sábado, enero 17, 2026

EL CRÁNEO DE SANTO TORIBIO Y SUS RELIQUIAS EN EL PALACIO ARZOBISPAL DE LIMA

EL CRÁNEO DE SANTO TORIBIO Y SUS RELIQUIAS EN EL PALACIO ARZOBISPAL DE LIMA

 

Desde el 2006, cuarto centenario del tránsito a la gloria de Santo Toribio se expone a la veneración pública, en la capilla del Palacio Arzobispal de Lima, la urna donde reposan sus reliquias más destacados: el cráneo y varios de sus huesos.

Como es sabido, Toribio falleció en Zaña el 23 de marzo de 1606.  Al año siguiente, sus restos fueron trasladados a Lima, siendo inhumados en la cripta de Catedral el 27 de abril de 1607. Con motivo del proceso de su beatificación, fueron exhumados en 1661 para ser trasladados a la capilla que lleva su nombre al interior de la misma Catedral.

Contamos con la detallada relación de la" Visita del cuerpo y sepulcro del siervo de Dios"[1] realizada en enero de 1661 según la declaración de los sacerdotes Gregorio Montero y Juan Sánchez de la Madrid, presbítero capellán del monasterio de Santa Clara.

Recuerdo que el número de huesos en personas adultas es de aproximadamente 206, y que en esta visita sólo contaron 106.

Veamos la pormenorizada relación de los médicos de la Universidad de San Marcos

 

"Doctor Pedro de Requena presbítero, protomédico deste Reyno y catedrático de Prima de Medicina en esta Real Universidad y Agustín García Cabeza de Vaca, cirujano, dijeron que eran los siguientes: La cabeza que parecía haber sido aserrada por medio para embalsamarla, y la mandíbula baja dividida de la mandíbula de arriba con 7 dientes en la de abajo, que los dos eran colmillos y la una muela próxima a el colmillo y la dicha cabeza tenía algunos cabellos sobre el hueso occipital y laterales y estaba con una mitra de raso blanco bordada de hilo de oro con Romanos y forrada en raso carmesí. Las dos clavículas, los dos omoplatos, dos pedazos del hueso esternón, 21 costillas. Los dos huesos oxitorios de los molledos. Los dos tosiles de un brazo. Y del otro el tocil menor. Uno de los huesos ileones y de los espóndiles doce divididos. Y de los que pertenecen al hueso sacro se hallaron cuatro unidos.

Asimismo, dentro de una mediade sedal cabellada, al parecer, se hallaron 29 huesos de la una pierna. Y en otra media de la misma seda y color que estaba con su liga de tafetán cuyo color no se pudo distinguir se hallaron otros 29 huesos de la otro pierna con el hueso fémur de cada una que por todos habiéndose contado se hallaron 106.

Y asimismo los dichos protomédicos y cirujano dijeron que faltaban los huesos siguientes. De las piernas, las dos choquesuelas, tres costillas, un pedazo del hueso externón, 55 huesos de los brazos y manos, uno de los huesos ileones, todos los dientes,

y muelas menos los referidos que están en dicha mandíbula.

Y no hicieron mención de los sesaminos y otras minucias que por su pequeñez y facilidad de corromperse o estarían deshechas o no se hallaron. Y, habiéndose reconocido, visto y contado en la forma referida se volvieron a poner los dichos huesos en la misma caja donde estaban ante y se cerró y clavó por mano del dicho Francisco de la Peña, carpintero y estando hecho se llevó 'la dicha caja y se puso en el mismo nicho en que estaba con las tablas y tablones según y en la forma que se halló. Todo lo cual pasó en mi presencia y de los dichos subpromotor apostólico y fiscal eclesiástico y de los dichos testigos de que doy fe y Su Señoría Ilustrísima. Y dichos señores jueces apostólicos lo firmaron juntamente con los dichos subpromotor apostólico y fiscal eclesiástico".

 

Durante muchos años la urna estuvo bajo llave y tan sólo se podía ver y venerar con permiso del Señor Arzobispo o su delegado.

A raíz de la celebración del IV Centenario de su muerte, en el 2006, se renovó y mejoró la urna exponiéndola públicamente a la devoción de los fieles en la actual capilla del Palacio Arzobispal.

 

Se encomendó al arqueólogo Edwin Raúl Greenwich Centeno un estudio arqueológico y gracias a su gentileza, les comparto lo fundamental del Informe Técnico sobre el Proyecto Especial de Bioarqueología: Las Criptas de la Catedral de Lima y sus Personajes Históricos – "PEB – CCL". Estudios Bioantropológico de los Restos de Santo Toribio Alfonso de Mogrovejo y Robledo (Lima 2012)

 

Los restos se encuentran en buen estado de conservación, sin embargo, el esqueleto está incompleto y algunas de las piezas óseas presentan improntas de cortes post-mortem ya que siendo consideradas reliquias eran grandemente veneradas y deseadas por los fieles devotos. En la actualidad se custodian en un atractivo relicario de la capilla del Palacio Arzobispal de Lima, constituyendo el conjunto más valioso de todas las reliquias del Santo y que debe ser motivo de mayor devoción y peregrinación por ser prácticamente el cuerpo de Santo Toribio Mogrovejo, padre de América y patrono del episcopado latinoamericano.

 

Entre las piezas óseas presentes tenemos:

 

1.     Cráneo con corte que separa la calota del resto del cráneo, ausencia de mandíbula y diente.

2.      octava costilla derecha con corte post-mortem en su tercio axial,

3.     primera vértebra lumbar que presenta ausencia de la mitad izquierda por corte post-mortem.

4.     Coxal izquierdo

5.     Sacro.

6.     Fémur izquierdo con presencia de corte post-mortem en cuello femoral (ausencia de cabeza femoral) y en la porción proximal del trocánter mayor, así también presenta corte post-mortem en la porción posteroinferior del cóndilo medial.

7.     Fémur derecho con presencia de corte post-mortem en tercio proximal del hueso (ausencia total de cabeza femoral, cuello, trocánter mayor y menor), también presenta corte en la porción posteroinferior del cóndilo medial.

8.     Tibia derecha,

9.     Tibia izquierda

10.   Peroné izquierdo.

 

A pesar de la ausencia de varias piezas óseas importantes, las que se encuentran presentes aportaron gran cantidad de información vital para hacer una lectura adecuada de la osamenta.

 

Acerca de los estudios sobre la patología sufrida el estudio macroscópico no ubicó ningún tipo de patología anómala o algún tipo de patología terminal que pueda reflejarse en los huesos. Sin embargo, están presentes los procesos degenerativos por la edad. Zonas de articulación de huesos largos con presencia de osteofitosis o leve actividad ósea que indica algunas forma de artrosis. Sin embargo, en general el cuerpo presenta una apariencia saludable, denota el buen cuidado que el individuo le ha dado a su cuerpo en vida y un estilo de vida adecuado con relación a otros individuos de la misma época.

Este jubileo con motivo del Tercer Centenario de su canonización, 10 de diciembre de 1726, es una buena oportunidad para acercarse y venerar los sagrados restos del que es forjador del Perú y santo Padre de América.

Dios quiera que la peregrinación a este santuario no quede en jubileos y aniversarios, sino que sea lo ordinario, como la visita a un familiar, a un amigo. Así sea.

 

José Antonio Benito



[1] Archivo Arzobispal de Lima. Libro V del Proceso de Beatificación. Folio 28v-34v. 

jueves, enero 15, 2026

"Santo Toribio Mogrovejo" con prólogo de Monseñor Luis Argüello y auspicio del Ayuntamiento de Mayorga, reeditado por Mounier, Colección Sinergia

Como primicia del libro, les comparto la nueva INTRODUCCIÓN por el Año Jubilar por el tercer centenario de su canonización 

El pasado domingo 29 de diciembre del 2024, me encontraba embelesado frente al lienzo de Ribera en la iglesia de la Purísima, dispuesto a procesionar con los fieles de la diócesis de Salamanca para cruzar la puerta santa de la Catedral y lucrar la indulgencia del Año Jubilar 2025 de la esperanza.

