝐶𝑎𝑛𝑜𝑛𝑖𝑧𝑎𝑐𝑖ó𝑛 𝑑𝑒𝑙 𝑉𝑒𝑛𝑒𝑟𝑎𝑏𝑙𝑒 𝑆𝑖𝑒𝑟𝑣𝑜 𝑑𝑒 𝐷𝑖𝑜𝑠 (1660–1661).
𝐸𝑛 𝑠𝑢 𝑑𝑒𝑐𝑙𝑎𝑟𝑎𝑐𝑖ó𝑛, 𝑒𝑙 𝑝𝑎𝑑𝑟𝑒 𝐿𝑜𝑝𝑒𝑠 𝑟𝑒𝑙𝑎𝑡𝑎 𝑞𝑢𝑒, 𝑙𝑢𝑒𝑔𝑜 𝑑𝑒 𝑐𝑜𝑙𝑜𝑐𝑎𝑟 𝑎 𝑠𝑢 𝑠𝑜𝑏𝑟𝑖𝑛𝑎, 𝑑𝑜ñ𝑎 𝐶𝑎𝑡𝘩𝑎𝑙𝑖𝑛𝑎 𝑑𝑒 𝑉𝑎𝑙𝑐𝑎𝑧𝑎𝑟 —𝑞𝑢𝑖𝑒𝑛 𝑠𝑒 𝑒𝑛𝑐𝑜𝑛𝑡𝑟𝑎𝑏𝑎 𝑒𝑛 𝑔𝑟𝑎𝑣𝑒 𝑒𝑠𝑡𝑎𝑑𝑜 𝑑𝑒 𝑠𝑎𝑙𝑢𝑑, 𝑙𝑎 𝑟𝑒𝑙𝑖𝑞𝑢𝑖𝑎 𝑑𝑒 𝑙𝑎 𝑐𝑟𝑢𝑧 𝑝𝑒𝑐𝑡𝑜𝑟𝑎𝑙 𝑑𝑒 𝑠𝑎𝑛𝑡𝑜 𝑇𝑜𝑟𝑖𝑏𝑖𝑜 𝑑𝑒 𝑀𝑜𝑔𝑟𝑜𝑣𝑒𝑗𝑜, 𝑒𝑠𝑡𝑎 𝑠𝑎𝑛ó 𝑚𝑖𝑙𝑎𝑔𝑟𝑜𝑠𝑎𝑚𝑒𝑛𝑡𝑒.
Refiere el relato que acudieron al monasterio de Nuestra Señora de la Encarnación (por aquel entonces junto a la Plaza de San Martín, hoy en la Avenida Brasil), donde se encontraba a la sazón el entonces arzobispo de Lima, Monseñor Pedro de Villagómez (natural de Castroverde de Campos, antes obispo de Arequipa y sobrino de santo Toribio), quien generosamente prestó la reliquia de la cruz pectoral heredada de su santo tío, Don Toribio.
De modo entrañable se nos cuenta la ferviente devoción por santo Toribio y la afectuosa oración de toda la familia ·pidiendo a nuestro Señor por intercesión del dicho su siervo se sirviese de dar salud a la enferma, pues veía cuán necesaria era su vida y salud para tantos hijos y nietos como quedarán desamparados si ella faltase.
El Padre Gregorio López de Aguilar, jesuita, era oriundo de Las Palmas de Gran Canaria, en el momento de la declaración -año 1660- tenía 53 años. Era religioso profeso de cuarto voto, catedrático de prima en San Pablo, fue antes Catedrático de Artes de dos cursos enteros de a tres años cada uno; además, Moral y Vísperas por muchos años, prefecto de estudios en el Colegio Real San Martín 7 años, predicador durante 26 años. Y conoció a santo Toribio por haberlo escuchado desde que vino de España hacía 28 años.
0 comentarios:
Publicar un comentario