Nunca como el presente año jubilar toribiano, la ermita de Santo Toribio de Mogrovejo, erigida solemnemente en la villa vallisoletana de Mayorga sobre el solar de la casa natal del célebre arzobispo de Lima, está recibiendo tantos peregrinos y devotos dispuestos a lucrar la indulgencia concedida por el Tercer Centenario de su canonización, el 10 de diciembre de 1726
Del patrimonio inmaterial custodiado entre sus muros, una de las manifestaciones de piedad popular más íntimas y persistentes son los exvotos. Estas piezas de carácter votivo actúan como testigos materiales de promesas, milagros atribuidos y una profunda devoción colectiva que une la historia local con la proyección transatlántica del santo. La presente nota se propone un análisis formal e histórico de dicha colección, explorando cómo estos objetos no solo reflejan la fe de un pueblo, sino también la memoria viva y la identidad de una comunidad entregada a su patrono.
Podríamos decir que el pueblo de Mayorga es un exvoto vivo al aire libre. Todo nos habla del santo, sus monumentos, sus hombres. Emplazada en lo alto de la vega del río Cea, destaca como un palmeral de siluetas que corresponden a sus templos, casas señoriales, palomares...
La Meóriga romana fue llamada Castroroilaz durante los siglos X y XI; destruida por Almanzor fue reconstruida y fortificada en el S.XII por el rey Fernando II. A finales del XII toma el nombre actual de Mayorga y a finales de la Edad Media fue dada al Conde de Benavente por el rey Juan II. Su enclave estratégico transforma sus tierras de cultivo en teatro de guerras como recuerdan los restos de sus murallas. Sus muros albergaron una poderosa colonia de judíos y edificios mudéjares.
Entre otros edificios religiosos destacan la iglesia del Salvador, santa María de Arbas, santa María del Mercado, santa Marina, el convento de san Pedro Mártir, santa María de la Plaza y la ermita de santo Toribio. Al pasear por sus estrechas calles se admiran las fachadas de ladrillo decoradas con volutas y placas como la Casa del Conde o de los Pimentel. Y como elemento significativo de la arquitectura civil, testigo legendario de la justicia y de las ferias anuales de ganado es el señorial rollo del siglo XVI, junto al que se levanta un moderno monumento a santo Toribio. Por último, contemplamos los pacíficos palomares o para escuchar nostálgicas habaneras de la que Mayorga hoy es capital.
La casa solariega donde nació el santo fue ocupada ya por sus abuelos Jorge Alfonso y Violante. Su madre, Ana de Robledo murió en febrero de 1593. En 1605 llegó desde Lima a Mayorga el hijo de Grimanesa, Antonio, a quien correspondió el mayorazgo; en 1609, Luis, que regresó a Lima y se avecindó en Quito. El primero se casó en Medina, vivió en la casa solariega y en otros lugares en los que poseía alguna finca como Villaquejida, Rioseco y Benavente. La casa estuvo habitada hasta el momento de la beatificación. Por una carta de Juan Manuel Vela, canónigo lectoral de Oviedo y natural de Mayorga, el 18-12-1726, diez días después de la canonización "se movió el piadoso pueblo de Mayorga con común asenso a la fábrica de un templo". Para ello se derribaron algunas obras en los planos de adaptación. Solicitaron del Rey el arbitrio de un impuesto extraordinario que concedió Carlos II para construir iglesia en la casa solariega. Se interpuso la gestión de la iglesia en ruina de las Dominicas dando prioridad al mismo; aun hoy se conserva el altar barroco dedicado al santo. El convento se abrió al culto público en 1707 dedicándose a santo Toribio. Una monja del convento, Antonia de Castro, obtiene de su primo sacerdote residente en Lima, Antonio Dávila, una reliquia concedida por el arzobispo-virrey Liñán y Cisneros. Se trata de una costilla montada dentro de un relicario de plata maciza blanca.
A raíz de la beatificación se celebran grandes fiestas en Lima, Salamanca y Mayorga. Los mayorganos no se resistieron a la edificación de un templo específico para su santo. A los 7 días justos de la canonización, esto es, el 15 de diciembre de 1726, el Ayuntamiento de Mayorga se felicitaba con el Deán y Cabildo de Lima, al tiempo que el citado Lectoral Señor Vela Cabeza de Vaca y Mogrovejo les interesaba en dos grandes favores: ayuda para la construcción del templo en la casa solariega y una reliquia para el mismo.
En 1722, cuatro años antes de la canonización, se iniciaban las obras. Sobre la cadena de lomas que sirven de mirador hacia la meseta se alzaban 4 construcciones: el Alcázar de argamasa, el monasterio de San Francisco, la parroquia de San Juan y la Casa solariega de Luis Mogrovejo. Las fiestas de la canonización se celebraron en las Dominicas y la parroquia de El Salvador.
La Casa convertida en ermita es hoy el corazón de las fiestas en honor a santo Toribio y al que confluyen todas las arterias y venas vinculadas con el patrono de Mayorga.
Hay que destacar en primer lugar el altar dedicado al santo con el grupo escultórico que representa a Santo Toribio confirmando a santa Rosa de Lima y que está bordeado por diferentes casetones con relieves alusivos a los momentos más destacados de su vida.