Habían pasado 30 años de mi estancia en el Perú y casi 300 de la canonización de santo Toribio Mogrovejo. Y fue en este templo precisamente –por su proximidad al Colegio Mayor de Oviedo en el que se había formado- donde Salamanca lo celebró mediante un concurrido octavario acompañado de cohetes artificiales y hasta dos corridas de toros en la Plaza Mayor.

Cuando el 10 de diciembre de 1726 el Papa Benedicto XIII por la bula Quoniam Spiritus canonizó a Santo Toribio, la noticia conmovió la vasta sede metropolitana de Lima y a toda la Iglesia de Hispanoamérica, denominada por su pastor como la "nueva cristiandad de las Indias".  Salamanca vibró de entusiasmo porque sentía vivamente la huella de su paso por las aulas y el Colegio Mayor de San Salvador de Oviedo con su Rector al frente se encargó de celebrar y contar el acontecimiento en el solemne marco de fiestas barrocas. El 21 de julio de 1727 –unos ocho meses después de la canonización, en diciembre de 1726- Salamanca organizó el más espléndido espectáculo académico de carácter religioso. Todos los colegios mayores, la Universidad, el clero secular, las órdenes religiosas se unieron para aclamar al santo en la iglesia de la Purísima. Durante dos horas y media, cuatro pirotécnicos ayudados de espontáneos estuvieron disparando cohetes. Se trasladó la imagen del santo colegial desde su capilla del Colegio Mayor de Oviedo hasta las Madres Agustinas frente al Palacio Monterrey. Fue una profesión solemne en la que todas las fuerzas vivas de la ciudad tomaron parte. La estatua de santo Toribio, en hábito de colegial con la beca morada de terciopelo fue precedida por las de san Juan de Sahagún y santo Tomás de Villanueva.

300 años después. Con el Papa León XIV, que fue obispo de Chiclayo (Perú), lugar donde murió Santo Toribio ¿Quién conoce a Santo Toribio Mogrovejo, padre de América, forjador de la Iglesia del Perú, el Borromeo de los Andes, patrono de la iglesia de América, el Nuevo Moisés del mundo postmoderno, en frase del Papa Francisco, que supo cruzar orillas, las geográficas, culturales y, sobre todo, ¿la del amor fraterno? La cruda respuesta es que son muy pocos. Haced vosotros la prueba preguntando a la gente. En la empresa americana seguimos hablando de Colón, Pizarro, Cortés, Las Casas. Todos ellos "grandes", pero de algún modo polémicos, alimentando leyendas, negras o rosas. Santo Toribio nos lo pone fácil, crea lazos, tiende puentes, crea familia, forja un pueblo, siembra fraternidad. Dar a conocer su vida, misión y trascendencia es el propósito de la obra que se reedita gracias a la generosa acogida de los lectores que agotaron la primera edición y a la solicitud de los promotores de la celebración del Tercer Centenario de la canonización entre los que se encuentra el Ayuntamiento de Mayorga. La primera edición salió en plena pandemia y, con las prisas, sin prólogo ni introducción. La presente, por el jubileo del tercer centenario de su canonización, incorpora este texto y el sugerente prólogo de Monseñor Luis Argüello, a quien agradezco muy de veras.

Con ocasión del IV centenario del Seminario Mayor Arquidiocesano "San Carlos y San Marcelo" de Trujillo, el Papa León XIV escribió una carta llena de afecto, el 17 de septiembre del 2025, agradeciendo al Señor por los cuatro siglos de historia y recordando también su propio paso por esa casa de formación, donde sirvió como profesor y director de estudios. El Pontífice destacó que la tarea esencial del seminario sigue siendo la misma de siempre: "estar con el Señor, dejar que Él los forme, conocerlo y amarlo, para poder parecerse a Él".

Al final de su carta se refirió a santo Toribio: "Queridos hijos, al concluir quiero asegurarles que tienen un lugar en el corazón del Sucesor de Pedro. El seminario es un don inmenso y exigente, pero nunca están solos en este camino. Dios, los santos y toda la Iglesia caminan con ustedes, y de modo particular su obispo y sus formadores, que los ayudan a crecer «hasta que Cristo sea formado en ustedes» (Ga 4,19). Reciban de ellos la guía y la corrección como gestos de amor. Recuerden también la sabiduría de santo Toribio de Mogrovejo, tan querido en Trujillo, que amaba decir: "No es nuestro el tiempo, es muy breve, y Dios nos tomará estricta cuenta del modo como lo hemos empleado" (cf. C. García Irigoyen, Sto. Toribio, Lima 1908, 141). Aprovechen, pues, cada día como un tesoro irrepetible".

Providencialmente coincide el tercer centenario de la canonización del ilustre universitario salmantino Toribio Mogrovejo -en 1726- con el quinto centenario de la incorporación del dominico Francisco de Vitoria a la Universidad salmantina, en 1526. Lo entiendo y asumo como la mejor lección de su alma mater que también es la mía. Si Alfonso X el Sabio, en Las siete partidas definió la universidad como "Ayuntamiento de maestros y de escolares, que es hecho en algún lugar con voluntad y entendimiento de aprender [todos] los saberes", Mogrovejo no sólo los aprendió de modo notable, sino que los vivió y compartió de modo sobresaliente, santamente.

Te invito cordialmente a que goces de su compañía con la lectura de esta resumida pero documentada y entretenida de su vida y misión. 

martes, enero 13, 2026

MONSEÑOR EDUARDO VELÁSQUEZ, OBISPO EMÉRITO DE HUARAZ (1947-2026)

MONSEÑOR EDUARDO VELÁSQUEZ, OBISPO EMÉRITO DE HUARAZ (1947-2026)

 

Mi querido amigo Monseñor José Eduardo Velásquez Tarazona, Obispo Emérito de Huaraz, acaba de partir a la Casa del Padre este 12 de enero del 2026.

 

Recuerdo de modo vívido y entrañable su acogida en su casa de Huaraz, en el 2006, con motivo del IV Centenario del tránsito de Santo Toribio. Allí pude gozar de su hospitalidad y celo pastoral a lo Toribio y el Papa Francisco, un auténtico pastor con olor a oveja, querido por sus fieles. Inolvidable su gesto de traducir al quechua mis palabras sobre la vida y misión de Santo Toribio y que los fieles recibían con tanto fervor. Quedé cautivado cuando, después de hablarles del Sínodo de Yungay, salieron en procesión con el Santísimo y dos abuelitos iban sembrando de flores el paso del Señor. Uno sentía la santa presencia de Santo Toribio que sembró a manos llenas el Evangelio y yo era testigo de ese fruto de reverencia por el Señor y hermandad entre los fieles.

Grabamos con la UCSS un delicioso testimonio de Monseñor Eduardo para el documental "Pasos de Toribio" en Puente Arzobispo y recorrimos algunos lugares de la diócesis para dar a conocer la misión evangelizadora de Santo Toribio, especialmente en la región de Ancash.  

De su gran interés por la historia quiero rescatar su estupendo artículo "Con las huellas de Santo Toribio Alfonso de Mogrovejo"[1] en el que estudió la Primera Visita de Santo Toribio (1584-1591) reconstruyéndola a través de diferentes fuentes pues el propio Santo no la consigna, sólo la cita, en su célebre "Libro de Visitas". Tuvo lugar, tras el tormentoso pero fecundo Concilio III Limense, en diciembre de 1583. Antes de nada, convocó el sínodo de 1584 para dar cuenta a los clérigos de Lima de lo ordenado en el Concilio. Hasta abril se ocupó en ordenar sacerdotes y confirmar en la iglesia limeña. Y, tras los intensos días de Pascua, a fines de abril de 1584, emprende una visita de siete años de duración, hasta 1591. En julio de 1584 se encuentra en la costa norte, Arnedo o Chancay, y el 19 de diciembre en Cajacay, más allá de Pativilca, y en dirección al Callejón de Huaylas o Ancash. En enero de 1585 visita toda la zona, deteniéndose para celebrar en Yungay, en plenos Andes, el Tercer Sínodo Diocesano. A fines de enero regresa a Lima, pero en abril ya lo tenemos en Huaraz, en mayo en Recuay y en junio nuevamente en Huaraz. Fue al norte por Pallasca y los Conchucos, entrando en Cajamarca, de donde continuó hasta Chachapoyas, cruzando el río Marañón posiblemente por el puente de Balsas. Se dirige hacia Huacrachuco en mayo de 1587 y en diciembre entra en la zona de Huánuco. En enero de 1588 se encuentra en Conchamarca y en abril regresa a Lima para consagrar al obispo de Panamá. Vuelve a Junín y en junio lo vemos en Sicaya, pasa a Huarochirí y en diciembre llega a San Damián. Durante los meses de febrero y abril de 1589 recorre Cajatambo y Checra, para arribar de nuevo a la Ciudad de los Reyes en enero de 1591, donde inaugura las sesiones del cuarto concilio limense.

Debo hacer constar mi gratitud por su generosa colaboración en mi edición crítica sobre el "Libro de visitas", ya que verificó los nombres antiguos referidos por los secretarios de santo Toribio comparándolos con los actuales. Su pericia con el quechua, así como el conocimiento académico y vivencial de Ancash me sacó de muchos apuros.  

Otra de las grandes iniciativas y que confirman su compromiso con la cultura y patrimonio fue la creación del archivo diocesano que como tantos otros contó con la profesionalidad y generosidad de Melecio Tineo. Gracias a su empeño, la documentación arrumada hasta el mes de julio del 2008 en un ambiente del seminario de Francisco de Sales hoy es un centro académico al servicio de la historia y la vida cristiana, pues se pueden consultar de modo práctico los libros parroquiales, expedientes matrimoniales y otros documentos de todas sus parroquias desde el año 1600: - Santiago de Auja. - San Francisco de Asís de Chiquián - San Pedro de Ticllos - San Francisco de Asís de Mangas - San Agustino de Cajacay - Nuestra Señora de Belén - San Sebastián de Huaraz - San Ildefonso de Caraz - San Jacinto de Mato - San Lorenzo de Huato - Santo Domingo de Guzmán de Ocras - San Juan Evangelista de Cochas - San Pedro de Arcas - San Ildefonso de Recuay - San Pedro De Cetaparaco - San Juan Bautista de Pararín y - Santo Domingo de Guzmán de Yungay, Además se han ordenado las siguientes series documentales: - Visitas pastorales - Curatos - Estadísticas parroquiales - Cofradías - Divorcios - Nulidad de matrimonios - Rectificaciones e inscripciones de partidas de bautizos, matrimonios y defunciones. - Comunicaciones - Seminario - Ordenaciones sacerdotales.

Gracias a la correspondencia epistolar puedo dar fe de su compromiso con la historia y su pasión pastoral, sin olvidar los riquísimos quesos de Huaraz con los que solía sorprender a sus amigos en sus escasas visitas a Lima. En espera de que alguno de sus sacerdotes rescate su significativa trayectoria, culmino mi testimonio compartiendo una de sus cartas.

Estimado José Antonio: Gracias por las noticias que me envías, así me entero de todo los que acontece y tiene que ver con la historia de la Iglesia en nuestro Perú de hoy.

espero que te encuentres bien de la salud, como también de la juventud para seguir produciendo obras o dando conferencias académicas.

Por aquí sigo descubriendo la presencia de Santo Toribio, por la zona sur de la Diócesis, hace tres meses atrás estuve por la Parroquia de San Pedro de Ticllos y llegué a conocer con suma satisfacción encontrar la imagen de Santo Toribio de maguey muy antiguo, aunque con la fisonomía muy rara, pues me traje y a ser  restaurada, esto fue en el pueblo de Llipa, luego  más en el fondo en el centro poblado de Guangri, pienso hacer traer a través del párroco  su imagen para su restauración, como siempre su figura está anexada al agua, ya que son pueblos que tienen poca agua.

Con afecto en Jesucristo, María Santìsima y San José.

+ Mons. José Eduardo Velàsquez T.

Obispo de Huaraz

 Biografía

Monseñor José Eduardo Velásquez Tarazona, nació el 2 de septiembre de 1947.  Como estudiante estuvo en el Seminario de San Jerónimo en Arequipa, también asistió a la Universidad Católica de Santa María y a la Escuela Normal Superior de los Hermanos de las Escuelas Cristianas. Durante estos años además de terminar sus estudios eclesiásticos, logró recibir el título de Profesor de Filosofía y Ciencias sociales.

Ya el 1 de julio de 1973 fue ordenado sacerdote para la Diócesis de Huaraz, por el entonces obispo "monseñor" Fernando Vargas Ruiz de Somocurcio.

Una vez ordenado, ejerció su ministerio pastoral como pastor en la Parroquia del Distrito de Chiquián y en Carhuaz, ha sido Rector del Seminario Mayor de Huaraz y pro vicario general diocesano.

El 15 de marzo de 1994 fue nombrado por Su Santidad el Papa Juan Pablo II como Obispo auxiliar de Huaraz y Obispo titular de la antigua Sede de Obba.

Recibió la consagración episcopal el 14 de mayo del mismo año, a manos del entonces Obispo de Huaraz "monseñor" José Ramón Gurruchaga Ezama actuando como consagrante principal y como co-consagrantes tuvo al entonces Prelado de Huari "monseñor" Dante Frasnelli Tarter y al Prelado de Huamachuco "monseñor" Sebastián Ramis Torrens.

Luego el 1 de julio del 2000 fue nombrado Obispo coadjutor de la Diócesis de Tacna y Moquegua y a partir del 5 de abril de 2003, también pasó a ser Administrador Apostólico de Huacho.

Desde el 4 de febrero de 2004 asumió como Obispo titular de Huaraz, tomando posesión del cargo el día 27 de abril, durante una ceremonia celebrada en la Catedral Diocesana de San Sebastián y la Inmaculada Concepción.

Durante su gestión, Monseñor Velásquez Tarazona se destacó por su compromiso con la fe y la justicia social, dejando un legado de amor y servicio a la comunidad.

Fue aceptada su renuncia el 27 de septiembre del 2024, al tiempo que fue nombrado su sucesor, Monseñor José Antonio Alarcón Gómez, capuchino, párroco de Chorrillos en Lima. .

NOTA DE LA C.E.P.

Con gran pesar, pero con esperanza en la resurrección, la Conferencia Episcopal Peruana comunica a todo el Pueblo de Dios el sensible fallecimiento de Monseñor José Eduardo Velásquez Tarazona, Obispo Emérito de Huaraz, quien partió a la Casa del Padre este lunes 12 de enero en Lima. El Episcopado Peruano se une en oración al actual Obispo de Huaraz, Monseñor José Antonio Alarcón Gómez, así como al clero, religiosos, religiosas, a los fieles de la Diócesis y a su familia, pidiendo al Señor de la Vida que reciba en su Reino de luz y de paz a quien fuera un abnegado servidor de su Iglesia. Se informa a la comunidad que los detalles referidos al velorio y la misa de exequias se comunicarán oportunamente a través de los canales oficiales de la Diócesis de Huaraz.Elevamos nuestras plegarias por su eterno descanso y por el consuelo de su familia, bajo el amparo de la Santísima Virgen María.    

 https://noticias.iglesia.org.pe/conferencia-episcopal-peruana-expresa-su-pesar-por-el-fallecimiento-de-mons-jose-eduardo-velasquez-tarazona-obispo-emerito-de-huaraz/

https://www.facebook.com/p/Di%C3%B3cesis-de-Huaraz-100064729446928/



[1] VVAA " Diócesis de Huaraz. Cien años de vida diocesana 1999, pp.160-202

 

lunes, enero 12, 2026

SANTO TORIBIO MOGROVEJO EN LA WEB VATICANA DE LA CAUSA DE LOS SANTOS

Les comparto la interesante información de la web del dicasterio vaticano sobre la CAUSA DE LOS SANTOS con respecto a Santo Toribio. Primero, la relación y breve semblanza de los santos que fueron canonizados con él el mismo año; la biografía y los mensajes de los papas sobre Mogrovejo.

https://www.causesanti.va/it/celebrazioni/canonizzazioni/1726/12.html

Estamos en el Tercer Centenario de la canonización de Santo Toribio. En el mismo 1726, en el mes de diciembre, pero en tres momentos diferentes, fueron canonizados junto a Santo Toribio:

Día 10

Toribio de Mogrovejo

Obispo de Lima: laico originario de España, experto en derecho, elegido para esta sede, partió a América. Impulsado por un ardiente celo apostólico, visitó su vasta diócesis en varias ocasiones, a menudo a pie, cuidando con asiduidad del rebaño que le fue confiado. Erradicó abusos y escándalos entre el clero mediante sínodos; catequizó y convirtió a los indígenas, hasta que encontró su última morada en Sanna, Perú. Patrono del episcopado latinoamericano.