En el recinto hay distintos cuadros que resaltan alguna de las facetas de su personalidad o su actividad. Entre ellos alguno de los milagros como el del agua, ubicado en el pueblo de Macate, departamento de Ancash. Cuentan las crónicas que el Santo "al ver que las buenas tierras se quedaron sin agua, rogó por los habitantes del lugar, e inspirado por Dios subió a una altura a media legua del pueblo. Allí, revestido de pontifical, golpeó cual otro Moisés con su báculo tres veces las rocas, y de ellas brotaron tres brazos de agua cristalina que hasta ahora da vida, verdor, lozanía a aquella región.
Con motivo del III Centenario de la muerte del santo figura una placa en la que se recoge la presencia de los obispos de León y Palencia: Juan Manuel Sanz y Enrique Almaraz. Figura como alcalde D. Modesto Lafuente y Mellado, 23 de marzo de 1906, padre del famoso historiador D. Modesto Lafuente Ferrari.
En las paredes del templo se guardan distintas inscripciones para recordar ilustres visitas de sus sucesores en el arzobispado de Lima como Monseñor Emilio Lisson, en 1941; el Cardenal Landázuri en 1964 y la del Cardenal Vargas Alzamora con motivo del 92, fecha en que tuvo lugar el nombramiento del Párroco de Mayorga, canónigo honorario de Lima, 2-6-1992 y se dejó como recuerdo el cuadro de María, Estrella de la Nueva Evangelización. Asimismo, figuran las del Cardenal Juan Luis Cipriani, en el 2006, con motivo del IV centenario de su muerte.
En la sacristía hay un recuerdo del Certamen literario con motivo del 2º centenario de la canonización de santo Toribio. Junto a él había numerosos exvotos exponentes del afecto popular de Mayorga por su patrono y cuyas inscripciones son las siguientes:
1. Bartolomé Juárez en testimonio de gratitud y reconocimiento a Sto. Toribio por el favor que le dispensó por la cogida de un toro en el año 1881. (Vid. J. ALONSO PONGA: Los carros en la agricultura de Castilla y León. Junta de Castilla y León, Valladolid, 1994.)
2. Josef Rodríguez, vecino de esta villa de Mayorga, estando desahuciado de los médicos de una flucsi de muelas se ofreció mui de veras a el glorioso Santo Toribio Alfonso de Mogrobejo por cuya intercesión sanó milagrosamente". Año de 1782.
3. Gabriel Fernández, niña de 11 años, se cayó de un balcón; cuando se encontraba en el aire invocó a Santo toribio, por cuya intercesión no recibió daño alguno. Sucedió este prodigio el día 30 de mayo de 1865. Agradecida la niña ha bordado este cuadro que ofrece a Santo Toribio.
4. Milagro patente obrado por las invocaciones de Santo toribio en el niño Anastasio Ortiz cayendo un postigo encima de él.
5. Este niño de cuatro años de edad, llamado Marcelino Pastrana Riol, natural de esta villa, fue objeto de la amorosa protección del glorioso Santo Toribio, el día 2 de marzo de 1953 quien al caerse desde lo más alto de esta Ermita (cuya altura es de 6,30 metros), resultó completamente ileso; caso, según dictamen facultativo, inexplicable a no ser por un milagro. Sus padres y hermanos agradecidos a su Santo Protector le ofrecen este exvoto para gloria suya e incremento de su devoción en las almas. Mayorga, 27 de abril de 1953. Firmado: Fr. Jesús Muñoz, O.F.M.
6. Vicenta de Vega, natural de Mayorga de Campos echando de comer a un buey, este la acometió y metiéndole un asta la sacó las tripas en cuyo momento se ofreció a Santo Toribio por cuya intercesión curó muy pronto. Mandado reproducir por su hijo Marcos Prieto en el año de 1877.
Esta relación la preparé en mayo de 1995 para un trabajo del Diplomado sobre la Tradición de la Universidad de Valladolid dirigido por Según nos han referido varios mayorganos y así lo parecen confirmar los inventarios del material de la ermita el número de los exvotos era abundantísimo, en su mayoría recuerdos personales: pelo, ropa, fotos... Cuando lo visité en mayo de 1995, figuran los expresados más arriba y algún otro cuadro decorativo. Parece ser que en un momento no lejano que yo desconozco se ha visto sometido a una gran depuración y limpieza.
El mayorgano J. Carrera en sus Notas adicionales a la biografía (de Santo Toribio), tras referir que la Sagrada Congregación de ritos aprobó más de 30 milagros concluye:
"Omito los que tienen lugar diariamente entre sus paisanos, lo mismo en pasados tiempos que en los presentes, de cuyo testimonio auténtico responde la tradición a la vez que las señales en objetos y cuadros pendientes de los muros interiores de su santa y venerada Ermita".
Podríamos decir que algunos biógrafos mayorganos como el agustino Francisco García conciben su obra como un exvoto escrito para agradecer favores recibidos del santo:
" Me impulsa también a publicar este librito el ansia de contribuir, en la medida de mis fuerzas, al esplendor de las fiestas centenarias; el entusiasmo y el cariño que me inspiran el dulce y melancólico recuerdo de mi tierra, la continua memoria del hogar y la devoción al santo de mis primeros y más ardientes amores, devoción infundida en mi alma por la solicitud y el cariño de mis queridos y cristianos padres" Obra evangelizadora de Santo Toribio Alfonso Mogrovejo. Madrid, 1926. p.13-14.
[1] Vid. M. CANO HERRERA: Exvotos y promesas en Castilla y León pp. 391-402 y G. GARCÍA-M.ª. MARTÍN Religiosidad popular: exvotos, donaciones y subastas pp.353-369 en C. ÁLVAREZ SANTALÓ y otros: "La religiosidad popular", T.III. Anthropos, Barcelona, 1989.
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