Jaime de las Marcas

Sacerdote de la Orden de los Frailes Menores, reconocido por su predicación y austeridad. Era un predicador apasionado, pero su severidad se suavizaba con la clemencia. Originario de Las Marcas, se hizo franciscano en 1415 y fue enviado a Europa del Este. Poseía un don para el encanto con palabras y gestos, y se manifestó especialmente en contra de la usura: para combatirla, inventó los Monti di Pietà.

Inés de Montepulciano

Virgen, que a los nueve años vistió el hábito de las santas vírgenes y sólo a los quince fue elegida, contra su voluntad, para guiar a las monjas de Proceno en Tuscia, dando después en el monasterio que fundó bajo la disciplina de Santo Domingo un admirable ejemplo de verdadera humildad.

Día 27

Francisco Solano

Sacerdote y misionero de la Orden de los Frailes Menores, que recorrió todas las regiones de América del Sur para la salvación de las almas y trabajó mediante la predicación y el testimonio para enseñar a los pueblos indígenas y a los mismos colonos españoles la novedad de la vida cristiana.

Peregrino Laziosi

Religioso de la Orden de los Siervos de María, que, acorde con su condición de siervo de la Madre de Dios, brilló en su devoción a su Hijo Jesús y en su solicitud por los pobres.

Juan de la Cruz

Sacerdote de la Orden Carmelita y Doctor de la Iglesia, fue el primero de los frailes en unirse a la reforma de la Orden, la cual apoyó con innumerables trabajos, trabajos y amargas tribulaciones. Como atestiguan sus escritos, ascendió a través de la noche oscura del alma a la montaña de Dios, buscando una vida de recogimiento interior en Cristo y dejándose quemar por la llama del amor de Dios. Finalmente descansó en el Señor en Úbeda, España.

Día 31

 Estanislao Kostka

De origen polaco, impulsado por el deseo de entrar en la Compañía de Jesús, huyó de la casa paterna y se dirigió a pie a Roma, donde, admitido en el noviciado por San Francisco de Borja, murió con fama de santidad, agotada en poco tiempo en el desempeño de los más humildes servicios.

Luis Gonzaga

Varón religioso, nacido de linaje principesco y conocido de todos por su pureza, dejó a su hermano el principado que había tenido y se unió a la Compañía de Jesús en Roma, pero, físicamente agotado por la asistencia que prestaba a los apestados, fue a la muerte siendo aún joven.

Patrón de la juventud católica

SÍNTESIS

Beatificación: 2 de julio de 1679; Papa Inocencio XI

Canonización: 10 de diciembre de 1726; Papa Benedicto XIII; Basílica Vaticana

Memorial litúrgico: 23 de marzo

Obispo de Lima: laico originario de España, experto en derecho, elegido para esta sede, partió a América. Impulsado por un ardiente celo apostólico, visitó su vasta diócesis en varias ocasiones, a menudo a pie, cuidando con asiduidad del rebaño que le fue confiado. Erradicó abusos y escándalos entre el clero mediante sínodos; catequizó y convirtió a los indígenas, hasta que encontró su última morada en Sanna, Perú. Patrono del episcopado latinoamericano.

BIOGRAFÍA

"Amad a los hombres que nos han sido confiados como amamos a Cristo, que es Verdad, ¡no costumbre!"

Descendiente de la noble familia Mogrovejo, Toribio nació en Mayorga (Valladolid) en 1538. Experto en derecho canónico, se ganó con justicia reputación de jurista insigne y enseñaba en la Universidad de Salamanca cuando el rey de España, Felipe II, decidió enviarlo a Perú como obispo de la Ciudad de los Reyes, que luego sería Lima, hoy capital del país.

Cuando el rey lo convocó en 1580, Toribio aún era laico. En un tiempo récord, recibió todas las órdenes, una tras otra, hasta el sacerdocio, y finalmente fue consagrado obispo. No le entusiasmaba su partida, pues imaginaba la situación que encontraría: Perú llevaba menos de cincuenta años bajo dominio español, pero quienes estaban al mando, y no el virrey enviado por la corte, eran los descendientes de los conquistadores.

Esta gente domina sin control. Son ellos quienes verdaderamente explotan a los indígenas, bajo el pretexto de una evangelización que tiene muy poco que ver con el Evangelio: las condiciones de esta gente que el obispo encuentra a su llegada son de extrema pobreza material, espiritual, cultural y humana. Los conquistadores, por otro lado, envidian los privilegios que han adquirido a expensas de los indígenas, y también hay muchos sacerdotes serviles que carecen de la fuerza para contraatacar.

Con estas premisas, comenzó el episcopado de 25 años de Toribio, junto con su labor como gran reformador, que condujo a la primera verdadera organización de la Iglesia peruana. Decidió comenzar por los sacerdotes, por su recuperación, especialmente a través de su propio y santo ejemplo.

Dedicó muchas horas a la meditación y la oración, consciente de que la vida espiritual de una persona crece en la medida en que reza. Y entonces se enamoró de los indígenas. Estudió sus lenguas, quechua y aymara, para poder comunicarse con ellos, participando en una "reevangelización" que hablaba, sobre todo, el lenguaje de la dignidad. Exigió a todos los sacerdotes que trabajaban en Perú que las estudiaran e incluso logró publicar el Catecismo de la Iglesia Católica en las lenguas indígenas, además del español.

Por amor a los indígenas, pasó casi diez años viajando, visitando cada rincón de su vasto territorio —miles de kilómetros— mucho más allá de las actuales fronteras peruanas. Convirtió a innumerables indígenas y confirmó a tres futuros santos: San Martín de Porres, San Francisco Solano[1] y Santa Rosa de Lima.

Durante su episcopado, Toribio fundó cien parroquias, convocó un concilio panamericano, dos concilios provinciales y doce sínodos diocesanos. Cuando la peste llegó al Perú, estuvo en primera línea entre los enfermos, dándoles todo lo que tenía.

Obviamente, [2]esto le granjeó la antipatía del virrey, quien nunca lo vio asistir a las ceremonias de la corte, y de los conquistadores. Pero a él no le importó. Su rebaño eran los indígenas, y él era un verdadero pastor. Murió durante uno de sus viajes, en Sanna, en 1606. Benedicto XIII lo canonizó en 1726; Juan Pablo II lo proclamó patrono del episcopado latinoamericano en 1983.

 

MENSAJE DE SU SANTIDAD BENEDICTO XVI CON MOTIVO DE LAS CELEBRACIONES DEL IV CENTENARIO DE LA MUERTEDE SANTO TORIBIO DE MOGROVEJO

Amados hermanos en el Episcopado,

Con motivo de las celebraciones del IV centenario de la muerte de Santo Toribio de Mogrovejo, segundo Arzobispo de Lima, saludo cordialmente al Cardenal Juan Luis Cipriani Thorne y a los numerosos Arzobispos y Obispos que se han reunido para dar gracias a Dios por este eminente Pastor. Saludo también con afecto a los sacerdotes, personas consagradas y demás fieles, que se unen a la alegría de la Iglesia por el don que Dios le ha concedido en la forma de tan admirable Santo, a quien pueden invocar como intercesor y en quien encuentran un modelo de vida también para nuestros tiempos.

    Asimismo, deseo instar a todos a considerar esta efeméride como una oportunidad providencial para revitalizar el camino de la Iglesia en las diversas diócesis, inspirándose en la vida y obra de Santo Toribio. De hecho, se distinguió por su dedicación abnegada a la construcción y el fortalecimiento de las comunidades eclesiales de su tiempo. Lo hizo con un gran espíritu de comunión y colaboración, buscando siempre la unidad, como demostró al convocar el Tercer Concilio Provincial de Lima (1582-1583), que dejó un valioso legado de doctrina y normas pastorales. Uno de sus frutos más preciados fue el llamado Catecismo de Santo Toribio, que resultó ser un instrumento extraordinariamente eficaz para instruir en la fe a millones de personas durante siglos, y para hacerlo de manera sólida y conforme a la auténtica doctrina de la Iglesia, uniendo así, desde lo más profundo, más allá de cualquier diferencia, a quienes se identifican porque tienen «un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo» (Ef 4,5).

    Consciente de que la vitalidad de la Iglesia depende en gran medida del ministerio sacerdotal, el santo Arzobispo fundó el Seminario Conciliar de Lima, que aún funciona. Es de esperar que siga dando frutos abundantes, especialmente en estos tiempos en que urge promover las vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada, para afrontar la inmensa tarea de construir comunidades cristianas que se reúnan con alegría para la celebración dominical, frecuenten los sacramentos, fomenten la vida espiritual, transmitan y cultiven con esmero la fe, den testimonio de una esperanza firme y practiquen siempre la caridad.

    El profundo espíritu misionero de Santo Toribio se evidencia en algunos detalles significativos, como su esfuerzo por aprender varios idiomas para poder predicar personalmente a todos aquellos confiados a su cuidado pastoral. Fue también un modelo de respeto a la dignidad de toda persona humana, sea cual sea su condición, en quien siempre buscó inspirar la alegría de sentirse un verdadero hijo de Dios.

    En esta ocasión, invoco la intercesión maternal de la Santísima Virgen María, para que proteja al Pueblo de Dios que camina por Latinoamérica y lo guíe hacia la alegría de vivir su fe en Cristo plena y coherentemente. Con estos sentimientos, les imparto con gusto mi Bendición Apostólica, con especial atención a la Iglesia en el Perú, y en particular a la Arquidiócesis de Lima.

Vaticano, 23 de marzo, festividad de Santo Toribio de Mogrovejo, año del Señor 2006.

BENEDICTO XVI

VIAJE APOSTÓLICO DE SU SANTIDAD EL PAPA FRANCISCO A CHILE Y PERÚ
(15-22 DE ENERO DE 2018)

ENCUENTRO CON LOS OBISPOS

DISCURSO DEL SANTO PADRE

Palacio Arzobispal (Lima)
Domingo 21 de enero de 2018

 

    Queridos hermanos en el episcopado:

    Gracias por las amables palabras que me dirigió el Cardenal Arzobispo de Lima y el Presidente de la Conferencia Episcopal en nombre de todos los presentes. Esperaba con interés estar con ustedes. Guardo gratos recuerdos de la visita ad limina del año pasado. Creo que conversamos mucho entonces, por lo que lo que diré hoy no será extenso.

    Los días que he pasado entre ustedes han sido intensos y gratificantes. He podido escuchar y experimentar las diversas realidades que conforman este país —una representación— y compartir de primera mano la fe del santo y fiel Pueblo de Dios, que tanto nos hace bien. Gracias por la oportunidad de "tocar" la fe del Pueblo, de este Pueblo que Dios les ha confiado. Y, de verdad, aquí, ¡no se puede evitar tocar! Si no tocas la fe del Pueblo, la fe del Pueblo no te tocará; pero estar allí, con las calles llenas, es una gracia y te hace caer de rodillas.

    El lema de este viaje nos habla de unidad y esperanza. Es un programa arduo, pero a la vez estimulante, que nos hace pensar en la labor de Santo Toribio de Mogrovejo, Arzobispo de esta Sede y patrono del episcopado latinoamericano, ejemplo de «constructor de unidad eclesial», como lo definió mi predecesor, San Juan Pablo II, en su primer viaje apostólico a esta tierra.[1]

    Es significativo que este santo obispo sea representado en retratos como un "nuevo Moisés". Como saben, en el Vaticano se conserva una pintura que representa a Santo Toribio cruzando un gran río, cuyas aguas se abren a su paso como si fuera el Mar Rojo, para alcanzar la otra orilla, donde lo espera un nutrido grupo de indígenas. Detrás de Santo Toribio hay una gran multitud, los fieles que siguen a su pastor en la obra de evangelización.[2] Esta pintura se encuentra en la Pinacoteca Vaticana. Esta hermosa imagen me brinda la oportunidad de centrar mi reflexión con ustedes en ella.  Santo Toribio, el hombre que supo alcanzar la otra orilla.

    Lo vemos desde el momento en que recibió el mandato de venir a estas tierras con la misión de ser padre y pastor. Dejó tierra firme para adentrarse en un universo totalmente nuevo, desconocido y desafiante. Se dirigió hacia la tierra prometida guiado por la fe como «la certeza de lo que se espera» (Heb 11:1). Su fe y confianza en el Señor lo impulsaron entonces, y lo impulsarían durante toda su vida, a cruzar a la otra orilla, donde lo esperaba en medio de una multitud.

    1. Quiso ir a la otra orilla en busca de los lejanos y dispersos. Para ello, tuvo que abandonar las comodidades del obispado y recorrer el territorio que le fue confiado, en continuas visitas pastorales, intentando llegar y permanecer donde había necesidad, ¡y cuánta! Salió al encuentro de todos por caminos que, según su secretario, eran más para cabras que para personas. Tuvo que enfrentarse a los climas y entornos más diversos; «de 22 años de episcopado —22 y pico—, 18 los pasó fuera de Lima, fuera de su ciudad, recorriendo su territorio tres veces»,[3] que abarcaron desde Panamá hasta el inicio de la capitanía de Chile, que no sé dónde comenzó en ese momento —quizás en la cima de Iquique, no estoy seguro—, pero hasta el inicio de la capitanía de Chile. Como algunas de sus diócesis, ¡nada más! Durante dieciocho años, tras recorrer su territorio tres veces, supo que esta era la única forma de cuidado pastoral: estar cerca, distribuir los dones de Dios, una exhortación que también dirigía continuamente a sus sacerdotes. Pero no lo hizo con palabras, sino con su testimonio, estando él mismo en la primera línea de la evangelización. Hoy lo llamaríamos un obispo "de calle". Un obispo con las suelas desgastadas por caminar, por salir al encuentro de los demás para "anunciar el Evangelio a todos, en todo lugar, en toda ocasión, sin vacilaciones, sin reticencias y sin miedo. La alegría del Evangelio es para todos; no puede excluir a nadie".[4] ¡Qué bien lo sabía Santo Toribio! Sin miedo ni reticencias, entró en nuestro continente para anunciar la Buena Nueva.

    2. Quería llegar a la otra orilla, no solo geográficamente sino también culturalmente. Así, promovió la evangelización en su lengua materna por diversos medios. Con el Tercer Concilio de Lima, ordenó la redacción y traducción de catecismos al quechua y al aymara. Animó al clero a estudiar y dominar la lengua de sus fieles para poder administrar los sacramentos de forma comprensible. Pienso en la reforma litúrgica de Pío XII, cuando comenzó a reintroducirla en toda la Iglesia... Visitando a su pueblo y conviviendo con él, se dio cuenta de que no bastaba con llegar físicamente, sino que era necesario aprender a hablar el idioma de los demás: solo así el Evangelio podía ser comprendido y penetrar en los corazones. ¡Cuán urgente es esta visión para nosotros, pastores del siglo XXI! Debemos aprender un lenguaje totalmente nuevo, como el digital, por ejemplo. Conocer el lenguaje actual de nuestros jóvenes, nuestras familias, nuestros niños... Como vio claramente Santo Toribio, no basta con llegar a un lugar y ocupar un territorio; Debemos ser capaces de generar procesos en la vida de las personas para que la fe arraigue y tenga sentido. Y para ello, debemos hablar su idioma. Debemos llegar donde se generan nuevos temas y paradigmas, llegando con la Palabra de Dios a lo más profundo del alma de nuestras ciudades y nuestros pueblos.[5] La evangelización de la cultura nos exige adentrarnos en el corazón mismo de la cultura para que sea iluminada desde dentro por el Evangelio. Anteayer, en Puerto Maldonado, me conmovió profundamente cuando, entre todos los indígenas presentes, de tantas etnias, tres me trajeron una estola: todos pintados, con sus hábitos, ¡eran diáconos permanentes! ¡Ánimo, ánimo, eso hizo Toribio! En aquella época no había diáconos permanentes, había catequistas, pero en su lengua, en su cultura, y él se puso ahí… Me conmovió ver a esos diáconos permanentes.

    3. Quiso alcanzar la otra orilla de la caridad. Para nuestro Patrón, la evangelización no podía darse sin la caridad. Sabía, de hecho, que la forma más sublime de evangelización era plasmar en la propia vida el don del amor de Cristo por cada hombre. Los hijos de Dios y los hijos del diablo se manifiestan en esto: quien no practica la justicia no es de Dios, ni tampoco quien no ama a su hermano (cf.  Jn 3,10). Durante sus visitas, pudo presenciar los abusos y excesos que sufrían las poblaciones indígenas, por lo que no dudó, en 1585, en excomulgar al gobernador de Cajatambo, enfrentándose a todo un sistema de corrupción y a una red de intereses que «se granjeaban la hostilidad de muchos», incluido el Virrey.[6] Así nos muestra al pastor que sabe que el bien espiritual nunca puede separarse del justo bien material, y más aún cuando se ponen en riesgo la integridad y la dignidad de las personas. La profecía episcopal no teme denunciar los abusos y excesos cometidos contra su pueblo. Y de esta manera, recuerda a la sociedad y a las comunidades que la caridad debe ir siempre acompañada de la justicia, y que no hay auténtica evangelización que no anuncie y denuncie toda violación de la vida de nuestros hermanos y hermanas, especialmente la de los más vulnerables. Es una advertencia contra cualquier tipo de coquetería mundana que nos ate de manos por trivialidades... La libertad del Evangelio...

    4. Quiso alcanzar la otra orilla en la formación de sus sacerdotes. Fundó el primer seminario después del Concilio de Trento en esta parte del mundo, promoviendo así la formación del clero nativo. Comprendió que no bastaba con ir a todas partes y hablar el mismo idioma, sino que era necesario que la Iglesia generara sus propios pastores locales y así se convirtiera en una madre fecunda. Por ello, defendió la ordenación de personas mestizas —cuando se debatió mucho—, intentando incentivar que el clero, si quería distinguirse en algo, fuera por la santidad de sus pastores y no por su origen étnico.[7] Y esta formación no se limitó a estudiar en el seminario, sino que continuó en las continuas visitas que les hacía; estaba cerca de sus sacerdotes. Allí podía ver de primera mano el estado de sus sacerdotes y cuidar de ellos. Cuenta la leyenda que en las Vísperas de Navidad su hermana le regaló una camisa para que la usara durante las fiestas. Ese día fue a visitar a un sacerdote y, al ver las condiciones en las que vivía, se quitó la camisa y se la dio.[8] Es el pastor que conoce a sus sacerdotes. Intenta acercarse a ellos, acompañarlos, animarlos, amonestarlos; les recordó que eran pastores y no comerciantes, y que por lo tanto debían cuidar de los indígenas y defenderlos como hijos.[9] Pero no lo hace desde un escritorio, y así puede conocer a sus ovejas y ellas reconocen en su voz la voz del Buen Pastor.

    5. Quiso alcanzar la otra orilla, la de la unidad. Promovió de manera maravillosa y profética la formación e integración de espacios de comunión y participación entre los diferentes componentes del Pueblo de Dios. San Juan Pablo II lo destacó cuando, en estas tierras, dirigiéndose a los obispos, dijo: «El Tercer Concilio de Limena es fruto de esta tensión, presidido, alentado y dirigido por Santo Toribio, que dio como frutos un precioso tesoro de unidad en la fe, normas pastorales y organizativas, y al mismo tiempo, inspiraciones válidas para la anhelada integración latinoamericana».[10] Sabemos bien que esta unidad y este consenso fueron precedidos por grandes tensiones y conflictos. No podemos negar las tensiones —existen—, las diferencias —existen—; una vida sin conflictos es imposible. Pero estos exigen que, si somos hombres y cristianos, los afrontemos y los aceptemos. Pero acéptenlos en unidad, en un diálogo honesto y sincero, mirándonos a la cara y precaviéndonos de la tentación de ignorar lo sucedido o de quedar prisioneros de ello, sin horizontes que nos permitan encontrar caminos de unidad y vida. Es fuente de inspiración, en nuestro caminar como Conferencia Episcopal, recordar que la unidad siempre prevalecerá sobre el conflicto.[11] Queridos hermanos obispos, trabajen por la unidad; no permanezcan prisioneros de las divisiones que reducen y limitan la vocación a la que hemos sido llamados: ser sacramento de comunión. No olviden que lo que atraía a las personas en la Iglesia primitiva era ver cómo se amaban. Esta fue, es y será la mejor evangelización.

    6. Y para Santo Toribio llegó el momento de partir hacia la última orilla, hacia esa tierra que lo esperaba y que saboreaba al alejarse continuamente de la orilla. Esta nueva partida no la hizo solo. Como en el cuadro que comenté al principio, fue al encuentro de los santos, seguido por una gran multitud. Es el pastor que supo llenar su maleta de rostros y nombres. Eran su pasaporte al cielo. Hasta el punto de que no quisiera omitir la nota final, el momento en que el pastor entregó su alma a Dios. Lo hizo en un pueblo entre su gente y un aborigen tocó la flauta para que el alma de su pastor se sintiera en paz. Que el Cielo nos conceda, hermanos, que cuando tengamos que hacer nuestro último viaje, podamos experimentar estas cosas. Pidámosle al Señor que nos lo conceda.[12]

Oremos unos por otros y oremos por mí.

[1] Discurso al Episcopado peruano (2 febrero 1985), 3.

[2] Véase Milagro de Santo Toribio, Pinacoteca Vaticana.

[3] JM Bergoglio, Homilía en la celebración eucarística, Aparecida (16 mayo 2007).

[4] Exhortación. ap.  Evangelii gaudium, 23.

[5] Cf.  ibíd., 74.

[6] Véase Ernesto Rojas Ingunza, El Perú de los Santos, en: Kathy Perales Ysla (coord.), Cinco Santos del Perú. Vida, obra y tiempo, Lima (2016), 57.

[7] Véase José Antonio Benito Rodríguez, Santo Toribio de Mogrovejo, en: Kathy Perales Ysla (coord.), Cinco Santos del Perú. Vida, trabajo y tiempo, 178.

[8] Cf.  ibíd., 180.

[9] Véase Juan Villegas, Fiel y evangelizador. Santo Toribio de Mogrovejo, patrón de los obispos de América Latina, Montevideo (1984), 22.

[10] Discurso al Episcopado peruano (2 febrero 1985), 3.

[11] Cf. Exhortación. ap.  Evangelii gaudium, 226-230.

[12] Cf. Jorge Mario Bergoglio, Homilía en la Celebración Eucarística, Aparecida (16 de mayo de 2007).



[1]Cuando llegó San Francisco Solano a Lima ya era religioso y sacerdote, por lo que sólo confirmó a Martín y a Rosa. Al otro santo que podría haber confirmado fue a san Juan Macías, pero lo más seguro es que ya hubiese sido confirmado en España.

[2] A mí no me parece obvio pues el virrey -en virtud del Patronato Regio- tenía entre las cinco misiones la de EVANGELIZAR y apoyar la causa misionera. Cuando no lo hacía estaba fuera de la ley o faltando a la caridad como le pasó a uno de los virreyes que coincidió con Toribio como fue el Marqués de Cañete.

viernes, enero 09, 2026

EL JUBILEO TORIBIANO, GRAN OPORTUNIDAD PARA LA SANTIDAD Y LA HERMANDAD DESDE VALLADOLID

La celebración de este Año Jubilar en la Archidiócesis de Valladolid supone una oportunidad para desarrollar la vocación común a la santidad que promueve la Iglesia Católica, tomando como ejemplo el testimonio de Santo Toribio de Mogrovejo. Para ello, se ha diseñado una programación espiritual y religiosa que, combinada también con otras propuestas académicas, artísticas, culturales, históricas y sociales, ayudará a acercar la figura de Santo Toribio de Mogrovejo, su vida como ejemplo de santidad en nuestros días y su espíritu misionero al conjunto de la ciudadanía.

Además, durante este Año Jubilar de la Santidad los fieles podrán obtener la indulgencia plenaria en el templo decretado como jubilar para este período.

Fecha de apertura

Sábado, 3 de enero de 2026.

Fecha de clausura

Jueves, 10 de diciembre de 2026, coincidiendo con el 300 aniversario de la canonización de Santo Toribio de Mogrovejo.

Templo jubilar

Ermita de Santo Toribio de Mogrovejo (Mayorga).

Durante el Año Jubilar todos los sábados, a las 18:00 horas, se celebrará la Misa del Peregrino en este templo, donde permanecerá expuesta para su veneración la reliquia del hueso de una pierna de Santo Toribio de Mogrovejo.

En esta Ermita, que permanecerá abierta todos los sábados, Día del Peregrino durante este Año Jubilar, se conservan dos imágenes de Santo Toribio de Mogrovejo —una de ellas, junto a Santa Rosa de Lima, a la que administró el sacramento de la Confirmación durante una de sus extensas visitas pastorales como arzobispo—, un grabado en piedra y un cuadro que representan distintos episodios de su vida.

Cómo obtener la indulgencia plenaria

La indulgencia plenaria, aplicable tanto por los propios fieles como en sufragio por las almas del purgatorio, se podrá obtener del 3 de enero al 10 de diciembre de 2026 en la Ermita de Santo Toribio de Mogrovejo, en Mayorga, con las siguientes condiciones:

  Confesión sacramental

  Comunión eucarística

  Oración por las intenciones del Papa

Además, según el Decreto firmado por el Arzobispo de Valladolid, don Luis Argüello, con fecha 1 de enero de 2026, coincidiendo con la Solemnidad de Santa María, Madre de Dios, será necesario también realizar "alguno" de los siguientes actos:

  Participar devotamente en la celebración de la Santa Misa, el Vía Crucis, el rezo del Santo Rosario, la Liturgia de las Horas o la adoración eucarística en el templo jubilar.

  Realizar una peregrinación al templo jubilar y allí rezar el Padre Nuestro, la Profesión de Fe y una invocación a la Santísima Virgen María.

  Ejercitar obras de misericordia, tanto corporales como espirituales, especialmente con los enfermos, los pobres, los ancianos, los encarcelados y cuantos sufren necesidad.

  Participar en encuentros formativos, retiros espirituales u otras actividades pastorales vinculadas al Jubileo.

Rincón Jubilar

Durante el Año Jubilar de la Santidad permanecerá habilitado en Mayorga el 'Rincón Jubilar', en el Centro Cívico Modesto Lafuente, desde donde se podrán concertar también visitas guiadas a la Iglesia Parroquial de El Salvador y peregrinaciones para grupos a la Ermita de Santo Toribio de Mogrovejo.

Más información y reservas: 983 752 027

Programación

Enero 2026

  3 de enero. 12:00h. En la Ermita

Misa de apertura del Año Jubilar de la Santidad, presidida por el Arzobispo de Valladolid y presidente de la CEE, don Luis Argüello. Será retransmitida a través del canal de YouTube de la Archidiócesis: @IglesiaenValladolid

  3 de enero. 13:00h. En la Ermita y en la Iglesia de El Savador

Inauguración del cartel del tercer centenario de la canonización de Santo Toribio de Mogrovejo

  3 de enero. 20:00h. En la Ermita

Fuegos artificiales

  10 de enero. 12:00h. En la Oficina de Turismo de Mayorga

Inauguración del 'Rincón Jubilar'

  24 de enero. 12:00h. En el Museo del Pan

Inauguración de la exposición 'Una imagen, un recuerdo'

Febrero 2026

  2 de febrero. 17:00h. En la Residencia Santo Toribio

Taller 'Recuerdos del Ayer'

  9 de febrero. 17:00h. En la Residencia de Fátima

Taller 'Recuerdos del Ayer'

  18 de febrero. 20:00h. En la Iglesia de El Salvador

Miércoles de Ceniza

  23 de febrero. 17:00h. En la Residencia San Lázaro

Taller 'Recuerdos del Ayer'

  27 de febrero. 19:00h. En el Centro Cultural Mayorgano

Bingo temático sobre Santo Toribio de Mogrovejo

  28 de febrero. 17:30h. En la Ermita

Plantación del árbol del tener centenario de la canonización de Santo Toribio de Mogrovejo. Al finaliza, Misa del Peregrino

Marzo 2026

  7 de marzo. 11:30h. En la Iglesia de El Salvador

Retiro espiritual

  14 de marzo. 11:30h. En la Iglesia de El Salvador

Charla espiritual 'La caridad de Santo Toribio'

  21 de marzo. 19:00h. En el Ayuntamiento de Mayorga

Conferencia 'Santo Toribio, reflejo de espiritualidad'

Abril 2026

  16 de abril. En Mayorga

Encuentro de colegios. Visita turística y celebración de la Eucaristía en la Ermita de Santo Toribio de Mogrovejo

  17 de abril. 18:00h. Salón de Plenos del Ayuntamiento de Mayorga

Hermanamiento con Zaña (Perú), lugar de fallecimiento de Santo Toribio de Mogrovejo y donde también se está celebrando un año jubilar con motivo del tercer centenario de su canonización

  18 de abril. En Mayorga

Jubileo de los Jóvenes

  19 de abril. En Valladolid

Procesión extraordinaria por el barrio de Las Delicias con la imagen y la reliquia de Santo Toribio de Mogrovejo, que serán trasladadas desde Mayorga hasta Valladolid. Salida a las 11:00h. desde la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora del Carmen

A su llegada a la Parroquia de Santo Toribio de Mogrovejo, aproximadamente a las 13:00h., Misa en honor al Santo presidida por el Arzobispo de Valladolid y presidente de la CEE, don Luis Argüello

  24 de abril. 18:00h. En el Museo del Pan

Conferencia sobre el 'Libro de Visitas' de Santo Toribio de Mogrovejo

  26 de abril. 18:00h. En la Ermita

Vísperas en honor a Santo Toribio de Mogrovejo

  27 de abril. 12:00h. En la Ermita

Misa Solemne con motivo de la festividad de Santo Toribio de Mogrovejo

  27 de abril. 17:00h. En la Ermita

Vísperas y procesión de la imagen y la reliquia del Santo por su festividad

La Archidiócesis de Valladolid arranca el 2026 por todo lo alto con la apertura de un Año Diocesano Jubilar dedicado a Santo Toribio de Mogrovejo, con motivo de la conmemoración del tercer centenario de su canonización y que tendrá como centro Mayorga y Tierra de Campos. "Hemos querido poner el corazón de este Año Santo en Mayorga y en Tierra de Campos" —arciprestazgo que recibirá la visita pastoral del Arzobispo el próximo año—, "la realidad más despoblada de nuestra diócesis", ha destacado durante la presentación del Año Jubilar Diocesano el Arzobispo de Valladolid, don Luis Argüello. Con ello, se busca que las celebraciones diocesanas dejen de tener su foco habitual en la ciudad para "poner el centro" de este tiempo de gracia en las zonas rurales.

La Archidiócesis de Valladolid abre en Mayorga, tierra natal de Santo Toribio de Mogrovejo, el Año Jubilar de la Santidad

3 de enero de 2026


Con la procesión para llevar una reliquia —el hueso de una pierna— de Santo Toribio de Mogrovejo desde la Iglesia Parroquial de Mayorga hasta la Ermita que lleva su nombre, dándole así desde su apertura un sentido de peregrinación a este año de gracia, abrió la Archidiócesis de Valladolid el pasado 3 de enero el Año Jubilar de la Santidad, concedido por La Santa Sede al conjunto de la Archidiócesis vallisoletana, a iniciativa de Mayorga, tierra natal del Santo, con motivo del tercer centenario de su canonización.

Precisamente, peregrinar a esta Ermita, que es en 2026 templo jubilar, es una de las condiciones para obtener la indulgencia plenaria para uno mismo o en sufragio por las almas del purgatorio, según se establece en el Decreto firmado por el Arzobispo de Valladolid, don Luis Argüello, con ocasión de este Año Jubilar de la Santidad y en el que exhorta "vivamente" a "todos los fieles y, de modo particular, a los presbíteros a acoger este Año Santo como un tiempo propicio de renovación espiritual". Decreto que fue leído públicamente por primera vez por el arcipreste de Campos —al que pertenece Mayorga—, el presbítero diocesano Alberto Rodríguez Cillero, en la Iglesia Parroquial de El Salvador instantes antes de iniciarse la procesión por las calles de Mayorga.

Al llegar a la Ermita, casa natal de Santo Toribio de Mogrovejo, y cruz alzada en mano, el prelado vallisoletano, auxiliado por el párroco de la localidad, Jesús Manuel Nieto, abrió las puertas de este templo jubilar en el que todos los sábados de 2026, a las seis de la tarde, se celebrará la Misa del Peregrino.

Un Año Jubilar y una "misión" para Mayorga

En su homilía durante la Solemne Misa de apertura, que fue retransmitida en directo a través del canal de YouTube de la Delegación de Medios de Comunicación Social, monseñor Argüello señaló que con el Santo mayorgano en el recuerdo "en este Año Jubilar queremos proponernos el sueño de la santidad".

"Entre nosotros", reflexionó el Arzobispo de Valladolid, "ha dominado a veces el deseo de ser héroes". Unos héroes que "han sido protagonistas de relatos, libros, películas, series…" y que "expresan un deseo de entrega de la vida en función de una causa que depende de la época, del tiempo, que depende de la comprensión moral de cada momento". Héroes que están relacionados con "conseguir el triunfo, a veces, con atajos". "En medio de todo esto", prosiguió monseñor Argüello, "nosotros queremos imponernos la santidad que, de alguna manera, dialoga con esos deseos del corazón, los deseos de triunfo, de vida lograda, de egoísmo, pero con una característica distinta". Y es que esa santidad "supone caer en la cuenta de que participamos de la vida de Dios", sentenció el Arzobispo.

En este punto, puso como ejemplo de "entrega de la vida", de "servicio", "compasión", "acción apostólica incansable" y "caridad vivida hasta las últimas consecuencias" a Santo Toribio de Mogrovejo, nacido en Tierra de Campos, segundo Arzobispo de Lima y gran evangelizador de América y organizador de la Iglesia en Perú entre los siglos XVI y XVII. "Es un buen modelo", aseveró el Arzobispo, encomendando a los mayorganos la misión de ser "acogedores" con los peregrinos que recalen en su localidad durante este Año Jubilar: "Que unos y otros nos ayudemos a acrecentar en todos el deseo de ser santos, el deseo de ser una comunidad acogedora, hospitalaria y que está dispuesta a salir de sí. "Porque si Santo Toribio nos da ejemplo de algo", afirmó el prelado, "es de esta capacidad de salir, de estar dispuesto a ir a otros lugares para ser testimonio de la presencia de Jesús en sus vidas".

"Así que, amigos", exhortó monseñor Argüello, "que este Año Santo sea la oportunidad de que Santo Toribio y Mayorga sean conocidos, de que nuestra Tierra de Campos sea también un motivo no solo de conocimiento, sino de poder vivir en tantos y tantos de nuestros pueblos en los que ya habitan muy pocas personas una ocasión de agradecimiento a nuestras raíces y de esperanza a lo que puede hacer el trabajo de comunión, de colaboración de unos con otros. Que desde esta zona Norte de nuestra Diócesis nos ayudéis a todos en este momento tan singular de la historia a dar también una respuesta adecuada, una respuesta de vida cristiana, de fraternidad, de santidad".

La Misa de apertura del Año Jubilar de la Santidad llenó de fieles de Mayorga y de muchos procedentes de otros puntos de la Archidiócesis de Valladolid la Ermita de Santo Toribio de Mogrovejo, que congregó a autoridades civiles y eclesiásticas, sacerdotes del Arciprestazgo de Campos, hermandades y cofradías de Mayorga y, por supuesto, a miembros de la Congregación de Santo Toribio. Incluso, las monjas Dominicas que se vieron obligadas a dejar hace un año su monasterio en la localidad por falta de vocaciones a la vida consagrada regresaron por un día a la que fue su casa durante más de seis siglos. Esa sí "sería una noticia para el Año Jubilar", deseó el Arzobispo de Valladolid al darles la bienvenida a la celebración, "que el Monasterio de San Pedro Mártir pudiera volver a ser habitado por una comunidad".

Hasta el 10 de diciembre

Tras la Solemne Misa de apertura, fue descubierta la lona con el cartel que desde la Iglesia Parroquial de El Salvador anuncia Mayorga que está viviendo un Año Jubilar de la Santidad que se extenderá hasta el 10 de diciembre de 2026, fecha en que la Archidiócesis de Valladolid conmemorará el tercer centenario de la canonización de Santo Toribio de Mogrovejo.

 

 

Archivo

Etiquetas

santo toribio de mogrovejo (19) imagenes (12) biografía (5) antonio san cristobal (3) concilio limense (3) eventos (3) anecdotas (2) armando nieto sj (2) carabayllo (2) conferencia (2) enciclopedia catolica (2) evangelización (2) exposicion (2) jose antonio benito (2) juan luis cipriani (2) libros (2) sevilla (2) ucsm (2) ucss (2) IET (1) Meeting per la Amicizia fra i popoli (1) abogado (1) adriano tomasi (1) alfredo saenz (1) angel justo estebaranz (1) antigrama (1) archivo de indias (1) arquetipo (1) arquitectura virreinal (1) bautizo (1) bibliografía (1) capu (1) carlos rosell (1) carlos salinas (1) carta (1) catecismo (1) catedral (1) centro cultural España (1) concha contreras (1) concilio plenario latinoamericano (1) corazon (1) credo (1) crisol de lazos solidarios (1) defensor y padre del indio (1) deperu.com (1) documento (1) eguiguren (1) el dragon (1) enrique llano (1) escatologia (1) facultad de teologia pontifica y civil de lima (1) hogar santo toribio (1) iglesia de san marcelo (1) jmj (1) jose de acosta (1) jose maria iraburu (1) josé antonio del busto (1) las calles de lima (1) lima (1) manuel tovar (1) mezquita catedral de cordova (1) miguel león gómez (1) mision (1) monasterio santa clara (1) mula volteadora (1) multatuli (1) museo de salamanca (1) museo nacional historia pueblo libre (1) nacimiento (1) obispo de quito (1) parroquias (1) patrimonio religioso (1) patrono de los obispos (1) patrono episcopado (1) pectoral (1) ramiro valdivia cano (1) razon (1) reconciliacion (1) reforma (1) revista peruana de historia eclesiastica (1) ruta toribiana (1) san francisco de borja (1) sermon (1) severo aparicio (1) señor de los milagros (1) sinodos diocesanos (1) sínodo de piscobamba (1) takillakkta (1) telejuan19 (1) teologia conciliar (1) tomas morales sj (1) trento (1) valladolid (1) via conciliar (1) video (1) visitas (1)

Instituto de Estudios Toribianos Copyright © 2011 | Template created by O Pregador | Powered by Blogger Adaptado por: Angel Santa María (angelomar@outlook.com)